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2.80

Diciembre 12, 2007 · 4 comentarios

El punto que representa la coma decimal parece mirarme. A esta altura del partido es como si flotara levemente sobre la hoja de papel… más aún, en su circular entidad parecen haber crecido un par de ojos y una boca con la expresión más burlona que he visto en mi vida.

10 minutos para hacer el borrador.

10 minutos para revisar los números… ah! caramba, hay una pequeña diferencia de U$S 2.80; probablemente me haya comido algún decimal.

5 minutos para asentar la data en el Libro.

Silbando, dedico otros 5 minutos a hacer la cuenta: saldo inicial más el Haber, menos el Debe, nos da el saldo bruto. Hay cosas que no han entrado al banco, y otras que no han salido. Lo que no ha entrado se resta, lo que no ha salido se suma… y eso da la cifra exacta, teóricamente.

Exacta hasta que cotejo el saldo de mis cuentas, con el saldo emitido por el banco: tengo una diferencia de U$S 2.80.

Dos dólares con ochenta centavos.

Sigo silbando. El saldo anterior me había cerrado justo al segundo decimal. Con sólo 12 nuevos movimientos, encontrar esa pequeña diferencia no debería presentar el más mínimo inconveniente.

Reviso importe por importe… vuelvo a hacer la cuenta… y con el rabillo del ojo percibo la primera sonrisa que me hace el número representado en la pantalla de la calculadora: 2.80.

Por primera vez en la tarde siento que la energía de la Vida, el Universo y Todo Lo Demás fluctúa ligeramente. Dejo de silbar. Miro hacia donde está C, pero está complicado con sus cosas. A C los números se le dan muy bien.

Reviso las planillas de donde saqué los datos para el Libro.

Reviso los documentos de donde saqué los datos para las planillas de donde saqué los datos para el Libro.

Reviso las fotocopias de los cheques asentados en los documentos de donde saqué los datos para las planillas de donde saqué los datos para el Libro.

Y todo coincide escrupulosamente con los números del Libro… al segundo decimal, justo-justo-requetejusto.

Hago la cuenta de nuevo.  La razón me dice a gritos que es imposible que no obtenga el resultado correcto.

2.80

Borro el resultado y repito los cálculos en otro orden.

2.80

Vuelvo a borrarlo.  Con rabia.  Apuñalo las teclas con el dedo. Es como quien sufre un fallo de Windows: turn it off and on again (by The IT Crowd).

2.80

Mierda!

Repito la cuenta, esta vez lentamente… leeeennnttaaaaaameeenntttteeeeeeeeee. Parezco tarado, mirando el Libro, antes de apuntar con el dedo a la tecla de la calculadora; mirando la tecla de la calculadora antes de apoyar el dedo; y mirando el número que mágicamente aparece en pantalla a consecuencia de ello, para compararlo, acto seguido, con lo que tengo anotado en el libro.

Así, dígito a dígito, número a número, voy armando las cuentas…

2.80

Mierda tres veces!

Salgo de la puta oficina y me fumo un cigarrillo. Amargamente trato de averiguar el porqué de esa reacción de lVeUyTLD. Hay motivos para que lVeUyTLD se caguen tan olímpicamente en mí?

C sigue sin poder darme bola.

Vuelvo, cierro el Libro y abro el siguiente, a ver si puedo adelantar algo. Hace como dos horas que estoy detrás de los malditos 2.80.

En 20 minutos está todo asentado, revisado y escrupulosamente cotejado: cierra todo perfectamente hasta el segundo dígito decimal.

Vuelvo al primer Libro.

Trato de enfocarlo de otra manera: pruebo con la indiferencia y tiro los números sobre la calculadora como si me dieran asco (en realidad me lo dan).

2.80

Hostia puta! Herejía!

En un ataque de pánico cierro todo y salgo corriendo dando alaridos… corro… y corro… y sigo corriendo.  Necesito alejarme de ese número hijo de siete mil putas.  Corro hasta quedar ciego de cansancio, con la respiración sibilante de un fuelle gastado.  Recupero el aliento y en un nuevo acceso de terror, empiezo a correr otra vez… hace un rato nomás me desperté en medio de algún lugar, en medio de la nada… debo haberme desmayado.

Como puedo vuelvo a la ciudad. Me doy una ducha y vuelvo a la oficina, a donde llego tarde.

Me pongo a transcribir los extraños sucesos de ayer, esto que estás leyendo…

Tengo miedo de entrar en la otra pequeña oficina. Estoy seguro de quién estará esperando mi regreso con una sonrisa burlona dentro de la pantalla de la calculadora…

2.80

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