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Película: Apocalypto

Febrero 6, 2008 · 3 comentarios

Hace unos días me hice el tiempo para ver Apocalypto, escrita y dirigiada por Mel Gibson.

Espacialmente se ubica en el área de influencia de la (ya en decadencia) cultura Maya. Temporalmente se ubica, muy aproximadamente, una semana antes de la llegada de los primeros conquistadores españoles a lo que hoy es México.

Los mayas no saben qué hacer. Sufren de enfermedades y plagas que diezman su población y sus cosechas. Uno de los remedios, al menos según la película, es aumentar el ritmo de construcción de templos junto con los sacrificios humanos al dios Kukulkán.

Para los sacrificios se buscan “voluntarios” entre las aldeas cercanas que se encuentran en medio de la selva. Estos “reclutadores” son un grupo de tipos muy bestias que entran a sangre y fuego en los poblados. Se llevan a las mujeres y hombres que no matan, y dejan a los niños para que se las arreglen como mejor puedan. Las mujeres se venden según la mejor tradición del mercado de esclavos, y los cautivos van derecho al matadero.

La historia trata sobre uno de estos cautivos, cuya mujer está embarazada de su segundo hijo. Ella se salva por los pelos de la muerte y el cautiverio, pero queda atrapada en un lugar no muy agradable. Él es hecho prisionero pero promete volver a buscarla.

Después la película es una mezcla extraña de Duro de Matar, Rambo y Predator… más o menos.

La banda de sonido es mínima, pero la fotografía es muy buena. Mucha acción, garrotazos y sangre desparramada a lo bobo.

El producto, aunque no me parece bueno, sí tiene un gran punto a favor desde mi poco autorizado punto de vista: descorre el velo piadoso y políticamente correcto de la Historia y nos muestra la brutalidad al desnudo. En muchos libros y sitios se nombran los “sacrificios humanos”… y aunque cualquiera puede asimilar intelectualmente ese dato, pocos nos hacemos una idea cabal de todo lo que involucra. Nadie se imagina el miedo de los cautivos, ni el fanatismo y falta de misericordia de quienes lo llevan a cabo, ni lo grotesco de la multitud pidiendo sangre.  Creo que por ese tema específico ya vale la pena mirarla. No te va a resultar agradable, pero no todo lo feo es dañino.

La película ha sido muy ampliamente criticada, y mucha gente en América Central, especialmente en México, se indignó ya que Mel Gibson retrata a los mayas como bárbaros salvajes.

Bueno, más allá de sus logros y avances en construcción, astronomía y demás, tal vez lo hayan sido, al menos al final.

Cuando se habla del Oscurantismo y la Inquisición uno no llega nunca a asimilar el trasfondo de tortura y terror imperante en la Edad Media… hasta que ve el museo de la tortura en Amsterdam.  Y se supone que esos países del viejo mundo, eran civilizados.

Si los romanos eran unos degenerados y los griegos podían ser unos bestias a pesar de la brillante ingeniería, los grandes filósofos y su esplendoroso arte, por qué no los mayas?  Qué?  Seguro que eran unos corderitos que bailaban inocentemente en torno a una serpiente emplumada a la espera de que llegaran los genocidas españoles (que lo fueron, pero eso no tiene nada que ver).

Categorías: 42 reflexiones al pedo · Cine

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