42

Las dos caras de una moneda

Febrero 8, 2008 · 5 comentarios


Disclaimer: Lo que sigue es largo, pesado, no va a aportarte nada útil y ni siquiera será entretenido. Simplemente es una muestra de cómo puedo ejercer irracional, despótica y unilateralmente mi derecho a utilizar a 42 como vehículo catártico. Estás sobre aviso, así que no hay reclamos.


Es una especie de arte. Pervertido, sí, pero arte al fin. Una habilidad altamente perfectible y que demanda dedicación y disciplina.Lograr que las personas en general te subestimen total y sistemáticamente no es sencillo, en serio. Toma años de práctica (muchos), y mucho ensayo y error. Digo en general porque no engloba a todas las personas.Hay que conjugar de manera apropiada un número de factores tales como la vestimenta, la apariencia, la forma de hablar y, claro está, la manera de hacer o dejar de hacer las cosas. Una de las mayores dificultades estriba en lograr el equilibrio, el punto justo.

Básicamente hay que bajar el perfil en todos los sentidos. Sin embargo, demasiado poco énfasis en cualquiera de estos factores hará que las personas se aparten completamente y demasiado empeño no resultaría natural por lo que no sería creíble.

Tampoco puede ser drástico. Es un trabajo de hormiga: un poquito desaliñado un día, una pequeña falta de detalle en la vestimenta otro, una mínima negligencia un tiempo después. Y ahí la vas llevando. Alguno podrá mirarte extrañado y preguntarse cómo, si en tal momento desplegabas una energía abrumadora y parecías a punto de comerte el mundo de un bocado, ahora estás así, así tan integralmente pelotudo que no se puede contar con vos para nada.

Esto no se aplica a tus amigos, por ejemplo. Ellos más o menos tienen la idea de que sólo parecés boludo… e incluso a veces también lográs sorprenderlos un poco.

Ahora bien, por qué, en nombre de Pirulo, querría alguien ser subestimado? Bueno, eso tiene algunas ventajas, la cara de la moneda; lo que te hace pensar, en un principio, que es una buena idea (como parecen serlo todas las ideas estúpidas).

Cuando las personas te subestiman pasan algunas cosas curiosas: en primer lugar, dejan de romperte las bolas. Clavo que se ve, martillazo que se lleva… y es así como se genera la creencia de que vos sos siempre solución o parte de ella, tanto si eso te gusta como si no. Cuando te subestiman se genera una especie de vacío en ese punto, que te da un nuevo aire: cuando no tenés que andar corriendo para solucionarle las cosas a otros y no llevás a nadie de tiro, te podés dedicar a lo que te importa a vos, a la vez que te permite bajar un poco el ritmo. La otra gran ventaja es que quien tenés enfrente baja la guardia; no representás peligro para nadie, así que para qué cuidarse? Entonces claro, cuando se presenta la necesidad y tenés un estallido de vos mismo que nadie espera, en general dejás a la otra parte preguntándose qué mierda pasó. Hay algunas caras de sorpresa, que quedan grabadas en la memoria. También está el tema de que te liberás, de forma natural, de algunas obligaciones y/o convenciones sociales. Sencillamente ya no se aplican a vos, y eso no está nada mal.

El reverso de la moneda tarda en manifestarse. Generalmente uno se da cuenta de las graves contras de esta habilidad cuando llega a un punto cercano a la perfección.

Lograr ser subestimado no se diferencia demasiado de utilizar un disfraz o interpretar un personaje. Y ya se dijo antes en 42 que nadie miente más eficazmente que cuando se miente a sí mismo. Ahí reside el problema más grande: si no tenés cuidado, podés terminar convirtiéndote en ese personaje… y empezás a subestimarte a vos mismo.

Cuando llegás a ese punto, te das cuenta de que a lo mejor, tu idea original no era tan brillante, ni siquiera mínimanente buena. Porque ese “ser parte de la solución”, o ese tener que andar con alguien de tiro cada tanto, te mantenía alerta y buscando continuamente ir a más. Además, hay veces que cuando no sos parte de la solución, te convertís en parte del problema, y eso no tiene nada de positivo, porque sos vos el que empieza a romperle las bolas a alguien más.

Lo críticamente complicado es deshacer lo andado. Sencillamente no se puede. Hay que recomenzar de nuevo y remar contra la corriente. Lograr revertir ese calamitoso estado de situación. Ni siquiera sé si es posible hacerlo.

Tal vez lo mejor hubiera sido mandar oportunamente a la mierda a quien fuera menester, y ligarse algún martillazo que poder lucir luego con orgullo.

En fin, el daño ya está hecho y ahora hay que armar el puzzle de nuevo, con las mismas piezas, pero buscando formar otra figura.

Categorías: 42 reflexiones al pedo · 42 sucesos

5 respuestas hasta el momento ↓

  • Naxto // Febrero 8, 2008 a 10:47 am | Responder

    me parece Nkosi , que estás en camino … hace tiempo que no te noto tan acertado , ahora, espero no te quedes ahí y que si bien es encomiable el autodiagnóstico la autocrítica y demás , es solo parte del camino. Adelante!

  • Pancho // Febrero 8, 2008 a 1:43 pm | Responder

    Siempre he estado en camino… nunca supe en camino hacia dónde. ;)

  • Marcelo // Febrero 9, 2008 a 11:41 am | Responder

    Entiendo perfectamente el artículo. Es gracioso y a la vez cierto. Me siento identificado.

    Me gustaría agregar algo inteligente, pero no se me ocurre que. :-)

  • despeinada // Junio 30, 2008 a 8:47 pm | Responder

    donuorribijapi: mientras camino, mientras camino, el universo marcha conmigo
    ( decía la danza d ela lluvia de los indios navajos!!!)

  • Pancho // Junio 30, 2008 a 9:16 pm | Responder

    Jaaajaja… no sabía que los indios navajos cantaran el donuorribijapi.

Deja un comentario