Que tu hermana te espere al final del día con el mate calentito y espumoso, no tiene precio.
Que podamos tener esos momentos en que no necesitamos intercambiar una sola palabra para entendernos, es simplemente perfecto.
Gracias, Sis.
Que tu hermana te espere al final del día con el mate calentito y espumoso, no tiene precio.
Que podamos tener esos momentos en que no necesitamos intercambiar una sola palabra para entendernos, es simplemente perfecto.
Gracias, Sis.
Categorías: 42 sucesos · Altar
The Pogues - A Rainy Night in Soho
Pancho
Blog de WordPress.com. Theme: Cutline by Chris Pearson.
6 respuestas hasta el momento ↓
venusina // Marzo 26, 2008 a 6:17 pm |
me emociona. Yo también quiero.
Pancho // Marzo 26, 2008 a 6:18 pm |
Mi hermana es mía.
Algún mate se puede negociar sin dramas.
Don Bruno // Marzo 27, 2008 a 12:13 am |
Qué lindo.
Mi hermana quiere que venda rifas. Y no suele cebar.
Pancho // Marzo 27, 2008 a 6:44 am |
Jiji… a mí me vendió. Me dijo a ver si no podía colocarle algún número, ya que su hermano es un inútil que no le da bola.
Es tan linda que casi le sigo la corriente… casi.
Si le vendieras algún número, a lo mejor te cebaría algún mate. Quid pro quo… o como sea que se escriba.
Lauri // Agosto 19, 2008 a 4:02 pm |
“Husmeando” en el Altar.. encontré esta entrada, la cual no había visto y me pareció oportuno responder.
De nada. Yo soy felíz haciéndolo, y más felíz, si a vos también te hace felíz.
Pancho // Agosto 19, 2008 a 4:26 pm |
Cuánta felicidad!