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Talla: Se hace camino al andar

Mayo 10, 2008 · 4 comentarios

Luego de posponerlo por mucho tiempo, empecé a caminar. Porque sí. No entiendo por qué demoré tanto en decidirme, ya que en este simple ejercicio encuentro un gran placer.

Supongo que por lo mismo de siempre: inercia. La inercia se rompe dando un primer paso… y lo demás es ir haciendo camino.

Como sea, para salir a caminar me gusta llevar un bastón. No es que sea imprescindible, ni especialmente necesario, pero por alguna razón resulta importante que lleve uno. Aparte de su obvia función, también es útil como herramienta disuasiva para cánidos con malas intenciones. De momento he sido lo suficientemente afortunado como para no tener que comprobar si también es útil como arma contra esos cánidos.

Así que bien, ya que es importante salir con bastón, uno de los requisitos es que sea cómodo y bien equilibrado. Si no lo fuera, no estaría cumpliendo con su misión. Y ya de paso, por qué no hacerlo también agradable al a vista?

Y el resultado es algo como esto, al menos como una primera aproximación:

El alfabeto utilizado es una versión de las Tengwar, en lo que podrían llamarse mayúsculas. Al utilizarlo de esta manera, las marcas que indican las vocales no van sobre las consonantes, sino que son tomadas como caracteres independientes.
SE HACE CAMINO AL ANDAR

La elección de este alfabeto no es tan caprichosa como puede parecer.

Por un lado, las formas son elegantes y fluidas, pero simples. Y los caracteres, gracias tanto a la profusa puntuación de las vocales, como a la disposición en ambos lados de la parte chata o “pala” del bastón, se prolongan hacia arriba y hacia abajo, así que al tallarlos abarcan toda la superficie de la madera; la talla abraza al bastón.

La última fotografía muestra el fallido intento de hacer que la L se entrelazara con la H. Me di cuenta demasiado tarde de que eso no era estéticamente posible debido a las diferencias de grosor en las letras.

La madera fue un ragalo de un montaraz que lamentablemente no supo decirme a qué árbol pertenecía. La albura es amarillenta, pero el durámen es casi blanco, con un suave veteado en los nudos muy agradable a la vista.

No es demasiado dura, lo que tuvo dos ventajas. Por un lado, fue sencilla de moldear. La rama original era una banana completa, así que como primera medida tuve que ahogarla en agua, para luego empezar a enderezarla a base de prensas. Se dejaba secar varios días y se volvía a repetir el proceso, forzando la madera sólo unos pocos milímetros cada vez, hasta obtener un proyecto de bastón razonablemente derecho.
El segundo punto ventajoso fue que tallar en los nudos no fue especialmente difícil.

Luego de las tallas le apliqué dos manos de café bien caliente para oscurecerla un poco, en especial las vetas. Una vez bien secado, le apliqué dos manos de aceite de lino calentado a baño maría.

La temperatura es para obtener la mejor penetración posible en las fibras de la madera. El aceite de lino en particular es utilizado como una manera natural de impermeabilizar la madera.
El baño maría es una precaución elemental. Nadie quiere correr el riesgo de prenderse fuego las manos por aplicar llama directa al recipiente con el aceite. Cómo tallaríamos con las manos quemadas hasta el hueso? Con el pie izquierdo?

Cuando el aceite hubo penetrado y cristalizado, le coloqué una especie de contera. En este aspecto sacrifiqué elegancia en favor de la efectividad. La contera es bruta, basta y pensada para resisitr: un trozo de cañería galvanizada de 1 pulgada de diámetro interno, 3 milímetros de espesor, y 6 centímetros de largo. Se mantiene en su lugar, más allá de por la tracción que ejerce la madera, con un poco de pegamento de base epoxi (léase Poxipol), cosa que también contribuye a impermeabilizar la parte del bastón que estará más expuesta a la humedad. Esta contera me dio una agradable sorpresa, ya que su contundencia ubica el centro de gravedad un poco por debajo del límite de las tallas, a unos 55 cm desde el suelo (el bastón mide 122 cm de largo, 5 cm en su parte más ancha, y 3 cm en su espesor/diámetro máximo). Esto quiere decir que la mayor longitud del bastón a partir del centro de gravedad, corresponde a la parte de la “pala”, cosa que lo hace altamente maniobrable a la hora de revolearlo a alta velocidad. En realidad no tengo demasiadas razones lógicas para encontrar ventajoso este último punto, salvo decir que así es mucho más divertido ;)

Y eso es todo. Disculpas por extenderme tanto. Los motivos son varios: es la primera talla que hago en más de dos meses. Es la talla en la que la preparación de los materiales llevó más tiempo, ya que la madera estuvo estacionada por más de un año a la espera de que se secara correctamente, y el proceso real de transformación llevó más de un mes. Y por último, pero no menos importante, es la primera talla que hago para mí, y eso tiene un significado muy especial.

La talla en sí no insumió más de 4 horas de dedicación frenética, lo que en parte explica los errores (aunque no los exculpe).

Buena Vida para todos. Me voy a caminar otro poco.

Categorías: Madera: Seguridad · Madera: Terminación · Tallas propias

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