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Esos momentos en los que Dios borra con el codo

Mayo 17, 2008 · 5 comentarios

No podía ubicar su nombre, aunque me sonaba conocido.

No tenía idea de la canción de la que me hablaban.

No reconocí la canción hasta que escuché el estribillo: “Chuá, chuá, chuá ja ja ja”

Y ahí recién pude relacionar lo que escuchaba con Aníbal Sampayo y su Río de los Pájaros. Una canción que no me enseñaron, y que casi no escuché.

Sampayo le cantó al Uruguay.  Uno de los primeros, tal vez? Las ideas luego se metieron en el camino del sentimiento, y la belleza fue prohibida, encarcelada, exiliada.  Los niños dejaron de cantar Río de los Pájaros en las escuelas, y desde entonces, generaciones enteras han crecido en la ignorancia y sin conocer una parte de su identidad.

Sampayo fue compositor y cantor. De voz sonora y firme, pero serena.  Nació en 1926, y murió hace poco más de un año, el 10 de mayo de 2007.

Es irónico, cruel, y de una maldad infinita, que el mismo Dios que le dio ligereza en el sentir y dulzura en el cantar, le haya robado luego la memoria.

Aníbal Sampayo murió a los 80 años, padecía el mal de Alzheimer, y no podía recordar la letra de una de sus canciones más queridas.  Según sus palabras “hay cosas que se pierden”; para mí, es que hay veces en que te parece que perdiste algo… cuando en realidad te han robado sin ningún pudor.

Categorías: Altar · Gentes · Pesadillas del Hades

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