Ayer me acordé de ustedes cuatro y los honré a mi manera, creo. Fue una tarde solitaria, pero de alguna manera, feliz, porque estuvieron conmigo a pesar de la distancia. No se asusten, no voy a ponerme cursi, como es mi costumbre cuando estoy nostálgico.
En lugar de eso, mientras caminaba por la rambla bajo la lluvia me puse a reflexionar sobre la significancia del día para ciertas gentes, cuyo gentilicio es ser Maricones. Curiosamente también es su cruz.
Hay un país en Rameica, a orillas del Río de la Palta. La Palta es una fruta que en algunos lados se conoce como aguacate. Supongo que en su momento, por ese curso de agua se veían paltas a lo loco. Ahora no.
Como sea, a orillas del Río de la Palta hay un pequeño país con nombre en inglés. Se llama Republic of You Are Gay, que traducido al español sería algo así como País Maricón, o algo por el estilo, de ahí el gentilicio.
Ayer, 19 de junio se cumplió una nueva fecha del Artalicio de Natigas, el más grande caudillo del País Maricón. Curiosamente, el partido político que está en el gobierno, los Bastos Vastos, de la mano del Sr. Presidente de esta nación paltera, el muy honorable Re-Taba (le dicen Re-Taba porque tiene un pie grandote), quiso unificar todas las fiestas patrias en una. Así, aparte de recordar con cariño al Artalicio de Natigas, también quiere festejar la Declaración Jurada, y la Constitución Independiente, fechas que más parecen propias de Abogados y Escribanos que de la gente común y silvestre.
En el País Maricón hay dos corrientes de pensamiento, generalmente irreconciliables, y que en el pasado relativamente reciente mantuvieron cruentas diferencias. Tenemos por un lado a los Evolucionarios, partidarios de la Evolución, aunque nunca dijeron en qué organismo querían convertirse; y por el otro tenemos a los Defensores de las Tituciones, aunque nunca explicaron qué Tituciones estaban defendiendo, ni mucho menos qué corno eran las Tituciones y por qué había que defenderlas tanto.
En ese enfrentamiento se cometieron atrocidades y crueldades sin nombre por parte de ambos bandos. Secuestros y asesinatos y torturas y madres llorando e hijos gritando y gente desapareciendo y otra escapando y odios y fanatismos y hermanos que se mataban entre sí por cosas que había escrito gente a la que nunca conocieron, en circunstancias que nunca vivieron.
Unos se justificaron diciendo que eran pocos. Otros lo hicieron diciendo que el enemigo podía ser cualquiera. En definitiva, la Evolución y las Tituciones reclamaban Sangre, y como a dioses paganos se les rindió tributo. Amén de que bien sabido es: los hombres y mujeres son más fieles a sus ideas que a sus cónyuges.
Así que don Re-Taba, en un encomiable alarde de economía de calendarios, también quiso utilizar el 19 de junio como el día del Más Nunca, vo’. El Más Nunca, vo’ pretende ser una fecha para recordar el pasado y evitar así que vuelva a repetirse. Una manera de honrar a los caídos, tal vez.
Los Evolucionarios y los Defensores de las Tituciones siguen siendo enemigos acérrimos, y ese fastidio mutuo se transmite de generación en generación, de manera tal que ahora parece que pertenecieran al Instituto de Ciegos, ya que hablar, se hablan, pero no se pueden ni ver. Por suerte ya no se matan entre ellos como unos abombáus.
En el día del Más Nunca, vo’ se revuelven heridas, y se mira al pasado para seguir agrandando diferencias. También sigue vigente la Guerra de Calces. Donde uno calza, es donde debe ir, dicen. Pero mucha gente tiene dramas con el lugar donde calcen otros. En el País Maricón se le tiene miedo al futuro y asco al presente. Por eso es que miran al pasado con ánimo de seguir reprochándose cosas y sin ánimo de aprender.
Los que se consideran más Maricones no tienen ningún interés en elevarse sobre las diferencias, ni en construir un futuro en común, cosa que llevaría a la Evolución tanto como fortalecería las Tituciones haciendo innecesario que alguien tuviera que defenderlas. También se acabaría el tema de los calces, porque habría una horma más o menos unificada. Los Maricones de ley se refocilan en la porquería de hace 40 años, y ahí se quedan, rumiando injurias e injusticias propias y ajenas.
Porque para construir hace falta valentía. Y para perdonar con sinceridad hace falta coraje. Y para pedir disculpas geniunamente arrepentidos hace falta nobleza. Y para compartir como hermanos hace falta generosidad. Y para ser honestos sin reproches hace falta integridad. Y para aceptarse con las propias diferencias hace falta hacer un propio sacrificio. Y eso es algo que los Maricones no tienen.
Ni una bolsita de nada de eso tienen.
Y es una lástima, pobre paisito. Tan lindo, con tanta buena gente, que tiene tantas ganas… y ellos tampoco dejamos de ser Maricones.
Pancho





7 respuestas hasta el momento ↓
Naxto // Junio 20, 2008 a 11:29 am |
yo, en el país de los maricones , bisexual, por eso de que en tierra de ciegos … y tá. igual de puro maricón después de leerte, aún pasado un rato ,la piel de gallina tengo la cola de ratón y la frente bien alta. gracias
Pancho // Junio 20, 2008 a 11:58 am |
En todo caso, te divertís doble!
Merecidas.
danixa // Junio 20, 2008 a 3:43 pm |
ups…me encantó.
Pancho // Junio 20, 2008 a 4:49 pm |
Gracias
dina // Junio 20, 2008 a 7:45 pm |
guau….a mi tambien me encantó….Panchito…sos tremebundo cuando queres eh? me hiciste reir muchìsimo
Pancho // Junio 20, 2008 a 8:09 pm |
Para servir a usté
Lo mismo que hacemos todas las noches, Pinky! /03 « 42 // Junio 23, 2009 a 7:43 pm |
[...] —Sí, señora. Es 19, el Artalicio de Natigas. [...]