Hay muchos libros buenos. Hay muchos buenos libros. Los hay excelentes, los hay lamentables, y toda la gama intermedia.
Algunos son una cosa u otra dependiendo de quien los catalogue. Otros son lo que son, y no hay benevolencia, maledicencia, ni subjetividad que valga.
Los libros que preferimos son aquellos en donde podemos perdernos completamente, aquellos con cuyos personajes sentimos que podemos identificarnos. También entran en esta categoría los que plasman en palabras nuestros sentimientos o pensamientos más hondos, o los que parecen que mágicamente responden a nuestros más inquietantes interrogantes; esos que nos corroen con saña y para los que no podemos encontrar una respuesta satisfactoria por nosotros mismos. Son los libros que nos desasnan con donosura, sin pedantería ni altivez.
Y luego tenemos otros libros. Los libros que nos dejan con la jeta colgando de las bisagras, y los ojos llorosos y más abiertos que el dos de oro. Los que revuelven cada uno de los cajones de la memoria y airean todos los recuerdos que una vez fueron. Los que tocan todas y cada una de las partículas que componen nuestra alma.
Son los libros que han sido escritos para nosotros.
Como si el autor quisiera contarnos nuestras propias vidas, pero desde una óptica distinta, más lejana y a la vez más íntima, como si de a ratos nos conocieran mejor que nosotros mismos. Nos susurran conocimientos que teníamos desde siempre y que nunca habíamos sido capaces de reconocer… o los gritan. Sacuden recuerdos frente a nuestros ojos… todo tipo de recuerdos. Algunos polvorientos, otros sin mácula. Tibios como el mejor día de primavera, o helados e inclementes como la cellisca. Y cómo nos mueven! Nos curten a palos y nos dejan temblando, para ponernos luego frente a un espejo… un espejo que nos devuelve un reflejo que no siempre queremos, o no estamos preparados para ver.
A mí me escribieron un libro. Sólo uno, hasta ahora. Ambientado en una época que no viví, donde ocurren eventos que no experimenté, en lugares que no visité. Y sin embargo, nunca antes me vi tan reflejado como en ese libro. Tampoco volví a experimentar nada semejante con ninguna lectura posterior.
Lo leí tres veces, una detrás de otra en cuanto lo compré. Devorándolo en la primera. Y meditándolo línea por linea en la última. De esto hará casi nueve años.
Volví a tocarlo sólo cuando lo puse en un cajón el día de la mudanza… y hace pocos días, cuando finalmente lo saqué del cajón en el que durmió durante 3 años. No había vuelto a leerlo por miedo. Miedo a descubrir que había sido todo una ilusión. O que el tiempo, ese perro que todo lo desgarra, hubiera cambiado mi percepción de las cosas narradas ahí…
Fue un impulso. Cuando lo tomé, ahí estaba, el maldito gato que me miraba desde el cartel clavado en un poste. Provocador. Desafiante. Así que tomé aire y volví a leerlo. Todo estaba ahí… aquí. Igual que hace casi una década. Como una bomba a punto de estallar bajo mis pies. O como un continente a punto de hundirse. La bomba estalló. El continente se hundió. Lo corazones se doblan, pero no se rompen… salvo que se rompan. Uno no sabe cuando detenerse, y tampoco cuándo iniciar el movimiento. Dudas. Tantas dudas. Amigos. Hermanos. Los otros. Odios. Vendettas. Perdones. Amor. Muerte. Risa. Y sangre. Suficiente como para ahogarse tres veces en ella.
Las penitencias se pagan. Un día sí y otro también. Eso es Ka.
Hace una década… tal vez un poco más.
Corazones en la Atlántida, el libro que Stephen King escribió para mí a la sombra de la Torre.
Cortesía del Genio…
Pancho





8 respuestas hasta el momento ↓
diana // Julio 9, 2008 a 2:12 pm |
Me lo bajo así lo leo. Yo tengo a patadas libros escritos para mí. tendría que ver cuáles son…
Pancho // Julio 9, 2008 a 2:17 pm |
Cuenta, cuenta!
arwën // Julio 10, 2008 a 9:53 am |
Con ese criterio, descubro que me escribieron varios libros a mi tmb
Qué lindo descubrimiento!!
Nala // Julio 10, 2008 a 11:27 am |
Uno de los pocos posts que me dejan sin aire.
Vine por la recomendación de arwën, me quedo leyendo posts anteriores. Éste fue genial.
Pancho // Julio 10, 2008 a 11:32 am |
Muchas gracias, Nala. Bienvenida!
Sabías que arwën está un poco loca, verdad? Bueno.
Pancho // Julio 10, 2008 a 11:43 am |
arwën: Buen descubrimiento!
arwën // Julio 10, 2008 a 2:40 pm |
EEeh, si me van a sacar el cuero, al menos invitenmé! Así me entretengo escuchándolos desvariar
Pancho // Julio 10, 2008 a 2:49 pm |
Pero es de onda!
Si es por eso mismo que te queremos tanto!
De última no se te puede decir nada!