Historia de Roma

Estas vacaciones fueron de lecturas provechosas. Me dediqué casi en exclusiva a dos libros que si bien había ojeado aquí y allá, nunca había empezado a leer seriamente.

Son de historia. De Historia. Narran la historia del imperio más imponente de la Historia: Roma.

Son La República Romana y El Imperio Romano, escritos por el Buen Doctor, el Señor Isaac Asimov, a finales de los 60.

Cubren desde la fundación de un humilde villorrio a orillas del Tíber, en 753 A.C., pasa por guerras civiles y contra las potencias que le fueron contemporáneas, por su expansión sin precedentes y su apogeo, hasta su estancamiento, decadencia, fragmentación y desmembramiento en el siglo V de nuestra era. Más de mil doscientos años, al menos la parte correspondiente al Imperio Romano Occidental. Se dice fácil. El Imperio Oriental, con sede en Constantinopla, tuvo un vida todavía más larga y saludable, pero ya no fue preponderante en Europa.

La prosa de Asimov es genial. Más que un tratado, la lectura de estos libros se parece más a un diálogo que el autor mantuviera con el lector; salpicado en ocasiones por su humor sutil, y otras veces con comentarios incisivos y críticos de la sociedad en que vivió y en la que vivimos, pienso yo, ya que a fin de cuentas no es tan distinta, porque, en realidad, tampoco somos tan distintos de los viejos romanos.

El intento de los emperadores de hacer de la ciudad de Roma un grandioso espectáculo debilitó aún más la economía. Cientos de miles de ciudadanos romanos recibían alimento gratuito en el tiempo de los Antonios, un día de cada tres era una fiesta que se celebraba con espectáculos, carreras de carros, combates de gladiadores y extravagantes juegos con animales. Todo esto era tremendamente costoso y la breve diversión que brindaba no compensaba el precio a largo plazo pagado con el debilitamiento de la economía. (Presumiblemente, muchos de los romanos de las generaciones que gozaron del beneficio de la diversión se preocupaban poco de lo que ello significaría para sus descendientes, si es que se preocupaban algo. Nuestra propia generación, que contamina y destruye sin cesar los recursos del mundo es igualmente criminal en su indiferencia, y no tenemos ningún derecho a despreciar a los romanos.)

Asimov no pierde la ecuanimidad. Da al César lo que es del César pero también reparte palos.

Caracalla, al igual que Calígula, Nerón y Cómodo, fue echado a perder por haber sido criado en la corte; como emperador, fue de escasa valía. Pero sólo reinó seis años.

Bajo su gobierno, se construyeron en Roma los enormes «baños de Caracalla», que cubrían 33 acres. Sus ruinas subsisten en la Roma actual y son una atracción turística.

Puede hacer sonar la frase más inocua, como un campanada de desdén, o al menos así me lo parece, como en el comentario final sobre los baños de Caracalla. Muy divertido, el Isaac.

Asimov va concatenando hechos e ideas de manera fluida y atrapante. Se detiene vuelta a vuelta para hacernos notar alguna particularidad, idea o nombre que está vigente aún en nuestros días, ya se trate de Pirro y sus costosas victorias,

Pirro llevó veinte elefantes a Italia y empezó a actuar inmediatamente. Su primera tarea fue poner en vereda a los tarentinos. Si querían ayuda, tenían que colaborar. Cerró los teatros y los clubs y empezó a entrenar a los ciudadanos. Los tarentinos chillaron horrorizados, y Pirro envió a Epiro a los más ruidosos. Esto aquietó a los restantes.  Más tarde, ese mismo año, marchó al encuentro de los romanos hasta Heraclea, a mitad de camino entre Tarento y Thurii. Eligió un sitio de terreno suficientemente llano para su falange y preparó su caballería y sus elefantes. Los romanos contemplaron con terror a las enormes bestias. Nunca habían imaginado que pudieran existir tales seres, y los llamaron «bueyes rúcanos».

Los romanos atacaron, pero la falange permaneció inmutable, y cuando Pirro envió a los elefantes a la carga, los romanos tuvieron que retirarse, pero en buen orden. La primera batalla entre la falange y la legión había dado la victoria a la primera, pero Pirro no se llamó a engaño. Cabalgó sombríamente por el campo de batalla y observó que los muertos romanos tenían las heridas en la frente. No habían echado a correr ni siquiera ante los elefantes. Podían ser bárbaros no griegos, pensó Pirro, pero combatían como macedonios.

[…]

Por segunda vez la legión y la falange se enfrentaron, y por segunda vez ganó la falange. Pero sería la última.

Tampoco esta segunda victoria fue muy satisfactoria para Pirro.  Sus pérdidas habían sido grandes, particularmente entre las tropas que había llevado consigo, y esto era grave, porque no podía confiar en las tropas griegas de la Magna Grecia. Menos aún podía confiar en la lealtad de sus súbditos italianos.

Por ello, cuando uno de sus compañeros congratuló a Pirro por su victoria, éste respondió bruscamente: «Otra victoria como ésta y volveré a Epiro sin un solo hombre». De aquí viene la frase «victoria pírrica», la cual alude a una victoria tan costosa que equivale a una derrota.

el origen de la palabra “Capitolio” como parlamento de los EE.UU.,

Luego, también, Tarquinio introdujo costumbres religiosas etruscas y comenzó a construir un gran templo a Júpiter en el Monte Capitolino. El templo, que también hizo las veces de fortaleza de la ciudad, fue llamado el Capitolio, de la palabra latina que significa «cabeza». (Como se pensaba que el Capitolio era el corazón y el centro mismo de la ciudad y el gobierno de Roma, se dio el mismo nombre al Capitolio de Washington, D. C., donde lleva a cabo sus sesiones el Congreso de los Estados Unidos).

lo mismo que las etimologías de algunos términos de uso cotidiano, como es el caso de la palabra “pagano”,

durante largo tiempo el cristianismo fue una religión urbana. La población agrícola, aislada de la nueva corriente de pensamiento y siempre conservadora y aferrada a sus viejas costumbres, mantuvo éstas. De hecho, la misma palabra «pagano», usada para identificar a quien no era cristiano ni judío, sino que adhería a alguna religión nativa, deriva de una palabra latina que significa «campesino», uno que vive en un «pagus» o aldea.

Extrapolando un poco y bajando en complejidad, también se puede asociar a nuestro tradicional “pago”. Como cantaba Alfredo: no te olvides del pago, si te vas pa’la ciudad. Quién lo diría, los gauchos hablando en latín.

Surgen algunos de los grandes nombres de la antigüedad puestos en contexto, Epicuro, Cicerón, César, Augusto, Aníbal, Nerón, Atila y un larguísimo etcétera, con sus logros y fracasos y virtudes y defectos. Juntos forman un mosaico gigantesco en el que se ve cómo fue modelada nuestra cultura y nuestras creencias y, en parte, nuestro actual modo de vida.

Como bonus añadido, Asimov también nos ofrece un recorrido por la evolución del cristianismo, desde sus precarios y perseguidos orígenes como una secta más dentro del judaísmo, pasando por la manera en que se fue difundiendo y cómo y por qué caló en la sociedad, a su afianzamiento y organización a medida que crecía en complejidad, influencia e importancia. También podemos ver cómo aumentó su poder al tiempo que el Imperio se debilitaba y agonizaba, hasta que éste terminó sometiéndose a la autoridad de la Iglesia. Esa parte es brutal e impresionante.  Creo yo que indirectamente queda explicado lo que pasaría en la Edad Media.

Lo mejor de todo? Asimov escribió VARIOS libros de no-ficción, no solo de Historia, sino también de divulgación, como lo son el libro sobre Cómo Descubrimos el Petróleo, sus respuestas a 100 preguntas básicas sobre la ciencia o su libro Alpha Centauri, la estrella más próxima, un largo tratado sobre astronomía, ideal para los ignorantes curiosos. Si alguien está interesado en alguno de estos “otros libros” de Asimov en los que no aparece ni un solo robot, me avisa y los paso.  :)

Como advertencia antes de embarcarse en su lectura, muchos de estos libros fueron escritos durante los años 60 y 70, por lo que algunos datos científicos y algunas respuestas a, o concepciones sobre temas concretos pueden haber cambiado al día de hoy. Probablemente lo hayan hecho, o al menos puede verse visto ampliados. Cincuenta años son un montón de tiempo durante el que agregar, sacar o cambiar cosas; por citar un par de ejemplos, Yugoslavia ya no existe y el Comunismo ya no es un cuco para asustar a los pibes yankis antes de ir a dormir.

De todos modos y volviendo a la premisa original, son dos libros realmente fantásticos y casi de lectura obligada.

Te los dejo en

http://www.mediafire.com/?iekbb7wwsjsswq7

La contra es Pompozo

También están presentes en el Torrent de los 10500 libros.

Una respuesta a “Historia de Roma

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