Hace muchos años, cuando la Atlántida todavía era un continente pujante y casi paradisíaco, estaba en casa de Martín, gran amigo y compañero de lo bueno y lo malo de esos años. Mate de por medio y con un casette de Jaime Roos sonando, me alarga tres revistas de historietas.
—Mirá lo que encontré! —me dice con voz a medias excitada y a medias reverente.
—Y esto? — Digo tomando las revistas. Miro la cubierta y leo el título en voz alta: Hellblazer.
—Y entonces? —me apremia Martín.
—Entonces, qué?
—Leé, abombáu, leé!
Gesticulaba con las manos de tal manera que parecía “fisurado”. Así que le hice caso, un poco por curiosidad y otro poco por miedo: nunca lo había visto tan alterado por una revista de morondanga. Y me puse a leer… y ya no pude parar hasta devorar las tres revistas. Ese fue mi primer contacto de verdad con John Constantine. Un personaje que había visto muy brevemente en alguna historieta de La Cosa del Pantano.
No recuerdo a qué números correspondían las dos primeras, pero la última fue la que hizo que adorara a ese personaje, que intentara sumergirme en su historia, y conseguir todos las entregas posibles. Era el número 27, titulada “Abrázame”.
Ese número también me abrió los ojos frente a la simple y muchas veces ignorada acción de abrazar a alguien, y que ese alguien, claro está, te devuelva el abrazo. Es un refugio. Un oasis. Una pequeña comunión. Cuando un abrazo es sincero, se es testigo y protagonista del encuentro de los cuerpos, pero sobre todo, de las almas, que se iluminan y se entibian. Un mundo se engloba en el abrazo; el universo entero.
Algunos de mis mejores recuerdos, y varias de las imágenes más vívidas que perviven en mi mente están relacionadas con los abrazos. Momentos únicos e irrepetibles que se guardan como un tesoro, porque aún en el recuerdo entibian el estíritu.
Es así que te dejo hoy, esta pequeña historia. De viñetas sucias y caóticas, que es parte del estilo y la manera en que se cuenta, pero poderosa, al menos a mis ojos.
Hellblazer #27. El Hijo Bastardo tiene las descargas, tanto en inglés como en en español. El enlace es una especie de transcripción en formato texto.





Pancho




