Esforzada quincena

Me esfuerzo en sonreír.  En saludar con una sonrisa a los conocidos con los que me cruzo… aunque en cuanto pasan, siento que se transforma en una mueca desagradable que si no me borro de la cara rápido, me va a desgarrar la mandíbula hasta las orejas.  Y ahí va a quedar mi pobrecita mandíbula, con los masticadores correspondientes, en una media sonrisa (nunca mejor dicho) tirada por el suelo.  Antes me esforcé en desayunar y por primera vez en años, tuve que esforzarme para encontrar un libro con el que acompañar el desayuno, claro que antes tuve que esforzarme en levantarme, de la misma manera en que me esforcé en dormirme, luego de ver tres películas a cual de todas más aborrecible, luego de esforzarme todo el fin de semana (el mes) en conservar la sonrisa para los amigos de acá y de allá.  Aunque a veces se me cae la careta  y me queda el ceño fruncido y los hombros tensos como un arco, como si estuviera a punto de estallar en furia, me dicen.  Aunque muchas veces no me doy cuenta.  Hoy vi a una de las secretarias de un abogado conocido.  Todas las veces que la he visto, tiene el entrecejo entreverado, como presa de una grandísima contrariedad y un mal humor semipermanente.  Es relinda la gurisa, pero da un poco de miedo hasta saludarla, porque no termino de saber si es así en general, o si es porque estoy cerca.  Debería preguntarle, de repente.  El tema es que espero no lucir como ella, en esos momentos en que mi cabeza se pone a elucubrar cosas y mi ceño se frunce.  No está bueno.

Me cruzo con un tipo de campo.  O al menos lo parecía: pantalones bombachos, botas de cuero blando que se adivinan cómodas, camisa descolorida y buzo escote en V, prolijo pero gastado, barba de algunos días y sombrero de ala ancha.  Se nota que es de campaña más por la forma de andar que por la vestimenta; es como si llevara un cartel con la leyenda canario en parpadeante neón; lo sé porque yo mesmo supe ser uno de ellos, sólo que sin bombachas, ni botas, ni camisa, ni sombrero de ala ancha.  En lugar de las boleadoras o un lazo, lleva al hombro una cubierta de moto envuelta en papel plateado que cuando le da el sol hace daño a los ojos.  El contraste es tan grande que por un momento me lo imagino a Predator con un collar de flores hawaiano y largo la carcajada ante la mirada confundida del milico que está de guardia en ANTEL. No tiene  nada que ver con nada, por supuesto, pero al menos mi cabezota se distrae un ratito.

Llego a la oficina y el esfuerzo no decae.  Un triunfo decir los buenos días, una gesta épica pedir por favor, dar las gracias y ser cortés en lugar de contestar cualquier pregunta con un ladrido, mucho más no estallar a la más mínima contrariedad.  Y ni te cuento lo que cuesta mantener un tono de voz bajo, tranquilo y mesurado.  Gran puta, qué cansado que estoy!  Agotado, posta.  Los otros no tienen culpa, está claro.  Tampoco es malhumor. Es…

Es simplemente que no me encuentro.  En algún momento me perdí, eso es todo.  Me perdí de una manera tan completa que me da miedo. Entrenando pienso en lo que tengo pendiente en casa, en el trabajo pienso en entrenar, cuando estoy haciendo algo en casa tengo la mente puesta en los problemas del trabajo.  Me acuerdo todo el tiempo de Keith Richards y estamos de acuerdo en que tampoco puedo tener una puta satisfaction.  Soy incapaz de hacer algo bien, últimamente.  Ni hablar de hacer algo completo. Nada.  La Vida, el Universo y Todo Lo Demás, parecen estar cagándose olímpicamente en mí y todo indica que lo están pasando de puta madre tres veces y que no tienen la más mínima intención de parar en el corto plazo.  Por qué lVeUyTLD podrían tener interés en martirizar mi pobre, minúscula, humilde y altamente inofensiva y bondadosa persona, es para mí un misterio insondable… pero no me queda más remedio que rendirme a la evidencia: lo hacen, se cagan en mí, y tan campantes.

Y las visiones.  Eso me tiene bastante intranquilo. Hace días que viene sucediendo.   Estoy haciendo alguna cosa y de repente veo un movimiento, algo indistinto y oscuro, una sombra en movimiento por el rabillo del ojo, pero cuando dirijo la vista hacia el lugar, no hay nada.  A veces me he sorprendido sobresaltándome con una sombra real, pero en la mayoría de los casos directamente no hay nada; ni en movimiento, ni que pueda haberme llamado la atención.  A veces imagino que estoy soñando y que en cualquier momento me voy a despertar; otras veces pienso que estoy ante el umbral inasible de un conocimiento importante pero esquivo que se insinúa de manera persistente; en general pienso que alguien se equivocó al empaquetar la pastilla y que en realidad se me está por volar el gorro de manera irreversible.  Preparándome para lo inevitable, hace días que observo detenidamente el pájaro cu-cu del reloj que está en casa de mi madre: por si es el único trabajo serio que puedo llegar a realizar; ya tengo pensado cómo secuestrarlo y cómo tomar su lugar sin que nadie sospeche nada.  Tengo que resolver bien el tema de la cantidad de cu-cus que tengo que gritar, las matemáticas nunca fueron mi fuerte, así que me cuesta decidir un poco si entonar un “cu-cu” por cada hora que de el reloj, o si en realidad la unidad es el “cu” y ésta se duplica al dar cada hora.  Es todo muy confuso.

Aunque claro que no es lo único confuso en mi vida en este espeso y fatídico mes que está resultando ser noviembre.  Me llama la atención cómo los problemas de la vigilia se filtran en mis sueños, sobredimensionándose, lo que hace que me despierte sobresaltado y angustiado muchas madrugadas, a la vez que luego, durante el día, vuelvo una y otra vez a los sueños, preguntándome si no serán premonitorios, o posoperatrios, o abalorios, o si es parte de un arcano sistema de alerta que funciona en conjunción con esas sombras móviles que entreveo por el rabillo del ojo.  En todo caso, la idea que ronda más frecuentemente mi mente, es si algo de todo esto tendrá algún significado.  Sería realmente muy lindo que existiera un mínimo sentido, como para que el pasarlo mal y toda esta demencia no fuera así como al pedo.  Lo que sí tengo claro es que no entiendo nada de nada y la única certeza que poseo, es que tengo un sueño macuco, ya que debe hacer 20 días que no tengo una noche decente de sueño.  Mis pensamientos ya no son del todo míos… o en todo caso están como adentro de una bruma espesa.  Aunque eso puede deberse al alcohol, no sabría decirlo.  Al alcohol o a las drogas, andá a saber.

– Mire usted -dijo Arthur con aire pensativo-, todo esto explica un montón de cosas. Durante toda mi vida he tenido la sensación extraña e inexplicable de que en el mundo
estaba pasando algo importante, incluso siniestro, y que nadie iba a decirme de qué se trataba.
– No -dijo el anciano-, eso no es más que paranoia absolutamente normal.

Guía del Autoestopista Galáctico, de Douglas Adams.

En fin, menos mal que sólo queda la mitad del mes, ya.  No podría soportar que quedaran otros treinta días extra de este puto noviembre y tampoco puedo imaginar que esta situación se prolongue por más de un mes.  Y todavía quedan tres meses del 42 veces maldito año del tigre.  Malditos chinos!  Y maldita sea Ludovica, que dijo que el año del tigre iba a ser un año de mierda para los tigres y le embocó en el medio del mate.  Que menos mal que no creo en esas boludeces y que ni siquiera las leo, que si no ya habría ido a cagarla a trompadas por mala onda y ave de mal agüero.

Qué cómo sé todo eso, entonces?  Es porque aún en mis más erráticamente bajos momentos soy maravilloso, por eso. Ya deberías saberlo, a esta altura del partido.

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8 Respuestas a “Esforzada quincena

  1. te quiero mucho Fran………tu sensibilidad me emociona hasta las lágrimas, asi te sirva o no de algo…, porque todo tiene que servir para algo (?)… – te quiero mucho, te lo dije? (!!!) y la habilidady capacidad de ponerle palabras a todo eso, que mas – menos… pulula por los días de noviembre y de la vida….

  2. También te quiero mucho, aunque no es necesario llorar. 🙂 Lo primero sí que sirve.

  3. Yepa, que los que estamos entrando en invierno somos los del otro lado del Ecuador, así que no te quejes tanto o además te enviamos mal tiempo 😀

    Animo, Pancho, ya estamos en la segunda mitad del mes 🙂

  4. Bueno, si se me da la gana, me quejo todo lo que quiero, que pa’ eso es un blo. Y es tu trabajo, como abnegado lector y pequeño demente, leer cuidadosa y sesudamente cada uno de mis disparates y hacer un comentario medido y certero, que enriquezca, de alguna manera, todos mis divagues, para que al final, todo el menjunje pueda aportarle algo a quien venga detrás tuyo. No es una tarea tan complicada, verdad? Bueno, eso. 😉

    Me gusta el invierno. Y qué, pasa algo? 🙂

  5. pues que porqué no va a ser necesario llorar? quien lo dijo? mirá que el escorpión no es propiedad privada tuya solamente eh, Germán?

  6. che, pero terminalo ahora a noviembre, ya!
    Espero que se te pasen los malos pensamientos.
    y que duermas bien!
    Abrazo
    Magui

  7. Din: Nada, nada. No me rete más, ‘ta? Si quiere llorar, llore, mire 🙂 Me alegra serle útil pa’ limpiar los lacrimales.

    Magui: No está mal la idea: un mes Osvaldo de 15 días. Aunque hay malos pensamientos que están buenos. Hay que ver cuál desechar 🙂

    Beso a las dos.

  8. Pingback: Inauguración Oficial | 42

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