Scum of the earth come on!

No me llevo bien con el calor.  Me aplasta y me drena las ganas de hacer lo más minimo.  Pero una vez cada tanto, según las reservas de voluntad y los niveles de demencia, me gusta salir a caminar con el sol alto y brillando claro e inmisericorde.  Se limpia así, tanto el cuerpo como las ideas, mediante un proceso depurativo.

Luego de la primer media hora todo comienza a tomar una perspectiva distinta, más pequeña y razonable y, al irse cocinando en el mate, las cosas dejan de parecer tan graves o amenzantes o atemorizantes.  El calor y el resplandor cobran identidad propia y ganan protagonismo, mordiendo, golpeando.

El domingo salí de nuevo.  La idea no era hacer todo el circuito completo, sino ir nada más que hasta la vieja fábrica y a partir de allí llegar a la playa Arenisca propiamente dicha y volver por el camino Tomás Assandri (un trayecto un poco más largo, pero bastante más descansado que andar por las dunas de arena blanda).  Sin embargo, no pude con el genio y a último momento decidí hacer el recorrido completo y visitar mi viejo lugar de exilio.  Hacía meses que no lo visitaba y quise saber qué tan preservado estaba.

Cuando iba llegando al viejo sendero que se interna en el monte, comprobé con satisfacción que casi había desaparecido entre montones de arena y hojarasca, señal de que el tránsito por allí era casi nulo desde hacía bastante tiempo.  Pero no estaba para nada preparado para lo que me esperaba unos pasos más adelante.

El Exilio Fugaz ya no existe.  Cuando desemboqué en la pequeña playa, todo parecía tal como lo recordaba.


La sorpresa vino cuando giré a la izquierda.

El Río ha reclamado lo suyo de una manera incontestable.

Un manotón de gigante borró todo de un plumazo, haciendo cierta la leyenda escrita en el viejo y destartalado bendito y dejando en su lugar, ramas y malezas y árboles caídos y enmarañados que se van arraigando nuevamente.

Me dio un poco de pena cuando lo vi; ese tipo de pena egoísta que sentimos cuando alguien toma lo que consideramos nuestro, aunque nada ni nadie nos haya dado ese derecho o potestad.  Luego se transformó en una especie de alivio,  al darme cuenta de que todo sigue su curso, finalmente y a pesar de nosotros.

Seguí caminando sin más pausas, tratando de encontrar el final del trayecto, el tercer brazo de eucaliptus y el camino que forman, hasta llegar al cañadón en sombras, donde si se tiene un poco de paciencia, se ven pájaros y las aves de bañado que van a tomar agua o buscar comida.

Segunda sorpresa: el cañadón también dejó de existir.  No reclamado por el Río, si no por nosotros.

Junto con él, claro está, también desapareció todo lo que había alrededor.  Donde antes se levantaban árboles centenarios, ahora hay un relleno gredoso, que el sol calcina y torna polvoriento.  En lugar de aves tomando agua junto a la cañada que bajaba del bañado, ahora hay válvulas de riego que sobresalen como pústulas en caminos abiertos con bulldozers.

Y todo para qué?

Para que cuatro enfermos puedan darle garrotazos a una pelotita de goma, sobre un poco de pasto de mentira plantado sobre láminas de plástico.

A saber cuándo podrá el Río volver a reclamar lo que es suyo.

El título de la entrada?  La canción que me vino a la mente cuando salí del camino de eucaliptus y vi el descampado reseco:  Scum of the earth, de Rob Zombi.

Run and kill
Destroy the will
A hero that doesn’t exist

Yeah
Wake up dead
Bleeding red
A world that doesn’t exist
Yeah
Heaven waits
With the gates
Rusting in the mist
Yeah

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5 Respuestas a “Scum of the earth come on!

  1. Ahhh cuando leía y veía las fotos pensaba en el río, en cómo recupera lo suyo… pero cuando llegué al final me dio una bronca terrible!! terrible!!

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  3. Sí. Me debo haber quedado como 10 minutos mirando a todos lados, sin que llegara a caerme la ficha. Volví hasta el principio del camino de eucaliptus y volví a entrar, a ver si en una de esas…

    Un bolazo lo que están haciendo. La piqueta fatal del progreso y tal… pero nadie dice hacia dónde.

  4. Nuuu!
    Me acuerdo que en La Paloma, junto al puertito de Los Botes, habían cerrado toda un área contra la playa con carteles de recuperación ecológica, o algo así. Construyeron casas. 😦

  5. Sí, es que las casas estaban en peligro. Ahora se recuperaron.

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