Voluntad

Inquieto, me acerqué a mi Maestro.

—Maestro, estoy preocupado.

—Por qué?

—Por la práctica… la práctica de kuoshu.

—Qué es lo que te preocupa de ella?

—No estoy rindiendo y no sé qué pasa.  No falto.  Le pongo ganas.  Me esfuerzo hasta quedar resoplando como un fuelle, pero siento que estoy estancado.  Débil.  Con la técnica hecha una porquería. No evoluciono.  Incluso quedo por debajo de compañeros más nuevos.  Es un desastre.  —Termino avergonzado y con la mirada baja.

—Ese es el problema.  Esforzarse hasta quedar resoplando.  Estás en un momento en que muchos practicantes abandonan.  El momento en que tu cuerpo te dice hasta donde practicar.  Y tu cuerpo, cansado, cada vez quiere practicar menos, entonces cada vez rendís menos.  Tu mente también está cansada, por el trabajo, los proyectos y las preocupaciones, y deja que el cuerpo haga.  Eso no es tener espíritu!  Tu mente tiene que poder controlar tu cuerpo.  Tu mente no puede encerrarse en esos pensamientos.  Vos tenés que ser ejemplo para los nuevos.  Tu mente es  más fuerte que tu cuerpo, tiene que serlo.  Impulsarlo a seguir a pesar de estar cansado.  Si estás desarmado y resoplando, cuando el instructor te diga Ipé!, vos tenés que quedar firme y esperando instrucciones.  Si lo llevás más allá del límite, el límite cambia.  Sólo cuando podés sobreponerte al cansancio y al dolor y sobrepasarlos, tu cuerpo evoluciona, y con él, la práctica.

Versión taquigráfica:

—Maestro, no sé qué hacer.

—Encará.

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