Descolgadas

PUAJ!

La pasta seca tiene que ser de trigo duro.  Duro.  Tiene que decirlo específicamente.  Semolada, mejor.  Demora un poco más en cocinarse, pero la franja entre “al dente” y “asquerosamente cocida” existe y da un márgen de maniobra.  Si la pasta es de trigo blando, llega al punto justo y se pasa en 5 segundos.  Los 5 segundos entre que sacás la olla del fuego y escurrís el agua en la pileta.

Relacionando relaciones

Ayer escuché Positively 4th street, de Dylan y me acordé de vos.  Te dedico esta canción, como cantaba Jaime Roos, pero de manera inexplicable.  Así que no vengas a pedirme explicaciones.  No, tampoco estoy firmando autógrafos estos días.  Sí, ya sé que no tiene nada que ver el amor con el ojo del hacha.

Biorritmo

Finalmente atrasaron la hora.  Finalmente, y por primera vez en meses, son las 7 de la mañana y está recién amaneciendo.  Finalmente me despierto solo a las 7 y puedo ver cómo los oscuros tragaluces se van aclarando con la luz que empieza a crecer.  Finalmente mi reloj interno vuelve a estar en hora.

Run, Lola.  Run.

La semana pasada fueron los días oficiales de Carnaval.  Casi dos días completos de asueto: lunes y martes.  Semana más corta.  Cabeza más despejada.  Vida recompuesta, en parte.  Como por arte de magia, vuelven las ganas de tallar.  Mágicamente, vuelvo a perderme entre maderas y virutas y aceros afilados que se deslizan con (aparente) justeza.  La inactividad se siente.  Los movimientos son torpes y los resultados ciertamente no son asombrosos ni mucho menos, pero aun así la sensación es maravillosa.

BRRRR!

Naxto y Gab han vuelto!  Expedición a la Antártida!  Miles de historias y anécdotas y pequeños y grandes dramas y espectaculares imágenes.  Paisajes increíbles.  Historias de vida que te hacen caer el culo.  Y pingüinos y hasta dinosaurios.

Volvió cambiado, parece.  Parece un buen cambio.  Amplio y liviano, a lo mejor dejó algunos lastres y mochilas abandonados en algún témpano.

Te alabamos, Hernaldo Partricio

Hernaldo Partricio hace latops.  Parecen una poronga, la verdad.  Cubierta de plástico, una pantalla que no admite más de 15º de desviación de la mirada sin distorsionar colores y una arquitectura que no es nada del otro mundo.  Mi latop, llamada Lucilia Clodomira, se fue a la Antártida con Nacho y Gab.  Soportó 40 días de mar gruesa y fríos y humedad y golpes y rolidos del barco y sacudidas del barco… y trabajó sin una queja.   No hizo un blip.  No perdió una foto.  Ni una toma de video.  El CS5 corrió y procesó todo lo que se le tiró encima, tomas HD incluidas, a su ritmo, eso sí, pero todo. Y volvió.

Abreviemos y llamémosle HP.  Llamémosle HP y hagámosle un monumento.  Y un brindis: A la salud de la Pavillion DV7 de 2009!  De lo mejorcito que ha dado la Vida, el Universo y Todo Lo Demás.

Saving Private Ryan… or not

Me crucé con S, anoche.  Un encuentro raro, incómodo.  Nuestros últimos encuentros han sido así.  Raros.  Indecisos.  Sin saber bien qué decir. Qué hacer.  Como contenidos.  Ella busca acercarse sin saber bien cómo.  Yo busco huir, en parte, pero también busco convencerme de que estoy equivocado.

Cuando nos conocimos en Montevideo, por allá por el 94, aluciné con ella.  Alta, flaquita, con una especie de medida simpatía, de voz suave y pausada, bellísima.  Estudiaba diseño, no daba ni pedía cuentas a nadie.  Segura de sí misma.  Confiada.  Todos en la pensión moríamos de amor y ratones a partes iguales.  Con Marcelito teníamos buena afinidad con ella y juntos pasamos muchas noches en La Bastilla, mi refugio y mi bastión a lo largo de los años y las gentes, entre copas y risas y charlas.

Luego cada cual siguió su camino y no volvimos a vernos por mucho tiempo.  Ocho o diez años, quizás.  Tres o cuatro después de la debacle del corralito argentino nos cruzamos de nuevo.  Estábamos muy cambiados, en muchos sentidos.  En ese momento, lo primero que se notaba sin necesidad de ser Sherlock Holmes, era que Seguridad estaba bastante vapuleada y que Confianza sacudía la cabeza como atontada por un martillazo bien dado.  A ambos, la Vida, el Universo y Todo Lo Demás nos había dado un precioso boleo en el culo y habíamos aterrizado de nuevo en Colonia.  En ese momento, además y por primera vez, noté que algo no estaba bien.  Una mueca en su sonrisa, un velo en la mirada, un gesto tenso… lugares comunes, pero que facilitan explicar lo que no puede ser explicado.  Creí reconocer la expresión, lo que había detrás de los diques.  ¿Cómo no hacerlo?, si yo la he tenido más de una vez.  Desesperación y rabia e impotencia y un punto (o 1000) de locura.  Pero no fue eso lo que me llamó especialmente la atención.  Puedo lidiar con eso.  Lo que me llamó la atención, fue que todas mis luces de alarma se encendieran a la vez: me decían que era una especie de locura especialmente peligrosa; probablemente de la obsesiva que busca aferrarse.

Luego volvimos a encontrarnos algunas veces, siempre cruzándonos en la calle, y la impresión se acentuó.  Y las luces de alarma siempre se encendían.  Ahora también tienen sirenas que braman a todo volumen.  No me animo a preguntarle qué pasa.  Hay varias razones para eso, siendo una no menor, el miedo.  No ya a que me diga que qué me importa y por qué tengo que meterme en nada y que estoy loco… si no a que me conteste.  Me fascina imaginar la respuesta, sin embargo.  Una fascinación morbosa, tentadora como el borde de un abismo, casi obscenamente católica, excitante y culpable a la vez.  El tipo de boludeces que uno hace perfectamente consciente de que es más que una mala idea.

Qué puede resultar de dos náufragos que a los manotazos se encuentran en medio del mar?  Qué puede resultar si uno de ellos confunde con una tabla salvadora al otro?  No se necesita demasiada imaginación.

Lo único que puedo decirte en estos momentos, es que no soy tabla para nadie.

Onírico

Ha sido una noche larga.  Larga y poblada de fantasmas de los que sólo recuerdo siluetas vagas.  De manos en los bolsillos camino por la calle costera sin asfaltar.

A mi derecha, el río.  A mi izquierda, los viejos depósitos.  Sokon y Heinlein toman mate y me saludan con la mano.  Vuelven pronto a lo suyo, sin esperar respuesta.  Estan sentados en sillas bajas de totora, como en un fogón, enfrentados y con las cabezas bajas e inclinadas apenas separadas un palmo una de otra; es como si además del mate, estuvieran compartiendo una charla lenta y confidencial.  No sabía que estaban de serenos en los galpones de UTE, así que con sorpresa, devuelvo el saludo aunque no se percaten.

A ella la veo a la vuelta del recodo.  Viene en sentido contrario, ensimismada.  Su manera de caminar me recuerda a la de Dina, resuelta incluso cuando no hay un propósito aparente.  Es sólo una impresión, no es ella.  Apenas más baja que yo.  Castaño pelo corto oscuro.  Ojos profundos de mirada inquisitiva, pero distante.  Boca de labios delgados, apretados en una fina línea, como al comienzo de un mohín.  Barbilla pequeña y decidida que define una cara triangular.  Pómulos de líneas suaves.  Cuello desnudo.  Pechos menudos y firmes bajo el liviano saco marrón de hilo.  Lindas piernas.  Cerca de los 40.  Muy hermosa, pero de una manera serena.

Nos detenemos a la vez casi cuando estamos cruzándonos.  Nos miramos.  Largo rato en un silencio que es sólo silencio.  Pienso que su cara no me resulta conocida; ni siquiera de la vigilia, ese otro mundo tan extraño.  Aún sin hablar, le digo que me gustaría acompañarla.  Por qué, pregunta en silencio, más con curiosa indiferencia que con recelo.  Nada más que por acompañarte, respondo, más con natural sinceridad que a la defensiva.  Todo tiene un precio, me dice.  Aún sin hablar, acepto.

Sólo se escucha el crujido de nuestros pasos sobre el balasto fino.  Se siente bien la compañía.  Luego desaparecemos.  Es hora de pagar.

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7 Respuestas a “Descolgadas

  1. Vuelvo a salir de día… pero eso no quiere decir que volvamos a diciembre, eso lo entendí.
    Qué bueno que talles 🙂
    A la Antártida! Mira tú, qué loco
    Encuentros reales y soñados…

    que manera de comentar sin decir nada. Beso

  2. El sueño habría sido un post ideal para FR. Si me permite, me encantaría postearlo alli. Con el debido crédito, por supuesto.

    Entre nosotros, le cuento que con el Señor Heinlein hablábamos de la diseñadora S. Siempre hablamos de ella, a veces telepaticamente. A veces se llama S otras veces se llama distinto.

  3. Usted haga lo que considere mejor. No precisa ni pedir permiso ni nada. Sería un honor que esté en FR 🙂

    S es así. Que a veces se llame distinto es parte de su encanto.

  4. hay….para cuando la novela
    de amor…..?asi…con capítulos….para leer un poco hoy ..otro poco mañana….y asi…..(!!!)

  5. No hay novela de amor, de momento. Son todos cuentos cortos 😉

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