Douglas Adams 4

Después de mucho tiempo, vuelvo con un libro.  Esta vez y como sutilmente sugiere el título de la entrada, traigo la cuarta parte de la trilogía de Douglas Adamas, La Guía del Autoestopista Galáctico, llamado Hasta luego y gracias por el pescado.

Tengo que agradecerle especialmente a mi Travlin’ Warrior Sister, la Pequeña Demente por antonomasia, que se las ingenió para conseguirme el volumen en papel, lo que de por sí constituye una hazaña prácticamente digna de figurar en la citada obra.  Una empresa ardua, difícil y casi imposible, sólo comparable a intentar empujar una cadena, hacer gárgaras boca abajo o venderle freezers a los esquimales.

Hasta luego y gracias… es una especie de… una especie de… de… mierda, es una estupenda pregunta.  En realidad no tengo ni pajolera idea de qué quiso hacer nuestro Patrono en este libro.  Se cierran, sí, algunos hilos e interrogantes previamente abiertos en alguno de los tres libros anteriores, como por ejemplo el Mensaje Final de Dios a Su Creación (interrogante aparecido en La Vida, el Universo y Todo Lo Demás) , quién era la chica que dio con la forma de arreglar los problemas y miserias de la gente 10 segundos antes de que los Vogones demolieran la Tierra, junto a qué demonios pasó con los delfines (ambos interrogantes aparecidos en La Guía del Autoestopista Galáctico).  En el volumen 3 dejamos a Arthur en el planeta Krikkit, luego de haber convencido a la gente de ese lugar de que en realidad, aunque muy saludable, el impulso de aniquilar toda la vida en el universo no es algo que necesariamente deba llevarse adelante, y aquí sabremos qué sucede con él, lo mismo que con Marvin y con Ford, que no están en Krikkit, por lo que probablemente estén en algún otro lado, aunque no necesariamente juntos.

El libro tiene momentos brillantes, aunque en particular no es la joya de la corona precisamente.  De todos modos, desde 42 te invitamos a leerlo y cuando consideres que te gusta muchísimo y no podés vivir sin él, te invitamos a que te lo compres, o lo robes, o le pidas a alguien que te lo regale, cosa que quizás sea lo mejor de los dos mundos.  El que te lo regale, a su vez, puede comprarlo, robarlo o pedirle a alguien que se lo regale, cosa que quizás sea lo mejor de ambos mundos.  Y así hasta llegar a los herederos de Douglas Adams, que probablemente no necesiten robarlo… o hasta llegar a vos mismo, que no vas a tener más remedio que repetir todo el ciclo, lo siento.  Así que ya ves, Hasta luego y gracias por el pescado tiene el potencial para ser un libro fractal y simultáneamente un bucle infinito.  Eso no se ve todos los días, te lo prometo.  En general, los libros no son otra cosa que libros, así que encontrar uno que puede ser hasta tres cosas a la vez, no es calderilla.

La descarga desde: http://www.mediafire.com/?xhys1g6n54cmboe
La clave es: Patrono

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5 Respuestas a “Douglas Adams 4

  1. qué ganas de leerlo me dio!

  2. pá, estoy en otro lado de la literatura totalmente (al menos en este momento)

  3. Más que en otro lado, “del” otro lado. Del otro lado del mostrador 😀

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