Otro gran interrogante contestado

Iba a hablar de política.  Tenía cifras y hechos indignantes que hacen que me avergüence de ser uruguayo.  Testimonios de productores agropecuarios, muchos de ellos pequeños y esforzados, desesperados al ver cómo ingresan a nuestro territorio los mismos productos frescos que ellos producen, pero con ventajas arancelarias, en detrimento de su propia producción.  Quería hablar de cómo nuestro gobierno, democrático y católicamente genuflexo, se caga en las leyes de la oferta y la demanda, manipulándolas a voluntad,  subvencionando al que, teóricamente, más necesita, pero sin contemplar nunca lo que necesitan los que les pagan el sueldo.  De cómo en este país el que trabaja y produce es un enemigo que hay que liquidar, que se queja de lleno, que sólo busca la parte del león y al que hay que exprimir a toda costa, cuestión de convertirlo luego en uno de esos indigentes que sí son merecedores de las dádivas y contemplaciones del Estado.  Porque se busca que todos seamos iguales, pero hacia abajo.  Nunca elevando al que menos tiene.  Quería hablar de la dictadura de los sindicatos, como por ejemplo el de los trabajadores del taxi, en el que 40 funcionarios tuvieron de rehenes a 3000, destruyendo taxímetros y agrediendo a otros compañeros que no se plegaron al paro.  Porque hay derecho de parar, pero no a seguir trabajando.  O de cómo ADEOM implementa medidas de fuerza porque quieren trabajar menos horas y ganar la misma plata, porque consideran antidemocrático que se les pida a los funcionarios públicos que marquen tarjeta para corroborar que efectivamente están en su lugar de trabajo las horas por las que nosotros pagamos.  Quería hablar de muchas cosas que tengo atragantadas… pero la verdad es que son tan poco relevantes, que no le interesan a nadie.

En lugar de esas tonterías y bobadas sin sentido, hoy voy a hablarte de algo REALMENTE importante.  De algo con que nos topamos a cada instante y que seguramente te intriga y que quizás te haya robado noches enteras de sueño, privándote así de tu muy necesario, merecido y pacífico descanso.

Alguna vez leíste el libro Los Propios Dioses, de nuestro Buen Doctor, el Excelentísimo Isaac Asimov?

No?  Bueno, leelo, si andás con ganas.
http://www.mediafire.com/?6fqucimlbw1g4dj
Clave: Patrono

Como sea, en este estupendo libro, se explora el concepto de los universos paralelos [parauniversos de aquí en más]y la comunicación entre ellos, lo que también implica la posible transferencia de masas y energías entre ambos.  Como es bastante común en sus libros, también se habla de la estupidez y le necedad de las personas, pero, justo eso, no importa en esta charla.

La parte que me interesa es la transferencia de masa entre parauniversos.  Porque es gracias a ella que puedo explicar un fenómeno que no por verlo a cada rato deja de ser curioso: la pasta de dientes y los envases de capacidad “anidada”.

Te tiene que haber pasado.  Vas gastando el tubito de pasta, todo macanudo, pero cuando se está terminando, vos lo seguís apretando y siguie saliendo dentífrico.  Y lo apretás y lo retorcés y siempre hay un poco más.  Y lo estrujás hasta que el material grita de dolor y siempre podés cepillarte sin cambiar de tubo.  Acá entra en juego la parte “anidada”:  una capacidad dentro de otra.  Los tubos rinden el doble.  Pero cómo?

Esa es la gran pregunta, el interrogante clave.  Cómo pueden meterse el volumen equivalente a dos tubos en uno solo?

La respuesta es sencilla.  Cada tubo de dentífrico de este universo, por un misterioso, pero sin duda racional mecanismo perfectamente explicable por las leyes de la física, cuando está por terminarse, se conecta con un tubo nuevo en el parauniverso, de manera de aumentar la cantidad de producto disponible.

Fácil, fácil, requetefácil.

Eso da como resultado un efecto colateral que no deja de ser interesante: en el parauniverso hay cientos y miles y cientos de miles de tubos de dentífrico vacíos.  Quizás a la compañía que los fabrica, en realidad lo que le interesa es vender envases vacíos con olor a pasta de dientes y nosotros somos la manera más eficiente de vaciar esos molestos tubos llenos.  Porque si hay algo a lo que todo el mundo se aplica y hace con verdadera pasión, ese algo es aplicarle la mayor cantidad de fuerza posible a los tubos de dentífrico, obteniendo así hasta la más infinitesimal cantidad de pasta que pueda quedar en su interior.

Ahí tenés.  Una nueva respuesta brindada por 42 a todos los Pequeños Dementes que usan la curiosidad como combustible y nuestra sabiduría como alimento para el espíritu.

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