La esperanza, un bien de consumo barato, con envase no retornable

Viste la propaganda de Coca Cola?
Esa, que intenta contrarrestar cada demencia del mundo con una estupidez.  La tenés? Esta.

Dice, por ejemplo, que por cada tanque de guerra que sale de una línea de montaje, se fabrican 131000 ositos de peluche. No te jode?
Bueno, te apuesto lo que quieras a que a ese tanque de guerra, con la munición adecuada, le llevaría más o menos 2 minutos con 5 segundos convertir esos 131000 peluches en cenizas.  O que un ejército armado con ositos de peluche sería incapaz de hacerle el menor daño a un tanque de guerra.  E incluso que algunas de las personas que manejan tanques de guerra no tendrían ningún problema en matarlos a todos en cuanto se le pusieran a tiro, peluches incluidos.

Otra de esas odiosas y enervantes comparaciones dice que por cada nueva arma que se diseña, un millón de madres hacen una torta… y ponen la imagen de un misil Trident, lanzado desde un submarino, en el momento en que deja el agua.  Bueno, uno solo de esos misiles puede convertir a 5 millones de madres, sus tortas, sus hijos, esposos y hermanos y sobrinos y a la puta madre que las parió en polvo radiactivo en una fracción de segundo, gracias a los hasta 12 MIRV que puede llegar a transportar.

Que por cada muro que hay en el mundo, hay 200 mil tapetes dando la bienvenida a la entrada de una casa.  Bueno, contale eso a los mexicanos que quieren ir a EEUU, o a los palestinos que tienen que sortear esos muros para ir a rezar, o a los alemanes del este que quedaron en las alambradas, tratando de cruzar. A ver quién les da la bienvenida.

Que por cada arma de fuego que se vende, hay 20000 personas compartiendo una Coca Cola. Ja! Lo que el mensaje publicitario no te dice, es que muchos de esos que toman Coca Cola ya tienen sus propias armas.  Ni que hay algunas armas que podrían tumbar a esas 20000 personas que toman Coca Cola en no mucho más de 15 o 20 segundos de fuego sostenido. Que incluso podrías agregarle a los que toman Pepsi.  Y también, ya de paso y con ánimo altruista, a los que idearon esa publicidad, y no sería mucho más el tiempo que le tomaría a alguien realmente bien dispuesto, para tumbarlos a todos.

Hay que ser un sádico pendejo para idear una campaña tan hipócrita, niños cantores incluidos.  Me enferma.

El mundo funciona no porque haya 8000 personas donando sangre por cada corrupto que existe.  Ni porque 10 personas canten What a wonderful world por cada bolsa de valores que se desploma. No hay punto de comparación, sencillamente.

El mundo funciona justamente porque la gente es ignorante.  Todos desconocemos esos datos y es una suerte, porque así podemos seguir haciendo nuestra vida más o menos con tranquilidad y paz de espíritu.  Incluso hay gente intentando traer un nuevo bebé al mundo!  Que para mí es una insensatez, pero hey, es una maravilla!

Si todos cobraran conciencia de lo que realmente significa toda esa información en lugar de pensar que los pibes cantando son un encanto, habría suicidios en masa causados por una subida imponente en la cantidad de casos de depresión.

Eso a su vez desfiguraría las estadísticas, porque muchos de esos suicidios corresponderían a gente que habitualmente compra ositos de peluche.

Otra cosa, siempre es más práctico llevar con uno un tanque de guerra que tratar de acarrear por las buenas 131000 peluches.   Pero, en fin, eso no sólo es tema para otro momento, sino que también es el comienzo del prólogo del nuevo libro que estoy escribiendo:

Las carqueja (Baccharis articulata)

y yo.

La trágica historia devenida culpa deL grupo de chicas que nunca llegó.

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12 Respuestas a “La esperanza, un bien de consumo barato, con envase no retornable

  1. jaja. brillante! SABÍA QUE ALGO ME MOLESTABA MUCHO de esa campaña, pero no tenía la lucidez de darme cuenta qué
    Eso que soy optimista irremediable! pero vamos…lo de Coca cola es ridículo.
    Es como que te dijeran, si vos sufrís, no te preocupes porque miles la están GOZANDO… de verdad, a veces se necesita un ingenioso crítico para que te cachetee un poco y te diga: haches de p..no comparen peras con papas.

  2. Te lo estas tomando muy a pecho me parece…
    What??? nuevo libro??? hubo uno anterior? es el primero? o no tomo al pie de la letra lo que escribiste??

  3. Dita: Brillante, lúcido e ingenioso crítico… vos deberías aflojar un poco con el tema de la mariguana. Gracias igual 🙂

    Fla: Ni te voy a contestar. Aunque el título es buenísimo! A que sí?

  4. Pá, descolgate con un nada que ver al final, nomás!
    Es una propaganda pedorra porque compara cosas incomparables, agarradas de los pelos. Igual a mí me gusta que se destaque el optimismo, que no todo es negro (que a eso se dedican los informativos!).
    No dejes que el pesimismo domine tu vida! =P

    • Ah, Pemonte Saltaqueña, todo con todo tener que ver tiene.
      No tiene nada que ver el solo terminar comprando una Coca, con el optimismo.
      Y tampoco tiene nada que ver ser realista con el pesimismo.
      Si la propaganda es una estupidez, no hay optimismo ni pesimismo que valga. La estupidez es más fuerte 😉

  5. 131000 peluches masturbándose

  6. Igual te digo que la propaganda me pareció una mierda, eh?
    sobre todo la parte de la gente que toma cocacola

  7. y buscaste la canción? escuchaste la letra? maravillosa… igual, todo esto no empezó ahora… te acordás del… soy el mañana del mundo, de mí nació la esperanza?

    bueno, crecieron esos engendros y hacen cosas como esta.

    Salú!

    • La canción es una de Oasis, y exuda Oasis en casa nota. Whatever, creo que se llama. Si te gusta Oasis, está muy bien bien.

      Para que después me vengan a hablar en contra del aborto.

  8. Que post mas pobre… seguro lo escribiste desde el laburo…

    sobre la propaganda, todo bien si te olvidas de que es una propaganda, muy bueno hasta que sale Coca Cola,

    cada uno elige el momento que mide con poesía o mide con la regla, cada uno elige.

  9. Hola, Juan. Bienvenido.

    Pobre? Bueno, es una forma de verlo. Jijiji… en realiad lo pergeñé en casa de madre (donde vi la propaganda por primera vez), lo escribí en la paz de mi hogar, en un día luminoso de domingo, me divirtió muchisimo hacerlo, y lo terminé de corregir en el laburo. Sacá cuentas. Para mí es un poco de coherencia entre tanta sensiblería. Aunque fuera una propaganda de pegamento para dientes, se estarían comparando cosas incomparables. Como un auto con una pera. Corruptos con donadores de sangre. Una bolsa, que afecta a millones de personas, con una versión de What a wonderful world… dejá, vo’. No hay por dónde. Es envolver una Playboy en chicle y decir que inventaste el mejor método anticonceptivo del mundo.

    Si eso es poesía, entonces las etiquetas de los envases de shampoo son literatura. De última, ambas se leen mientras estás en el baño. 🙂

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