Alexandre Dumas: El Conde de Montecristo

Ebrio de buenas intenciones

¡Hay de aquellos a los que no les gusta el vino!  Porque será que maquinan algún mal pensamiento, y tendrán miedo de que el vino les obligue a revelarlo.

Ecce Homo!

De modo que Dantès que, tres meses antes, sólo ansiaba la libertad, ya no tenía bastante con ser libre, sino que deseaba ser rico.  La culpa no era de Dantès, sino de Dios, quien, al poner límites al poder de los hombres, les ha hecho concebir deseos infinitos.

Escencialmente Inofensivos

Me gustan los fantasmas; nunca he oído a nadie decir que, en seis mil años, los muertos hayan hecho tanto mal como el que son capaces de hacer los vivos en un solo día.

Abandono

Bien sabes que yo nunca te abandonaré, porque no es el árbol el que se desprende de la flor, sino que es la flor la que cae del árbol.

Orgullo

Todo hombre se cree más desgraciado que el pobre desdichado que llora y gime a su lado.

Simpático tipo

En este mundo, no hay dicha ni desgracia; lo único que pasa es que comparamos una cosa con la otra.  Eso es todo.  Sólo quien ha probado el infortunio hasta el final está capacitado para disfrutar de la mayor felicidad.  Es preciso haber deseado morir, para que sepáis lo bueno que es vivir.

Qué lindo, poder disfrutar de esta obra en papel, finalmente.

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Una respuesta a “Alexandre Dumas: El Conde de Montecristo

  1. Pinta lindo!

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