Cocinando en triplicado

Vía 1 – Original: Rejuntatta

Esta receta servirá de apertura para mi nuevo libro:

Es lo que hay, valor.

Cocina hambrienta Y soltera para el chabón Prácticamente moderno … o vice de la versa

Esto es más o menos como la fritatta de los italianos, pero hecha con rejunte de la heladera.   Quedó bastante bueno, te diré.  A ver… unos 80 gr de chapiñones laminados y dos dientes de ajos idem, se saltean a fuego medio en una sartén antiadherente de no más de 18 cm, con un fondo de aceite de oliva.  Agregá un poco de ciboulete picado, un poco de tomillo, un poco de sal, pimienta negra recién molida, un toquecito de cayena y una pizca de nuez moscada.  A los 5 minutos embocale una medida (o un poco menos) de algún licor rico (en mi caso grappa) y lo flambeás. Luego agregás un papa pequeña asada y medio pimiento morrón rojo asado (que te quedaron del asadaso del día anterior), todo cortado en tiras finas.  Seguís salteando, agregás una cucharada de queso Filadelfia, quark, o similar de untar, y lo mezclás bien con todos los ingredientes.  Cascá tres huevos pequeños, o dos grandes, o un pequeño y uno doble yema (que fue lo que hice), batilo un poco y mandalo a la sartén.

Revolvé bien, para que el menjunje entre por todos los recovecos y luego dejalo que se haga tranquilo.  Supongo que durante unos 3 a 5 minutos, o hasta que veas que la cocción del huevo va llegando hasta arriba por los bordes.  Colocá un plato sobre la sartén, y sosteniéndolo con firmeza (al plato, ya que la sartén está caliente) dalo vuelta y vertí, acto seguido, la tortilla nuevamente en la sartén para que se haga del otro lado.  Otros 3 a 5 minutos.

A comer!  Como plato principal, o para compartir con otra persona.

No, no tengo fotos, sorry.  Era de noche, llovía, había hambre, todo se desarrolló mucho más rápidamente que lo que parece y… bueno… vos sabés cómo es.  Cocinar y sacar fotos todo uno solo, es bastante engorroso.  Hay que lavarse las manos antes de agarrar la cámara, colocar la iluminación y la mar en coche.

Pero qué buena estaba la tortilla rejuntatta!

Vía 2 – Copia: Pan pita

Finalmente tengo horno!
Grande, Gilma!
Finalmente conseguí levadura!
Grande, Fleischmann!
Finalmente me puse a hacer pan!

Resultado: Gracias por participar!

Usé la receta de Pan pita que aparece en Gastronomía & Cía.  Quedaron sabrosos, fue divertido, el aroma de la levadura al desgasificar la masa es increíblemente placentero… pero el pan, en sí, fue cualquier cosa.  La primera tanda quedó un poco cruda al medio.  La segunda tanda no se abrió.  La tercera tanda, amasada más fina, quedó con la consistencia de una galleta malteada.  Al otro día, con Nacho, hicimos un experimento:  tomé una oblea de pseudo pan pita y le di contra la mesa.  Nacho decía que la mesa se iba a partir.  Yo sostenía que por la tensión interna, la oblea se iba a partir.  Finalmente, luego del tercer golpe, se desintegraron ambos sólidos.  La oblea, por la tensión interna; la mesa, culpa de los rayos UV, que afectan las propiedades químicas y físicas de los materiales.

Moraleja: no dejes el PVC al sol, si luego vas a golpearlo con un pan pita duro.

Ya identifiqué uno de los mayores inconvenientes, además del “maestro panadero”: la bandeja del horno estaba muy alta, por lo que no llegaba bien el calor de abajo, por lo que los panes se hacían mucho arriba y quedaban a medio hacer por el otro lado.

Como dijo Confuncio, mientras pensaba en una promoción de Pilsen: La próxima sale.

Vía 3 – Archivo: Muslos de pollo en salsa roja

Conseguí un libro de especias.  De América a Extremo Oriente, pasando por Europa, África, Oriente Medio y el Sureste Asiático.  Un despelote.  Algunas especias no hay macho que las consiga acá, pero da una buena idea de qué combinar  y cómo hacerlo.

Es muy similar a la receta aparecida hace un tiempo en Gastronomía & Cía que hoy volví a ver.  Tremenda coincidencia, que yo decida hacer esta receta y que ellos publiquen su post de 12 recetas con muslos de pollo.

Las variaciones son sutiles, pero probablemente se note la diferencia.  A ver qué te parece:

Ingredientes (para 4 personas): 4 muslos de pollo con sus contramuslos; 150 ml de salsa de soja; 3 cucharadas de vino de arroz o de jerez; 5 anises estrellados enteros;  tres palos de canela; dos clavos de olor; tres tiras de jengibre fresco, una cucharadita de ralladura de cáscara de naranja o limón; una cucharada de jugo de limón; media cucharadita de azúcar; tres cebollas.

Elaboración: en mi caso, no tenía tres cebollas.  Tenía una cebolla, una cebolleta, una cebolleta morada y un pimiento amarillo pequeño.  Así que usé eso.

La receta del libro está incompleta, ya que no se dan los primeros pasos, así que improvisemos, que es más fácil.  Mezclá la salsa de soja con el vino y llevalo a una olla de fondo grueso a fuego medio.  Agregá las cebollas partidas al medio y cortadas en rodajas no muy finas (y los pimientos, de usarlos, en juliana).  Dos minutos después de que rompa el hervor, agregá el resto de las especias, el jugo, la rayadura y el azúcar.  Apagá el fuego y dejá reposar, tapado, no menos de 10 minutos, para que se mezclen olores y sabores.

Volvé a prender el fuego, agregá el pollo y cuando rompa el hervor dejá cocinando, tapado y a fuego suave, unos 40 minutos, más o menos, removiendo cada tanto, para que se integren las presas con la salsa y las especias.  Te das cuenta cuando está cocido, porque la carne se separa del hueso en cuanto la tocás.

El acompañamiento lo hice con arroz integral cocido con 2 tazas y media de agua por cada taza de arroz, con un par de hojitas de laurel y una ramita de romero.

El pollo no tiene sal.  No lleva.  El arroz, apenas.  No la necesita.

El emplatado es sencillo:  una presa de pollo, una cucharada de arroz y por encima de éste, una cucharada de la salsa.

El sabor es fantástico.  Raro, complejo, suave, colma los sentidos.  Según qué especia haya estado en contacto con la carne, es el sabor que le queda.  Muy divertido.  Sólo tenés que tener cuidado a la hora de servir,  para que no se cuele un clavo, un palo de canela o un anís o una tira de jengibre.  Si te masticás un anís mientras vas mandando muela, va a dejar de ser divertido.

Bebida: Nacho con un tinto de Filgueira; yo con un té verde.

Ya!

Cocina con alegría y buen provecho!

Anuncios

4 Respuestas a “Cocinando en triplicado

  1. Sólo te ha faltado una cosa, el postre. Es bueno seguir los consejos de Confuncio, de hecho creo que todos los seguimos. 🙂

  2. Pavada de ingredientes sueltos que tenés para una rejuntatta!
    Ay, a mí no me quedan las tortillas…
    Suerte en la próxima por el pan, y felicitaciones por el horno!

  3. No es nada que cualquier potentado no tenga 😉

    Una de las claves de las tortillas, creo yo, es la relación entre huevismos y materia sólida. Si el huevismo es poco, el invento se complica.
    Otra, el tamaño de la sartén. Si es muy grande, se desparrama todo y queda muy finita. Si es muy chica, se llena y es fácil que quede cruda al medio.

    El fin de semana sale pan de nuevo… a ver qué.

Comenta! Comenta, very now!

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s