Basílico invernal

Albahaca.  Cuántas ganas de comer albahaca tenía el domingo.  Hacía días que venía con antojo y más regaba las escuálidas plantitas que estoy tratando de preservar del frío, retrasando lo inevitable, y más ganas me daban de darles una buena podada y hacer algo rico y contundente.

Estamos casi en invierno y  las albahacas, la variedad no perenne, ya debería haber cumplido su ciclo hace un buen par de meses como mínimo.  Pero al ir sacando las flores en cuanto nacen, e irlas protegiendo del frío, la vida de las plantas se alarga.  No puede preservarse, en cambio, la calidad.  El sabor es sólo un eco de esa cualidad que Ani, hace un tiempo, calificó de “espeluznante”.  En realidad, a esta altura del año, la albahaca parece albahaca, te la cobran como oro, el aroma recuerda el del pasto recién cortado con hojas de albahaca entreverada y el sabor… recuerda levemente al de la albahaca.  Así que cuando uno tiene un antojo salvaje de albahaca, tiene que tomar medidas drásticas.

La receta de base bien podría ser la de la pasta a la sorrentina, pero con un añadido que combina muy bien: finocchio.

Ingredientes (4 a 6 porciones):
Un puerro, uno o dos bulbos de hinojo (estamos en plena temporada), tres dientes de ajo, un tomate grande, 100 gramos de tomates cherry, 100 gramos de concentrado de tomate, una cebolla mediana/grande, un buen puñado de albahaca fresca, un puñadito de albahaca seca, de esa que fuimos guardando durante el verano, aceite de oliva a la albahaca (idem), tres hojas de salvia fresca, un poco de pimienta negra recién molida, un poco de cilantro recién molido, sal, queso parmesano recién rallado, y  200 a 300 gramos de pasta… con albahaca.  Las Acacias tiene unos fetuccini (pasta seca) de trigo duro con albahaca que son un placer.

Elaboración:
La primera aclaración básica ya la debés haber adivinado.  En esta parte del mundo estamos fuera de temporada de tomates y de albahaca.  Si fuera verano, con un par de tomates y un solo y generoso puñado de albahaca, sería más que suficiente para sacarse cualquier antojo.  Todo lo demás sería una exageración exagerada.  Aunque, como dice Anibal Lecter: Demasiado es demasiado, pero más que demasiado está bien.  La segunda aclaración básica ya la sabés hace un rato:  a veces soy realmente una persona mentalmente muy enferma y perturbada… el resto de las veces se puede sacar el “realmente” y el “muy”.

Vamos allí.  Poné una olla pequeña con un poco de agua a calentar.  Mientras, lavá bien el puerro y los tomates.  Partí el puerro a lo largo y picalo fino.  Picá el tomate en dados, y los cherrys a la mitad.  Pelá y aplastá los ajos.  Pelá la cebolla y picala chica pero sin matarte mucho.  Una vez que hierva el agua de la olla, partí el bulbo de hinojo a la mitad, sacale las hojas duras de afuera y meté la parte tierna en el agua durante tres o cuatro minutos, de manera que se tiernice un poco y de que no se ponga negro.  El hinojo, el bulbo central, crudo y en contacto con el aire, se pone negro.  Pasado ese tiempo, lo sacás del agua y lo picás de un tamaño mediano, como para que luego uno pueda toparse con un trocito. Reservá esa agua, ya que en ella, con su aroma anisado, vamos a cocer la pasta.

Poné una sartén alta o una olla al fuego con un fondo de aceite de oliva a la albahaca.  Cuando esté bien caliente bajá a fuego medio y salteá el puerro, con la cebolla y los ajos.  Cociná a fuego bajo removiendo cada tanto, hasta que la cebolla esté bien tierna, momento en que agregás el hinojo y la salvia, un poco de pimienta y sal.  Unos minutos después, incorporá los tomates, el concentrado, una cucharadita de azúcar para equilibrar la acidez, y la albahaca seca. Tapá y cociná a fuego bajo hasta que los tomates empiecen a deshacerse, unos 5 o 10 minutos.  Cuando esto suceda, apagá el fuego y agregá la albahaca fresca y un buen pellizco de cilantro molido, tapando luego para que no se pierda el aroma.

Cuando apagues el fuego de la sartén cociná la pasta en abundante agua con sal (la que usaste para escaldar los hinojos), escurríla y volcala en la sartén de la salsa.  Entreverá bien todo y serví caliente, esparciendo parmesano por encima a gusto.

Podés acompañar el invento con un tinto Cabernet bien aireado.

A Nacho le gustó, aunque, curiosamente, comentó que la pasta tenía bastante gusto a albahaca.  Para mí estuvo sencillamente perfecta.  El hinojo le da un perfumito que se combina muy bien con la albahaca.

Cocina con alegría y buen provecho!

En cuanto Nacho se decida a pasármelas, subo las fotos que sacó.  El vago se subió a la silla más alta que encontró, para luego poder agacharse en un ángulo rarísimo y sacar una de sus famosas y retorcidísimas foto-fakir.  Una complicada y exigente técnica perfeccionada a lo largo de varios años y varias cámaras.

Me había olvidado… fue un almuerzo/merienda, a eso de las 5 de la tarde.  Por eso las sombras largas y la lucecita ambiente que era una maravilla.

Gracias, Naxt!

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Una respuesta a “Basílico invernal

  1. quiero fotos del monumento a los caídos…

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