Mi querido despojo /02

La consigna: lenguas de cordero!  Puta madre!  Mil años sin probar lengua de cordero, con lo ricas que son, las lenguas de cordero.  El sábado las vi, cuando fui a comprar corazón, y aluciné.  Compré un kilo (130 mangos, para lo que es el costo de la carne de cordero propiapemente dicha, una ganga) y me las llevé a casa, feliz de la vida con mis lenguas de cordero.

Ah, puta madre!  Pero cómo corno se preparan las lenguas de cordero? Non preocuparum!  “La Cuchara de Plata” tiene algo para decir al respecto!  Hay allí una receta de Agnello all’Araba, o Cordero al estilo árabe que calzó perfectamente.  Tan sólo hay que agregar “lengua de” a la plabra “cordero”, una función estándar del Word, y listo!  Tomá, Cheff!  Con Word cocino lo que se me antoja!

Ah, sí, como procesador de palabras, Word es fantástico para cocinar.  Pero me voy por las ramas.  Tomá nota:

Ingredientes para 4 personas: 1 kilo de lenguas de cordero, desgrasadas y cortadas en trozos de 3 a 5 centímetros de largo y un par de centímetros de sección; 6 a 8 cucharadas de aceite de oliva; 3 cebollas cortadas en rodajas finas; dos cucharadas de miel fluida; unas hebras de azafrán; una pizca (o un pellizco, si te gusta mucho) de comino molido; un pellizco de jengibre molido; 250 ml de agua caliente o caldo de carne; 80 a 100 gramos de aceitunas verdes sin carozo; 80 a 100 gramos de almendras; cilantro fresco (hojas) picado fino; sal y pimienta.

Elaboración: Precalentá el horno a 200 ºC.  Calentá la mitad del aceite en una fuente refractaria y freí la cebolla unos 5 minutos, dándola vuelta cada tanto.  Yo lo hice en el propio horno y me llevó un poco más de tiempo, porque mi fuente no soporta calor de fuego directo.  Aunque supongo que estos pasos previos perfectamente se podrían llevar a cabo en una sartén u olla en la hornalla y pasar todo luego a la fuente para llevarla al horno.  Yo soy bastante torpe y me di cuanta de semejante perogrullada cuando ya estaba comiendo.  Vos ves.  Así que bien, tenés tu cebolla ya tierna, la sacás de la fuente y la reservás.

Ponés a calentar la otra mitad del aceite y agregás las lenguas, troceadas, y las salteás unos 5 minutos hasta que estén doraditas y preciosas.  En ese punto devolvé la cebolla a la fuente.

Mezclá la miel, con el azafrán, el comino, el jengibre y el caldo (o agua) y salpimentá el invento.  Eso lo agregás bañando amorosamente la carne y la cebolla, tapás la fuente con papel aluminio y llevás otra vez al horno, donde va a quedarse una hora enterita.  Si querés, una hora y 10 minutos.  Si abrís el papel y te fijás, la lengua va a estar cocida en 25 minutos (yo lo hice para revolver la preparación), pero dura como la gran puta, así que vos haceme caso y cocinala una hora… o una hora y 10 minutos.  La lengua es así, mientras más la cocinás, más tierna queda y mejor sabor tiene.

Mientras tanto, tostá las almendras en una sartén sin aceite a fuego bien bajo durante varios minutos y removiéndolas seguido para que no se quemen.  Las almendras así asadas son una cosa maravillosa que va a hacer que te enamores perdidamente de ellas.  También escaldá las aceitunas 5 minutos en agua hirviendo.

Cuando falten 10 o 15 minutos para que esté listo el asado, agregá las almendras y las aceitunas a la fuente, mezclá bien todo, volvé a taparla con el papel y terminá la cocción.

Emplatado:  Serví las lenguas con sus cebollas, aceitunas y almendras, con un poco de cilantro esparcido por encima y acompañá el invento con unas  chauchas hervidas 15 minutos y salteadas en aceite de oliva o un poquito de manteca.

No tengas miedo del uso del comino, porque la gran cantidad de líquido y el propio perfume de la miel equilibran perfectamente el invasivo aroma de la especia.  El resultado es impresionante, y aunque el cilantro mata un poco el tenor dulce que le da la miel, el resultado final puede no ser del gusto de todo el mundo.   No es sencillo pasarse con la sal, ni con la pimienta, ya que finalmente es un montón de carne  y un montón de cebolla.  La miel cumple un gran papel equilibrando los sabores, pero sin que se sienta especialmente su presencia.  La fusión de sabores de la carne con las almendras asadas con las aceitunas escaldadas y las chauchas salteadas es imposible de describir, ya que toma el paladar por asalto y te invita a masticar pausadamente, identificando matices y texturas.

Feliz, el tipo, con sus lenguas de cordero al estilo árabe!  Y no se ensucia casi nada, porque si te das maña, hacés prácticamente todo en la fuente.  Alabemos al MEV por esta receta! 😀

No hay dos sin tres:  No photo!  Am vely soly!

Ya!

Cocina con alegría y buen provecho!

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3 Respuestas a “Mi querido despojo /02

  1. En mi casa hay modas culinarias. En una época recuerdo que fueron las lengüitas de Cordero… Pero no era tan elaborado, siemplemente con mayonesa casera. Un manjar.

    Pero voy a provar tu receta, me dio antojo. después te tocuen!

    (hoy estoy comentadora! besote!)

  2. Usté va y prueba. Acordate que queda medio dulzón el invento. Si no tenés problema con eso, entonces no te vas a arrepentir.

    Comente, comente! Beso!

  3. Pingback: Mi querido despojo /03 | 42

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