Filosofando literalmente, filosofía práctica o… Lo mismo que hacemos todas las noches, Pinky! /32

The Big Boss tiene una veta tierna y adorable que lo humaniza hasta extremos insospechadosportables.  También tiene un modelo filosófico que lo eleva a alturas que pocos hombres han podido alcanzar jamás.  Semejante mezcla en buena medida compensa y equilibra todo el invento, así que no está tan mal.

No sé si recordarás a Enrique, también conocido como “El Gato del Orto”.  Si no fuera por el Boss, Enrique nunca habría pertenecido a nuestra pequeña y feliz familia.  Ta’, es cierto que cada tanto le tira un chorro de agua caliente en el lomo para que no lo joda mientras toma mate, pero al menos le da de comer, le mata las pulgas y a veces le hace un mimo… es mucho más de lo que estaría dispuesto a hacer yo, por ejemplo.

El tema es que ahora también se sumó otro gato.  Un gaturrito de largos pelos negros, chúcaro y arisco que sólo ha aprendido a maullar lastimeramente cuando huele al Boss, con notas que aparentemente convencen al tipo de darle de comer todos los días.

Anoche estaba The Big Boss por retirarse a la paz de su hogar, cuando una regia y egregia puteada me hizo levantar la cabeza:  La reputa madre que los parió a los gatos de mierda que me mearon el auto!

Sí, los mininos usaron el habitáculo de servicio higiénico.  Uno de ellos al menos.  Mi humilde y mezquina persona se regocijó, secreta y calladamente al mental grito de cría cuervos!.  El Boss lo tomó con calma y espíritu deportivo:  roció el auto con desodorante de ambientes, bajó la ventanilla con los 5ºC de temperatura que había ayer noche y arrancó heroicamente… el auto jedía una cosita!  Amiga!  De lejos se sentía la baranda a Poett y meada de gato!  Me hizo acordar automáticamente a nuestro buen Pepe Le Puff.

Hoy llega el Boss a las 7 de la mañana, le da de comer a Enrique dentro de la oficina y sale a la pista para limpiar el mate en el tarro de la basura.  Hoy no lleva la ración de comida para el otro gato, que suele comer afuera.  El gatito está esperándolo, sentado muy orondo y mirando desafiante y pedigüeñamente hacia arriba.

El cuadro es magnífico.  El animlito, parecido a una bola de pelo negro, con su cabeza completamente hacia atrás, clava su mirada felina en el Boss, que parado en todo su estatura, lo observa a menos de medio metro de distancia.  Ambos están en silencio y por unos segundos quedan completamente inmóviles.  El Boss, cavila.  Su expresión es serena.  Sin bajar la cabeza, el gaturrito se lame una pata y se acicala sin romper el contacto visual.  Por allá emite un maullido lleno de gorgoritos.

El Boss lo mira todavía unos segundos y con voz suave y decepcionada, pero grave, gravísima, lo sentencia:

Donde se come no se caga.

Le puso una carga emocional encima como si le dijera: Pensar que me la jugué por vos, te di mis mejores años, y así me pagás?  Ah, cuánta humanidad!  Cuánto desgarrador testimonio!  Cuánto amargo dolor en ese parlamento!  Cuánta verdad!  Algo por el estilo.  Amigos y pequeños dementes, inclinad con respeto vuestros marotes y oremos al MEV!  Ramen!

Dicho lo cual, The Big Boss siguió su camino a limpiar el mate con la frente bien alta.

Cómo hizo para saber que fue el gato negro el que meó adentro del auto en lugar de Enrique, es para este cronista un completo misterio.

El gatito negro va a pasar varios días sin comer… calculo que hasta que la baranda insoportable que hay en el auto se disipe un poco.  Lástima que semejante lección de vida no pueda serle de ningún provecho.

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8 Respuestas a “Filosofando literalmente, filosofía práctica o… Lo mismo que hacemos todas las noches, Pinky! /32

  1. Ja, ja, ja, pobre gatito negro!!!!!

    • Jiji… ayer le meó el auto de nuevo…. el vago lo buscó con una cuerda para enlazarlo… así podía molerlo a palos tranquilo sin que el bicho se escapara.

      Pero el gato del carajo es muy astuto: un sobreviviente de los tiempos modennos!

  2. ¿Pero le mea dentro del coche o fuera?

    Díle que lleve un perro 😉

  3. Sugiérele que suba las ventanillas, ¿o va con un descapotable sin capota en invierno? 😉

  4. ahhhhhjajajjajajajajajaja

  5. se sabe que los gatos negros dan mala suerte… ahí tenés.

  6. jua jua! y después me dicen que los gatos entienden

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