Dolce far niente

Tenía muchos y abundantes y variados planes para estas vacaciones.  Al final los mandé a todos a la mierda y me dediqué a no hacer nada.  Leí a lo enfermo y dormí hasta darle un par de buenas lecciones a las marmotas.  Impresionante.  Hacía mucho que no la pasaba tan bien en unas vacaciones.

  • No me fui del pais.
  • Ni siquiera me fui de Colonia.
  • Apenas abandoné la planta urbana para visitar a la familia.  Dos veces.  Por lo demás, apenas salí de casa, para comprar un poco de comida o para ir a tomar mate con los amigos… apenas.
  • Durante días enteros no pronuncié una sola palabra.
  • Durante días enteros solo abrí la boca para saludar a la cajera del supermercado y para decirle “No, no necesito nada más, gracias”.
  • Medio me di cuenta de que cada vez tengo menos cosas que decir a menos cantidad de gente.  Probablemente hay algo que no esté funcionando tan bien.
  • No practiqué kuosuhu.
  • No practiqué tai chi
  • No hice un puto masaje.
  • No me fui de putas.
  • Ni de copas.
  • Ni a aprender a bailar tango.
  • Ni a bailar tango.
  • No escuché música.
  • No vi películas.
  • No fui a caminar por la rambla… mucho menos pensé en salir a correr.
  • No fui a conciertos.
  • No asistí a eventos sociales.
  • No asistí a eventos.
  • No fui al cine.
  • Ni al teatro.
  • No hice prácticamente nada en madera, más allá de un prototipo de colgadero para fideos, bastante feo por cierto, y del que tengo serias dudas en cuanto a su utilidad… no digamos ya de su practicidad.
  • No pisé la playa.
  • No fui al campo.
  • No cociné… aunque me preparé de comer… no fue tan apetitoso, de todos modos.
  • Aunque hice un poco de pan.  Tampoco salió tan bien.  No la primera vez, al menos.  Pero la segunda sí.  Le puse manteca y leche a la masa, en lugar de solo agua.  O sea, usé otra receta completamente distinta.  Quedó bueno.  Bah, se parecía al pan, el pan.  No es poca cosa!
  • Los últimos dos pasos no son enteramente ciertos.  En realidad sí cociné: el último domingo.  Ese día di oficialmente por terminadas mis vacaciones.  Así que para conmemorar tamaño acontecimiento, cociné un poco.  Hice pan, uno con romero, el otro con ajo, ciboulette y estragón.  Quedaron tan ricos, que fui al super, compré un poco de arroz carnaroli, y para acompañar el pan me mandé un risotto de salvia de chuparse los dedos.  Luego paso las recetas de todo.  Fácil, fácil, réquete fácil.
  • También limpié la casa.  El dormitorio.  El baño.  La cocina.  Corté el pasto.
  • No todo el mismo día.
  • Ni siquiera en días consecutivos, se entiende.
  • Me acosté siempre antes de la media noche.  Salvo el día que hicimos un asadito.  Me acosté 12 y cuarto, esa noche. Bestial!
  • Me levanté siempre antes de las 9 y media de la mañana… así me daba bien el tiempo para dormir dos o tres siestas a lo largo del día.
  • Lo más significativo, entre otras cosas de capital importancia, como por ejemplo transplantar las albahacas y las rúculas, fue que diezmé la población de caracoles del jardín.  Babacol, se llama el menjunje.  Los caracoles y las babosas se vuelven locos por esa mierda, así que dejan tranquilas mis pobres plantíbulas.
  • Ocasioné un trastorno de la personalidad importante en la sociedad caracoleril de mi patio.  Los caracoles caen como moscas… así que ahora no saben ni quiénes son, ni qué se supone que deben hacer.  Bruta crisis de identidad tienen los caracoles.  Al menos dejan tranquilas a mis pobrecitas albahacas.
  • También pasé a un tarro más grande la plantita de palo borracho que nació primero.  Tengo como 6 o 7, si alguno quiere.  Están preciosas. Así de altas más o menos. No, no tanto.  Así.
  • También inauguré oficialmente la temporada 2011-2012 de la hamaca paraguaya.  Cuando me aburría de estar en la hamaca me iba a la cama, luego a comer, luego a la hamaca, luego a comer, luego a la cama… algo así.  Una cosa loca!  Hay un rincón del patio al que no le da el sol en todo el día… ahí va la moza, la hamaca.
  • Anoche, como broche de oro, llovió copiosamente sobre el techo de zinc.  A la hora de ir a dormir.  Apoteótico.

Mañana martes vuelvo al yugo.  Una cagada, mire.  Aunque también retomo todas mis otras actividades, cosa de cansarme mientras descanso.  No sé si no organizo todo el invento para tomarme una semanita cada 4 o 5 meses.  No estaría nada mal.

Como sea, en este atto solenne, cargado de emotividad y grave orgullo,42 vuelve al aire.  Fuerte ese aplauso!

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8 Respuestas a “Dolce far niente

  1. Clap clap clap!

    Brindemos por no hacer nada y pasarla bien!

    • Es un tema del budismo zen, Flaquis. No es “no hacer nada”, sino hacer el no-hacer. Lo segundo implica no solo conciencia, sino también un propósito. Hacer el no hacer es una meta, no un dejarse estar.
      Aunque sí que la pasé bien 🙂

  2. bien bien bien , idem que Lau, Salud,
    Ahora, bimestral debería ser para que rinda.digo

  3. plas plasplasplas plasplasplas así suenan las palmas por sevillanas, las más alegres, para recibirte y felicitarte por una auténticas vacaciones 😀

    abrazo grande guapetón

  4. ‘Chas gracia’!
    Me encantaría decir que es un placer estar de vuelta… pero no puedo 🙂

  5. welcome back!
    o sea que los caracoles no mueren con eso?
    lo que no contaste fue qué leíste…
    Fuerza hasta las próximas vacaciones!

  6. Sí, claro que mueren! Quedan secos! Pero siguen llegando!
    De los 40 libros que llevo este año, 7 los leí en esos 9 días y tres quedaron empezados, luego armo la listeta. Además, de la lista anual, que ya la tengo armada y actualizada libro a libro.

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