Piquecitos gastronómicos

Pique 1: Queso azul x3

a.) Te acordás de los vermicelli (o linguine) al pesto genovés?  Bueno, si en lugar de pecorino o queso de cabra, usás una mezcla a partes iguales de queso azul y ricota, te vas a repuchar los dedos.

b.) Para el desayuno.  Queso azul con miel para las tostadas.  Impresionante

c.) A la carne a la plancha, cuando la das vuelta, un poco de pimienta negra y unas fetas finitas de queso azul por encima para que se funda con el calor.  Un placer.

Pique 2: Pan para chambones

Ingredientes (escalables proporcionalmente):  300 gramos de harina 00 (o si no estás en Uruguay, que indique el envase que es buena para hacer pan); 100 ml de leche; 20 gramos de manteca; 20 gramos de aceite de oliva; 50 ml de agua; 15 gramos de levadura fresca; 7 gramos de sal.

Elaboración: calentá un poco la leche y fundí la manteca en ella.  Dejala que vuelva a temperatura ambiente (muy importante) y agregale, sin remover, la levadura bien desmenuzada.  Dejala 10 minutos, hasta que veas un poco de espuma en la superficie.  En un bol tamizá la harina con la sal, agregá el agua, el aceite y la lecha con la manteca y la levadura y formá la masa.  Debería quedar una masa no demasiado pegajosa y bastante elástica.  Consistente pero linda de amasar.  Trabajala con ganas unos 10 minutos sobre una superficie sin enharinar, ponela en un bol tapado con film y dejala que leve tranquila en un lugar cálido durante 1 hora, o hasta que doble su tamaño.

Llegado a ese punto, volca la masa en la mesa de trabajo y amasá de nuevo unos minutos.  Si querés, para darle sabor o más “consistencia”, podés agregarle semillas (chia, girasol, lino, sésamo), o romero/tomillo, o un poco de ajo asado y ciboulette, picado bien finito.  Quedan imponentes!

Una vez amasado, ponelo en su molde o bandeja de horno y dejalo que leude otra hora.  También podés formar bollitos, digamos no más de 6, para hacer panes individuales.

Calentá el horno a 220 o 230 ºC y cuando llegue a la temperatura, meté la bandeja, pulverizale un poco de agua por encima, bajá la temperatura a 200 ºC y dejá que se cocine con calor de arriba y abajo durante entre 25 y 30 minutos.  Si en vez de un solo pan, te decidís por los bollos, o panecillos, entonces con 15 minutos de horno es suficiente.

En mi horno, lo dejo 20 minutos sobre el piso del horno, y luego lo subo al estante que está al medio el resto del tiempo, para que no se queme el fondo.

Una imagen vale más que mil palabras:

A la izquierda, el garrote que hacía antes. A la derecha, la maravilla esponjosa de corteza delgada y crujiente de esta receta.

Viste?  Y si yo puedo hacerlo, cualquiera entre la edad en que te dejan usar el horno y la edad en que te lo prohiben, digamos entre los 12 y los 87  años, puede hacerlo.

Peligro:  los primeros 30 minutos luego de sacado del horno.  Si podés aguantar la mecha de la gula todo ese tiempo si comerte medio pan de un saque, posiblemente puedas resistir cualquier tentación que te mande el Diablo.

Pique 3: Risotto de salvia, con picada de yapa

No soy muy del arroz cremoso, pero una vez cada tanto me tienta.  Es sencillo, lleva poco tiempo, pero tenés que cuidarlo.  Un buen risotto es un acto de amor, loca!  Lleva más mimo que el primer novio.  Atenta al piojo!

Ingredientes (cuatro porciones): una taza de arroz carnaroli (u otro arroz que largue almidón y que sea apto para risottos), tres tazas de caldo de verduras (o de carne), 20 o 30 hojas de salvia fresca, 4 cucharadas de  aceite de oliva, un diente de ajo, un poco de sal, un cuarto de cucharadita de café de hebras de azafrán o una pizca de cúrcuma, una nuez de manteca, parmesano rallado, una pizca de semillas de cilantro recién molidas.

Elaboración: poné el aceite en una olla a calentar.  Cuando esté bien caliente agregá las hojas de salvia y saltealas a fuego bajo hasta que veas que quedan crujientes.  Sacalas y escurrilas en papel de cocina y reservalas.   Dale un golpe al diente de ajo y saltalo en el aceite hasta que se dore.  Retiralo y desechalo.  Agregá el arroz y dejá que se embeba bien, unos minutos, removiendo con frecuencia.  Siempre removiendo, agregá un cucharón de caldo y dejá que el arroz se lo tome.  Andá agregando caldo cucharón a cucharón a medida que se vaya consumiendo, hasta que el arroz esté listo.  Disolvé el azafrán o la cúrcuma en el último cucharón.  Todo este proceso debería llevarte cerca de 20 minutos.  Cuando el arroz esté casi listo, agregá la manteca, para que se funda y le de al risotto su cremosidad característica y al momento de sacarlo del fuego, el parmesano rallado.  Servilo calentito.  La cantidad de manteca va en gustos.  Personalmente uso una nuez bastante pequeña.

Las hojas de salvia podés servirlas decorando el risotto, o podés agregarles un poco de sal y cilantro molido y servirlas como parte de la picada.  Es un sabor poco común, que puede darte una sorpresa muy agradable… o no, depende de si te gusta la salvia!  Personalmente la consumo de a puñados, así que no puedo ser para nada objetivo en el tema 🙂  Un detallecito: no dejes que se quemen, pero tampoco las saques antes de tiempo.  Es cuando quedan bien crujientes que son más ricas.

Ya!

Cocina con alegría y buen provecho!

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2 Respuestas a “Piquecitos gastronómicos

  1. uy, cierto que yo hice pan alguna vez!
    el risotto que hago es mucho menos sofisticado.
    Debería probar alguna de tus recetas alguna vez 🙂

  2. Lo único sofisticado, es la salvia. Después son todos iguales: aceite o manteca, saltar el arroz, agregar caldo despacito, más manteca para terminar y un poco de queso. Plis-plas y afuera 🙂

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