Flashes de realidad

  • Io sono italiano! Habemus passaporto de la Repubblica Italiana! Io e la mía Travelin’ Warrior Sister! Válido hasta el 2021, como para darle tiempo a la madre patria de que arregle sus quilombos.  Requisitos:  te preguntan la altura y el color de ojos.  La podés creer?  Los uruguayos lacras te lo dan por 5 años y poco más te piden hasta un análisis de ADN.
  • La densidad de chicas lindas en Montevideo debe de ser, más o menos, de 0,5 por metro cuadrado, porque no podés dar dos pasos sin pecharte con una. Infernal.
  • Visité El Naranjo, en 18 de Julio 3492, casi Paulier, y Singer, en 18 de Julio 1612, al lado del Teatro El Galón. Conseguí sésamo negro, lino dorado, la mezcla de especias Garam Masala hindú, arroz negro, fenogreco, pasto limón, sal de ajo, y pimienta de Sichuan, además de reponer existencias de pimienta de jamaica y otros menjunjes. La pimienta de Sichuan es una delicia! Tostás un poco de pan casero, un chorrito de aceite de oliva, un poco de pimienta de Sichuan recién molida, un feta de jamón crudo, una rodajita de tomate con sal de ajo y un poco de orégano… voilá!
  • No es que en verano los días sean más largos, sino que las noches se alejan, se apartan… debe ser por la calor, que hace que todo sea un chijete pegajoso y sudado. Has viajado en CUTCSA a las 5 de la tarde de un día laboral? Santa Madre de las Inclemencias!
  •  Fernández Crespo y 18 de julio. En un puesto callejero flamean banderas uruguayas. Hermosas, restallando al viento. Entre ellas, sin embargo, se ve una de los EEUU, fea, sangrienta y totalmente fuera de lugar… más desubicada que chupete en el culo, vamos.No me considero un tipo xenófobo, ni particularmente racista; más bien creo ser bastante democrático al respecto, con una saludable tendencia a detestar a todos por igual en su justa medida, pero la verdad es que ante esa visión, súbitamente entendí a los queman la bandera yanki. Es extraño, porque no soy muy nacionalista o patriota, pero verla allí, entre todas las celestes, me causó el mismo efecto que en un trapo rojo frente a un toro.
  • Odio ir de compras en general. Pero detesto en las tripas ir a comprarme ropa. De todas las actividades para las que no sirvo, y son muchas, ésta se lleva todos los premios. No tengo buen gusto, generalmente lo que tengo en mente está descontinuado desde hace dos temporadas y el ser daltónico ciertamente que no me facilita las cosas. Odio la humillación de tener que preguntarle a la vendedora de qué puto color es el pantalón de mierda que me estoy por probar. Es horrible que te digan “gris”, cuando vos estás convencido de que tu futura prenda de vestir es de un precioso color verde apagado. O que señales una prenda en un estante, una entre muchas, y la mina te pregunte cuál, la marrón?No, imbécil, esa, ESA, la que está al medio de todo, la puta que te parió, yo qué sé si es la marrón! Pero claro, no podés contesarle eso, pobrecita. Ella hace lo que puede, así que vos tenés que tragarte la frustración y caminar media tienda hasta lo que querés y señalárselo específicamente. Daah!!! Etoh quiedo yo, seorita. Etoh!Imbécil total.Además de eso, está el tema de la pertenencia. Hay personas que parecen haber nacido para ir de compras. Se mueven entre tiendas y secciones y estantes y percheros como pez en el agua. Se las ve seguras, sacando un pantalón o una pollera y una camisa o una blusa que a mi no me dicen nada, pero cuando las ves juntas, son como hechas para ser combinadas… incluso se divierten. Yo tan solo para entrar, tengo que tomar coraje y respirar hondo. Al segundo paso ya me siento un farsante, torpe y balbuceante, violento y con ganas de prender fuego todo y que se metan la ropa en el quinto forro del culo. No es mi lugar. Odio esa parte eminentemente consumista de la sociedad. Si de mi dependiera, las tiendas de ropa tendrían un único modelo quinquenal con un solo color… a lo Henry Ford.  Entrás, chapás el talle que te corresponde, pagás y te vas al diablo. Pis-pas, 3 minutos con 20.Cuando puedo, le pido a alguna mujer de confianza que me acompañe: hermana, novia, amiga.  Lo importante es encontrar alguna voluntaria, así sea de forma involuntaria. Claro que eso, aunque agiliza un poco el proceso y me ahorra la embarazosa parte de los colores y qué combina con qué, no lo hace más fácil. Es una sensación muy desagradable tener que ir con una mujer a comprarte ropa, a ver si por una vez demorás menos de una hora y lográs salir con algo que más o menos sea de tu gusto. Porque ni te cuento el desgaste y el trabajo psicológico que implica la autosugestión: Sí, Panchito, ese pantalón es justo el que vos querías. Sí, en serio. No, no importa que no tengas idea de con qué combinarlo. Siempre podés usarlo con la camisa negra. La panza? Que se te escapa la panza? Bueno, pedí un talle más y mientras, andá pensando en largar un poco los postres.  Ah, así que con un talle más se te pierde el culo. Pero bueno, che, pensé que estabas más allá de eso, además, tampoco hay tanto para perder, no? Dale, tontito, pagá y andate de una vez que tengo las pelotas llenas. O sea, hay retrasados mentales que parecen más autosuficientes… probablemente lo sean.  Menos mal que luego uso cada prenda hasta el punto de la desintegración espontánea, así que esa tortura se da relativamente cada bastante tiempo.

En fin, estaba linda Montevideo, el lunes.

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7 Respuestas a “Flashes de realidad

  1. ahhh que divinnnno (tono italiano) que belllllo (tono italiano), y mejor cuando los usemoooosss! jijijijijij
    me hiciste reir, cosa que te agradezco porque no han sido días fáciles, pero para que sepas yo pongo mi mejor onda cuando te acompaño a comprar vestimenta y re pienso en los colores de la ropa que ya tenés! sabelo! y ni que hablar que procuro ser lo más expeditiva posible! 😉

  2. Igual, no te voy a perdonar nunca que te hayas ido a trabajar en lugar de acompañarme a comprar el pantalón de porquería ese. Media hora estuve… más! TREINTA Y CINCO MINUTOS!
    Horrible. Horrible. Además me quedé en el tiempo…
    4 kilos en el tiempo, quizás 6, porque no le acerté ningún talle de primera.

  3. Bravo Panchi! te veo poco pero siempre rompiendo, jeje, genial 🙂

  4. y no avisó. malo, pancho, malo.

  5. Mil disculpas. Llegué, chim-pun-fuera, lo maté y me fui.

  6. Felicitaciones! Ahora podés hacer la cola corta en el aeropuerto 🙂
    Ahora ya sé dónde comprar todas esas cosas raras que usás en tus recetas! jaja
    Viajar en ómnibus es una tortura!

  7. La cola corta del aeropuerto! Como una persona de Verdad! El sueño del pibe! 😛

    Jiji… cada vez tenés menos excusas para hacer esas recetas.

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