Especia-lidad

Domingo.  Calor, pero no tanto, gracias a unas nubes oportunas.  Con antojos, aunque todavía no sé de qué.  No de pasta.  No de comida italiana.  Eso seguro.

Mientras se hace el café, me voy al “comedor”, un espacio alucinante que acondicioné bajo la fronda de uno de los plumerillos, lo riego a conciencia para refrescarlo y llevo la mesa y los implementos para el desayuno.  También llevo a Manisha para que me dé alguna idea. Tengo ganas de comer verduras y un poco de carne. También tengo ganas de especias. No picantes. Pero sí sabrosas. Y aromáticas; tiene que ser algo con uno de esos olores que te hacen babear desde 10 metros de distancia. También tiene que estar equilibrado el invento. Ah! Y tampoco hay que trabajar mucho, porque es domingo.

No es fácil. Armar el menú me lleva dos tazas de café con leche y media telera de pan fresco. La vida de domingo es sacrificada! Y jugada al límite, ya que por quedarme leyendo al fresco llego a la carnicería justo antes de que cierre. Aunque no lo creas, cuando le pido una pulpa tierna, me ofrece vacío. Me lo quedo mirando al carnicero, como diciéndole, a vos te parece? Mirá, me dice el tipo, yo te doy esto, mientras saca una bolsa con vacío al vacío de la cámara, vos después me decís qué te parece. Ja! Vacío for export! La cuchilla se desliza como un cuchillo caliente sobre manteca. Es como si ya viniera tiernizada de origen. Imponente!

En la verdulería, todo de maravilla. La medida justa, la firmeza perfecta. Y el postre también: media sandía, roja y carnosa como labios de moza enamorada… se adivina igual de dulce.

Vamos a ver los ingredientes (para 4 porciones de invierno, o 6 de verano): una cebolla pequeña; una cebolla morada pequeña; una zanahoria mediana a grande; un zuccini mediano; un morrón rojo mediano, o uno rojo y otro amarillo pequeños; dos dientes de ajo; medio kilo de carne tierna y baja en grasa; un poco de aceite de girasol; una taza de arroz integral; una cucharada sopera colmada de estragón fresco (solo las hojas); si tenés perejil, o mejor aún, cilantro fresco, entonces una buena cucharada; 3 centímetros de jengibre fresco; una cucharada sopera de sésamo negro; una cucharada de café al ras de pimienta de sichuan; idem fenogreco; idem mostaza blanca y negra; idem alcaravea; una cucharadita de té al ras, o menos, de canela en polvo; idem nuez moscada; idem cardamomo (sin las vainas); dos ataditos de pasto limón (hay que golpearlo con el lomo de un cuchillo varias veces para que suelte su aroma); no más de 10 clavos de olor; media cucharadita de té de cúrcuma; granos de cilantro molidos; una cucharada o dos de salsa de soja; sal.

Bien, cocinemos.

Primero el arroz integral, que es lo que lleva más tiempo. Tres tazas de agua hirviendo por cada una de arroz. Yo dejo hervir unos minutos al principio y luego apago el fuego 20 minutos o media hora, para que el arroz absorba el agua. Seguramente no sea el mejor método de cocer el arroz integral, pero ciertamente es el que consume menos energía.  No tiene sentido estar con un fuego prendido 45 minutos para hacer un puñado de arroz.

Picá la cebolla en gajos; el zuccini, la zanahoria y el morrón en juliana; la carne en tiras de dos o tres centímetros y laminá los ajos.

En una sartén, tostá la pimienta de sichuan, sacándole antes las semillas, negras y brillantes, que son amargas. Cuando largue olorcito, triturala en el mortero. Reservala. Lo mismo con el fenogreco. Tostá el sésamo negro y reservalo. No descuides esta parte, porque todo se quema muy rápido.

En el mortero, machacá las mostazas, los calvos, la alcaravea y el cardamomo y mezclá todo con la canela, la cúrcuma y la nuez moscada… deberías obtener un polvo grueso de un aroma embriagadoramente seductor.

Poné a calentar un fondito de aceite de girasol en una sartén de fondo grueso a fuego bajo. Para esta parte hay dos caminos que se pueden seguir. Podés dorar la carne unos minutos primero y reservarla, o hacer lo que yo hice esta vez: agregá las especias y saltalas unos segunditos, luego agregá todas las verduras, el perejil si lo tenés, la salsa de soja y la carne, rallá el jengibre, salá, revolvé bien, tapá y empezá a cocinar a fuego realmente bajo, revolviendo cada tanto, sobre todo al principio.

Si saltás la carne primero y luego seguís con la verdura, es más sencillo dosificar la cocción para sacar todas las verduras al dente. La contra es que la carne no va a quedar tan sabrosa.

Al meter todo junto, la carne no se sella y larga sus jugos, que van a mezclarse con los de las verduras formando una especie de salsa que es un despelote de buena, a la vez que todo toma las especias a la vez. La contra es que las verduras quedan más bien tiernas.

Y no mucho más. Terminá de cocer el arroz hasta que esté a tu gusto. Al usar tres tazas de agua a una, el arroz no va a tomarla toda. Cuando la carne esté bien cocida y la verdura en su punto, 20 minutos o algo así, apagá el fuego y dejá reposar el invento.

El emplatado es sencillo: un cuenco con arroz por un lado y otro cuenco con las verduras y la carne. Poné el estragón picado para el arroz, y el cilantro molido y el sésamo negro para que cada cual se sirva a su gusto y a comer.

Según Nacho y atentos a esto por favor, porque es una cosa tan delirante que casi rebuzno de risa, el sabor es:

como acariciar la pata de un oso de peluche (de los de viejos, tipo Teddy) a contrapelo: agradable pero con carácter [sic].

Supongo que quiso decir que estaba rico, ya que comió dos platos. Yo por las dudas le di las gracias por el cumplido. Me explicó el porqué de la comparación, pero sin los gestos, no vale la pena transcribirlo. Es de esas calificaciones marca registrada de él, al nivel de algo que suena como el olor de un televisor, o un vino que tiene gusto a manteca y cuero… o sea, no por nada el tipo es uno de los dementes principales de esta casa, pero honra la mesa, así que de última no está mal 🙂

La sandía estaba bastante buena, no tan dulce como esperaba, pero igual no dio tiempo a sacarle fotos.

Postre

Terminamos con una charla de sobremesa despatarrados de la manera más cómoda posible.

Sobremesa

Ya.

Cocina con alegría y buen provecho!

Las fotos del Postre y la Sobremesa las sacó el vago. Si no notás la diferencia, es porque sos muy tololo.

Anuncios

Una respuesta a “Especia-lidad

  1. Ja ja , estaba buenisimo!

Comenta! Comenta, very now!

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s