El propio balance

Nueve de veintidos.  Un 40%.  No está tan mal, considerando que pensaba llegar raspando a solo un tercio de ellas.

√       Lavar los platos a diario… bueno, está bien, no dejar pasar más de dos días entre lavado y lavado.

√       Limpiar el monitor de la compu al menos una vez al año.

♦    Sacar las telas de araña y pasar la aspiradora en mi cuarto una vez por quincena… bueno, está bien, no dejar pasar más de un mes entre cada una.
♦    Tallar más, lo que no debería presentar ninguna dificultad, ya que el año pasado fue bastante pobre todo ese asunto.  Creo que en cuanto termine tres piezas ya lo tengo.
♦    Trabajar más en el torno.  Idem anterior.

√       Hacer cortar la miniselva en que se ha convertido mi terreno.

√       Diseñar mi nueva casa, de la forma más modular posible, de manera de poder hacer un baño, la cocina y un comedor/dormitorio, cuestión de poder mudarme antes de fin de año… no me pude mudar, pero el diseño está 🙂

√       Juntar un poco de guita… eso sería así como un detalle interesante a tener en cuenta para poder llevar a buen puerto el punto anterior.

√       Plantar mis árboles!  Tengo todo repartido entre el vivero y la casa de madre.

♦    Disciplinarme un poco en la práctica.  No sólo es posible, es necesario. O sea…
♦    Ponerme las pilas con el entrenamiento de kuoshu, y
♦    Ponerme las pilas con tai chi y chi kung.
♦    Terminar de leer los libros que tengo empezados, aunque sean densos.  Ya es hora.  Aunque son como 10, algunos de ellos francamente infumables.  Alguna vez te pusiste a leer La Guerra y la Paz con todas las frases en francés como en el original?  Un embole de este tamaño.
♦    Digitalizar la música (original) que tengo en los CDs para poder escucharla en el MP3.  Que es bastante y la extraño.
♦    Reactivar la bicicleta.  No da para andar en la moto todo el tiempo.  De última, es Colonia, la distancia más alucinantemente grande, de punta a punta, es de 6 kilómetros.
♦    Conseguir un vaporizador.

√       Tratar de no luchar contra lo que no puedo cambiar.  Uséase: nene, dejate de protestar por todo!

√       Mandar a la mierda a mucha más gente, pero con toda cortesía y una sonrisa enorme.  Esa puede llegar a ser mi meta más divertida.

√       Guardar silencio más a menudo.  Si pudiera lograr hablar un 10% menos, estaría bueno… sobre todo si fuera el 10% más al pedo!  Ya se sabe: es preferible guardar silencio y pasar por boludo, que abrir la boca y confirmarlo.

♦    No tomar nada demasiado en serio.  En realidad no vale la pena, aunque probablemente sea lo más difícil.  Eso de dejar fluir y tal.
♦    Llegar a hacer la posición del loto.  De momento apenas logro medio loto y con las articulaciones bramando.
♦    Llegar a hacer un split.  Jua!  Suerte en pila!

Para este 2012 que comienza, repondré algunos items de la lista:

  • Construir algún tipo de solución habitacional provisoria en el terreno, para poder mudarme mientras construyo mi “casa de verdad”.  No debe ser tan linda como para que me den ganas de quedarme en ella, ni tan esperpéntica y precaria que me de fastidio estar.  Equilibrio.
  • La última palabra nos lleva a este punto: achicar la neurosis a la vez que aumento un poco la mesura.  Creo que voy a llegar antes al split, calculo.
  • También mover el tema con mi “casa de verdad”.  Como mínimo, los planos y hacer nivelar el terreno.

Dieciseis puntos.  Desde el 2 de enero al 21 de diciembre, fecha en que con un poco de suerte se acabará el mundo y todo esto pasará a tener menos que la más mínima importancia.

Si llego a un 25%, me consideraré casi Superman.  Tallas, torno, práctica de kuoshu y tai chi… de repente los planos y la nivelada como yapa. Esas 4 tal vez me lleven a alguna más, por puro impulso: neurosis y dejar fluir. Quién sabe!  Tengo una ligera impresión.  Un ligerísimo presentimiento.  Es realmente infinitesimal y casi imperceptible.  Algo apenas insinuado; una especie de sonrisa incipiente que hace que apenas tiemble la comisura de la boca, de que en el 2012 puede llegar a darse un punto de inflexión.  Es mucho más y mejor de lo que he sentido en varios de estos años anteriores, no es poca cosa: una pátina de optimismo.  Una mueca, una llamita diminuta, que si se alimenta bien, puede crecer hasta transformarse en una buena hoguera.  Se siente bien.   También puede ser que se trate de las etapas finales de la locura que llega, imparable e implacable y que se manifiesta en unas ganas tremendas de largar la carcajada.

O a lo mejor es el fin del mundo que me pone de buen humor 🙂

Sea como sea, en este 2012 y como dijo Confucio:

Live long and prosper, Pemontes Saltaqueños!

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2 Respuestas a “El propio balance

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