Dos descolgaditas

Como primera cosa, casi como pensamiento anecdótico, un comentario para los propietarios de empresas de transporte de pasajeros a nivel interdepartamental:  los niños de entre 2 y 9 años inclusive, deberían tener prohibido viajar en ómnibus.  Si no hubiera más remedio y sus dueños padres insistieran en viajar con tales criaturas del infierno ellos, deberían tener que hacerlo como toda mascota: en sus jaulas, drogados y en la bodega.

Sólo el MEV sabe lo largas que son dos horas y media de viaje con un pendejo insoportable gritando TODO-ELTIEMPO en el asiento de atrás.

Pequeño hijo de puta cabrón, yo sé que lo hacías a propósito, nada más que para hacer rezongar a la enferma de tu madre, que no fue capaz de darte un moquete en la trucha… sí, está bien, yo tampoco le hubiera creído ni un poco eso de que si seguías haciendo ruido el “Señor guarda te va a bajar del ómnibus y te va a dejar en la carretera”, pero igual, hay que tener un criterio.

Ahora sí, ya libre de angustias, paso a explayarme sobre un tema que, estoy seguro, merecerá tu entera e indivisa atención.

Ya se ha comentado en esta casa, en repetidas oportunidades, lo aficionados que somos al café con leche.  Nacho, por decir lo menos, es casi un gurmet del café con leche mientras que yo creo que perfectamente podría ser considerado un grupo alimenticio por sí mismo; o quizás incluso como un supra grupo, ya que el café con leche puede ser acompañado de cordero a las brasas, choricito y fiambres, pan en diversos estados de tueste, untado con distintos lácteos y/o dulces, con el complemento de algún eventual jugo de frutas.  Un alimento completo si los hay, sí señor.  Además, el café con leche regula la ingesta de las demás cosas, ya que si está muy, muy caliente, podés comer mucho más de todo lo otro mientras se va enfriando.

Pero no es del café con leche que quiero hablarte, aunque podría.  En realidad, llevé a la práctica una idea que me había estado rondando en la cabeza durante bastante tiempo.

Uno de los acompañamientos por excelencia del café con leche es, como ya sabrás por habernos leído con muchamucha atención durante muchomucho tiempo, el pan (tostado o no) con manteca y miel.  Ambrosía!  Pero no es sencillo, como todo lo que vale la pena conseguir, lograr poner satisfactoriamente las tres cosas juntas.  O el pan está muy blandito y cuando untás la manteca fría se rompe la miga, o la miel no está bien fría y se chorrea por los costados del pan, o la tostada está muy caliente y se funde la manteca de manera que no llegás a untarla nunca porque vas arrastrándola de punta a punta, o la tostada queda demasiada hecha y se torna quebradiza, y ni hablar del tacho de la miel que queda lleno de trocitos de manteca y el de la manteca que queda todo pringoso…. PPFFFFFFF!!!  Hay infinidad de cosas y circunstancias que pueden salir mal.  Infinitas infinidades!

Pero no desesperéis, Pequeños Dementes!  42 te da la solución para salir con bien de este difícil trance!  El único requisito, es que no seas un purista del pan (tostado o no) con manteca y miel.  Sé lo que estás pensando, Pequeño Demente que no dedicas tus mejores esfuerzos en lograr el pan con manteca y miel perfectos, pero estás equivocado: los hay.  Hay puristas que buscan la tostada perfecta con manteca y miel.  Y eso es algo noble que perseguir y por lo que vivir.  42 los saluda, a esos puristas, con un aplauso entusiasta y los ojos anegados en lágrimas de emoción, pero cumple formalmente en informarles, que esta entrada no es para ustedes… aunque igual pueden leerla para enterarse de lo herejes que pueden llegar a ser las personas.

El tema es así:  tomás la manteca (lo ideal es casi a punto pomada) y ponés una cucharada en un cuenco pequeño; luego tomás una cucharada de miel fluida y la agregás al mismo cuenco; y mezclás todo.  ESA mezcla, es la que vas a untar, sin sufrimientos, esfuerzos o percances de ningún tipo, sobre tu rebanada de pan (tostado o no).  En un principio, podés usar mitad y mitad, pero dependerá de tus preferencias particulares.  En lo personal, una proporción que parece funcionar muy bien, es 3/5 y 2/5 de manteca y miel respectivamente.

No, no me lo agradezcas, por favor.  Es un placer para mí.  No, en serio.  Sí, ya sé que tendrían que darme una medalla de este tamaño a la brillantez puesta al servicio del Bien Público.

42 está felíh de serte útil a la vez que contribuye a enllenar de sabiduría sin par el insondable abismo sobre el que yase, a modo de precario puente, el plumífero colchón de la inorancia.  Tomá! 🙂

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12 Respuestas a “Dos descolgaditas

  1. Vos sabés que no tengo mucha vocación de comentarista y siempre leo de calladita gracias a G Reader. Pero esta vez tengo que expresarme, porque con tu sistema (que aplico desde mi tierna infancia) tengo un problemita: la mezcla nunca llega al pan -o tostada- porque hace escala en mi boca y ahí queda.
    De a cucharadas. Soperas, porque con cucharón sería una grosería.

    O sea: inventame otro sistema.

    Ah en cuanto al crío y su madre, suertempila! Si estás juntando firmas para que LOS DOS vayan en bodega yo te apoyo, siempre que me incluyas en el combo a los que hablan a gritos por cel todo el camino como si no hubiera un mañana.

    • Entonces, no estás aplicando “mi sistema”, ya que éste incluye llevar la cuchara cargada hasta la tostada, no directo a tu boca.
      En todo caso, sos VOS la que tenés que inventar otro sistema. Lo que yo comento, funciona de puta madre 😉

    • En cuanto a tu otro pedido: petición enmendada. Muy oportuno el comentario 🙂

  2. Está bueno cuando la manteca se funde sobre la tostada caliente y esta última queda doradita.
    Y sobre la miel tenés algo que decir? Alguna recomendación?

    • Sobre la miel: es un endulzante natural, rico en minerales, con ph ácido y propiedades bactericidas.
      Recomendación: Si está muy fluida, es mejor dejar caer un “hilo” por el pan, más que untarla sobre el mismo. Así demora más en desparramarse y podés comer tranquila.

      • Me refería a si tenés preferencia por alguna marca o tipo (mi error por la pregunta tan genérica).

        Igual, gracias por la recomendación, aunque ya la vengo aplicando desde pequeña. Además de comer más tranquila, hace todo más divertido 🙂

      • Ah! Bueno, la respuesta no es tan sencilla en ese caso. La miel que consumo no tiene marca, ya que le compro a los que eran mis colegas, cuando tenía colmenas, o a amigos que siguen con la apicultura.
        Como recomendación general, te diré que: por un lado, tengas cuidado con las mieles que se encuentran en las ferias y puestos, sobre todo si es muy barata, ya que es fácil que la puedan adulterar con glucosa, que es más económica. No puede tener gusto agrio (miel vieja), o a alcohol (miel fermentada por mal almacenamiento), o a caramelo (miel quemada)
        Si comprás en invierno es más fácil distinguir una buena miel, ya que la miel pura, cuando no está pasteurizada, por debajo de los 30ºC de temperatura ambiente, se cristaliza, o azucara. Para volverla líquida nuevamente, basta con calentarla lentamente a baño maría. Es importante que no pase nunca de los 70ºC de temperatura, ya que si eso pasa, se queman los azúcares y se desnaturaliza, perdiendo sus buenas propiedades.
        Las mieles oscuras tienen mayor cantidad de minerales, por lo que, teóricamente, son mejores como alimento. No sé que más decirte, en este momento. Espero haber sido de utilidad 🙂

      • Tu respuesta ha superado ampliamente mis expectativas.
        Voy a probar una miel que compramos el otro día en un puesto en el km 60 de la Interbalnearia 8) que en la etiqueta dice PURA, así, bien grande, a ver cómo está.

  3. No voy a hablar de las tostadas porque no suelo comerlas… sí ya sé, soy una hereje; un mal ejemplo para las almas sensibles; una rara avis que jamás ha disfrutado con una tostada (salvo cuando va untada de “manteca colorá“).

    Asunto niño: firmo ahora mismo tu petición. Cuando me ha pasado en un restaurante o tren, no he parado de mirar, ora al niño ora a la madre, hasta conseguir que ella se alejase con el niño al aseo, o de paseo (vaya usté a saber don). ¡¡¡No los soporto aaagggggg!!! 😉

    Besos sin manteca y miel y con los niños bien lejos

    • MEV bendito! No conocía la manteca colorá! Tengo que conseguir una receta! Tenés? Qué estás esperando para pasármela, junto con cualquier otro dato pertinente que creas conveniente para la correcta preparación y degustación de semejante invento?

  4. ¿no has entrado en el enlace que te he puesto, malandrín?… te lleva a la wiki y allí viene explicado +/- cómo se hace ese manjar de dioses…

    Solución niños de unos padres con gemelos

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