Se la ve oscurita tirando a Negra

—Vamos a la Laguna Negra?  —Me pregunta Alice un día después del mediodía.

De la Laguna Negra sólo conocía el nombre, así que por qué no?  De modo que a eso de las cinco y media o seis de la tarde, salimos para la Laguna Negra.   Cuando salís de Punta del Diablo hasta la ruta 9, tomás a la derecha, hacia el norte, circulás unos 4 kilómetros hasta la rotonda de Santa Teresa y en lugar de doblar a la derecha para el parque, doblás a la izquierda y tomás un camino de tierra.

Desde la ruta, poco antes de llegar a Punta del Diablo, la laguna está ahí nomás.  Quinientos metros.  Un kilómetro.  Máximo.  Pero cuando empezás el camino de tierra, este culebrea por dos kilómetros para, luego de una amplia curva, dirigirse hacia el sur nuevamente durante casi otros dos kilómetros.

Eso, es un camino a la uruguaya.

Cuando finalmente llegás a la laguna, lo primero que ves es un cartel de Bacardí.  Luego del esfuerzo, la recompensa: hay un bar entre las piedras de la orilla, al que se llega por una escalera umbría e invitante.  Dos mesitas, una barra, un par de canoas para pasear.  Diminuto y lindito hasta ahí nomás.

Exactamente 4.5 kilómetros después de haber dejado la ruta 9, llegás a un lugar apto y lindo para bajar a la playa: una lengua de arena enclavada entre un afloramiento rocoso y el comienzo de un bañado.  Y 500 metros más adelante, tenés un mirador precioso.  Hiciste 9 (NUEVE) kilómetros para llegar a un lugar que queda a 2500 metros de la salida de Punta del Diablo.

Supongo que tendrá su razón de ser por la cercana Estación Biológica Potrerillo, un área natural protegida que queda cerca.  Pero el uruguayismo no se lo saca nadie.

El camino es muy agradable de recorrer, sin embargo. La Laguna Negra está bordeada por islas de monte nativo que se despliegan entre pequeñas serranías de baja altura.  Las sombras, salpicadas de motas de luz en los claros, se adivinan frescas y son amplias.  Invitan a internarse en ellas y recorrerlas y perderse; quizás pasar la noche y soñarlas.  Son como un embrujo.  Hermoso monte, realmente.

Llegamos!

Al agua!

Caminé 10 metros y el agua  me llegaba a mitad de la tibia.  A los 20 metros, el agua a la rodilla.  A los 40 metros el agua pasa un poco por encima de la rodilla y se acerca a la mitad del muslo.  A los 50 metros desde la orilla el nivel del agua llega más o menos a la zona de paspe.   Vo, puta madre!  Cuánto hay que caminar para encontrar un metro de agua?  No doy un paso más! Me baño acá nomás, che. A lo gurí chico.

El lecho de la laguna es de una turba finísima y legamosa que se siente rara después de la arena áspera de la playa salada.  El agua permanentemente turbia, unido a lo somero y calmo de las mismas, hacen pensar más en un enorme charco enfangado que otra cosa.  En contrapartida, está increíblemente tibia, como si fuera un charco, sí, pero climatizado.

Acostumbrado a que en cuanto se avapora el agua de mar la sal actúa como miles de pequeñas lupas que magnifican la luz del sol sobre la piel, la salida de la laguna es fantástica.  Sentir que el calor del sol te seca, tibiamente, pero sin cocinarte es maravilloso.

Un ratito tumbados en las arenas blancas y finísimas y… es un lugar ideal para ir con niños pequeños, porque pueden chivear sin miedo a revolcones o pozos.  No los apremian ni la violencia de las aguas, ni el rugido de las olas, ni la inmensidad del paisaje sin fin, así que los pendejos chapotean como enfermos.  Felices.  Claro que yo no tengo la culpa.  Arrancandonga!  Fuiste, viste, te volviste.  Qué más vas a hacer?

Me gustaría, sí, llegar a hacer algún día la travesía que parte desde la Colonia Don Bosco, en el lado sur y que tres días más tarde llega al Potrerillo.  Unos 56 kilómetros a pie por entre los montes las sierras que bordean la Laguna Negra.

En fin, si te gustan los bucólicos paisajes y los charcos grandes de agua dulce, la Laguna Negra es para vos.

Anuncios

4 Respuestas a “Se la ve oscurita tirando a Negra

  1. muy buen pique, hay que ir. la verdad que no estaba al tanto de la existencia de la laguna afrodescendiente. saludos!

  2. Sin eufemismos, por favor. Acá en 42 al pan le llamamos pan, al vino nos lo tomamos y a los negros no los nombramos de ninguna manera, porque sabemos que siempre, no importa de qué manera, vamos a meter la pata.

  3. Buenos datos. Son esos lugares recónditos del Uy. No hay fotos?

Comenta! Comenta, very now!

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s