El extraño caso de la rubiecita que nadaba en seco

Mi muy santa y amada se inscribió en un club.  La idea?  Compartir con su hija a la vez que movía el esqueleto.  Disciplina deportiva elegida?  Natación.

Durante la conversación que mantuvimos anoche se dio este pequeño minidiálogo:

—Che, has ido al club estos días?
La verdad que no.  Esta semana no he ido una sola vez, no he podido.  —contesta mi amor adorado, un poco con culpa.  Y remata, con una seriedad épica:  —Es que tenía la malla de baño mojada…

Esas son razones de fuerza mayor, oiga.  Sos maravillosa.

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