Por favor, toma mi dinero!

Así que ahí estaba yo, en un  CUTCSA, sin mis auriculares, cuando lo veo subir.  Quizás unos 20 años, flaquito, con una barbicha en manchones, guitarra en la mano izquierda, con la púa entre los nudillos índice y mayor, morral cruzado a la espalda.

El chaboncito pidió permiso al guarda, saludó al amable auditorio, intentó un breve punteo y luego comenzó a rasguear la guitarra de una manera tal que mi mente, aún antes de que yo pudiera procesar el sonido, exclamó un agónico “Oh, no! Puta madre, no!”.

Y empezó a cantar, el guacho, una cancioncita infame.  Esta cancioncita infame.  Con la viola desafinada y baja, y la voz indescriptiblemente fuera de tono y alta, el chaboncito, titubeante, iba desgranando estrofas y torturando a muerte a la canción.

Hasta que en un momento se ve que rezó un “Fuck it!”, mandó todo al carajo y empezó a cantar, dar alaridos sería más adecuado, como si estuviera en medio de un recital en el estadio y tuviera que hacerse oír por sobre 50000 personas.  Sin la más puta idea, pero con todas las ganas.  Como si su equipo favorito fuera ganando por lo justo en un partido trabado pero emocionante.   Cuando llegaba al estribillo de “está bailando mi corazón”, el falsete amenazaba hacer estallar los vidrios laminados de las ventanas del bondi, pero el tipo seguía, firme e impertérrito, cantando como un energúmeno.  Cuando llegaba a las partes de los adjetivos de los movimientos y los bombos, energéticos, psicóticos, eléctricos, agónicos, sentía sangrar mis oídos, con cada sílaba en una escala diferente.  Impresionaba, la verdad.  Y el loco seguía, meta furia y entusiasmo.

Hasta que finalmente terminó, el anormal.  Aplausos de medio bondi, algunos de ellos entusiastas.  ¡Nunca menosprecies el poder del alivio, Pequeño Saltamontes!

El flaco empezó a juntar las colaboraciones, y yo, que por norma general doy dinero sólo si lo que escucho me gusta, no moví un músculo.  Aunque en mi foro fuero interno se daba el siguiente, acalorado, debate:

—No le vas a tirar una moneda?

—Vos lo escuchaste?

—Ta’, sí, pero hay que tener huevos para subir y hacer semejante actuación.  O vos te pensás que el chabón no se da cuenta?

—Igual.

—Y si el tipo piensa que no ha juntado lo suficiente, se arrepiente y canta otra?

Le di hasta la última moneda que tenía en los bolsillos.

Anuncios

Comenta! Comenta, very now!

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s