Queremos tanto a Glenda

…dejé pasar el tiempo; nada puede ser apurado en la escritura y el aparente olvido, la distracción, los sueños y los azares tejen imperceptiblemente su futuro tapiz.

Hacía muchísimo que no leía a Julio Cortázar.  Creo que han pasado 5 o 6 años desde Rayuela, e incluso ese libro debería releerlo detenidamente.

Este libro, viejuno y de papel, apareció, sepa el MEV cómo, entreverado con nuestros viejos cuadernos de la escuela que mi vieja se empeña en conservar.  Como sea, me lo apropié con gula mal disimulada y lo fui consumiendo con ansias apenas contenidas.

Queremos tanto a Glenda es una colección de historias.  Un libro de cuentos. En su mayoría los encuentro hermosos. Más allá de la temática o el desenlace, lo que me maravilla y llena de goce es la forma en que están construidas esas historias; la manera grandiosa en que Julio teje imágenes poderosas y vívidas en dos frases; cómo a veces la puntuación se vuelve loca, con ese punto caótico que tienen los pensamientos cuando se desbocan y aparecen en tropel; o esas ocasiones en que suprime un sujeto o una acción y deja la frase trunca, pero cargada de significados.  Su manejo de personajes, tiempos verbales y voces narradoras llenan de placer.

Ninguno de sus cuentos deja indiferente, en especial Recortes de prensa y Graffiti.  Y ni hablar de los finales, que son siempre… bueno, no te voy a contar de los finales.

Un bello libro que en nuestra humilde escala arbitraria recibe un bello 8.

Aquí lo podés encontrar en PDF

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