Una palabra sobre la mariguana

Richard, uno de los dementes que tan amable e injustificadamente siguen a 42 desde el exterior de este bendito país, tiene una inquietud muy válida:

…me extraña que todavía no hayas escrito algún post relacionado a la nueva ley sobre el cannabis.

Sí, bueno.  A mí también me extraña.  Porque hay tela en pila para cortar!  Y sin embargo nada se ha dicho en esta menos que moderadamente fumona casa sobre la ley recientemente aprobada en Uruguay sobre la legalización y regularización de la venta y consumo de esta simpática plantita.

En realidad, algunas cosas ya se han dicho antes… y más antes.

Para mí, lo principal sería encarar de manera urgente la parte industrial del cannabis.  Puede ser un filón.  Incluso, quizás, se podría reflotar la industria textil tan desmantelada en este país.  Era una industria que, no hace tantas décadas atrás, empleaba a decenas de miles de obreros.  Con el potencial presente en la producción de fibras, biocombustibles y forrajes, así como en la manufactura de papel y telas, se hace perentorio seguir algunas líneas de investigación.  Y ni hablar de la salida económica que significaría para un montón de pequeños productores que hoy por hoy enfrentan la ruina económica, o que viven con la soga al cuello por las deudas que apenas pueden pagar.  Como bonus añadido, el cannabis también sería una buena alternativa para la rotación de cultivos, ya que es de ciclo anual.

En segundo lugar, no había escrito nada sobre el tema porque tengo sentimientos ambivalentes.  Por un lado pienso: qué bueno!  Faso pa’ tuito’l mundo! Pero por el otro pienso: registrarme como consumidor para comprar un finito que probablemente sea pura hoja?  Ni en pedo!

Sí, soy un noico persecuta, pero suponé que luego del viejo de bermudas que tenemos ahora, que está a medio paso de ser rastafari, entre algún otro abombáu que quiera dar marcha atrás.  Así que ahí tenés, de un plumazo, la maruja ilegal de nuevo,  pero queda un registro enorme de todos los consumidores, habituales o eventuales, que hay en el país; gratis.

El autocultivo es otra cosa.  Me parece fantástico.  Aunque la limitación de la cosecha a 480 g es un poco ridícula.  O sea, todo bien con que esos 480 g corresponondan a los 40 g que la ley dice que una persona puede consumir por  mes, pero si vos tenés 6 plantas de maruja y sos buen jardinero, no es nada disparatado pasar de largo esa cantidad.  Y si te equivocás al contar y resulta que tenés 7 u 8?  Un error sin importancia, vamos!

De todos modos, esa limitación me hace PLIN! porque un 25 me dura meses.  Aunque para trabajar sin calentarme la cabeza en este lugar, debería venir archiloco todos los días y retocarla cada 3 horas… jijiji… el problema sería que la cantidad de faso se equipararía con la semana laboral francesa: 40 semanales.

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