Apocalypse not now… but in a couple hours

Cada tanto veo artículos que me llaman la atención sobre un tema muy real: la superficie cultivada y utilizada a nivel global para la actividad pecuaria, a fin de satisfacer la creciente demanda de carne es cada vez mayor, junto con los recursos necesarios para producirla. En comparación, la superficie destinada a la agricultura, que según diversos estudios rinde mucho más utilizando menos recursos, no ha aumentado en la misma proporción.

El tono de los artículos busca,  entre otras cosas, sensibilizar a la gente para que consuma menos carne y más granos y vegetales a fin de lograr una producción de alimentos sostenible y que tenga menor impacto en la biodiversidad.  Todo perfecto.  La deforestación realizada para ganar metros de tierra cultivable no puede ser ignorada.

Sin embargo, son pocos los artículos que hacen hincapié en dos puntos igualmente evidentes: primero, que las personas, en general, no optimizamos el uso de los recursos que tenemos a nuestra disposición.  No hacemos uso racional de ellos. Consumimos combustibles fósiles como si fueran gratuitos para ir a hacer la compra aunque estemos a dos cuadras, desperdiciamos comida, mezclamos restos orgánicos con inorgánicos de manera tal que los primeros no pueden volver al suelo y los segundos no pueden ser reciclados, abusamos de los empaques plásticos, derrochamos agua como si fuera infinita.  Todos sabemos que la comodidad es chancha y nuestros hábitos de vida, aún más.

El segundo tema que para mí es evidente y no conozco artículo que lo trate, aunque por el MEV espero que exista en algún lado, es una verdad incómoda que ya se ha comentado en esta casa: somos un montón.

Te acordás de la película “Idiocracia”? Hacia allí vamos!

Me jode.  Me jode la cantidad de personas que hay en el mundo, muchas creyendo, a veces honestamente, que al mundo le vendría bien soportar a su progenie; es más, convencidos de que le están haciendo un regalo maravilloso al mundo!  Dado que en el mundo hay un montón de imbéciles, y dado que en general la gente es estúpida, no se están esparciendo los mejores genes, todo lo contrario: es un regalo envenenado.  O sea, ya sé que los hijos son una forma de inmortalidad, una manera de trascender esta existencia finita, de transmitir y perpetuar los propios conocimientos y experiencia.  Pero también sé esto: salvo que seas de los pocos afortunados que leen este artículo y pocos más, no son personas taaaan maravillosas e indispensables como para que seguir atiborrando el mundo de gente.  Les parecerá que sí, obvio, porque muchos imbéciles piensan que sus existencias son un milagro a ser imitado y multiplicado, pero la verdad es que no.  Digamos que sos un político: esto es especialmente válido y cierto en tu caso.  Nada justifica que dejes descendencia.  Incluso si leyeras esta joya de la prosa contemporánea.

Usando una analogía popular, lo grave no es que hayan pocos trompos, sino que hay muchos gurises: es imposible que todos puedan jugar.

Hace unos días vi un pedacito de un documental.  El conductor, de quien no recuerdo el nombre, es un gordo canoso bastante conocido que se parece a Marlon Brando… lo tenés?

El chabón decía algo tipo que en lugar de tratar de controlar el ambiente para satisfacer a la población, lo realmente interesante sería controlar la población por el bien del ambiente.

Lo que nos lleva a otro punto relacionado:

Las grandes semilleras y compañías químicas gastan miles y miles y miles de millones de dólares en investigación y desarrollo de cultivares y productos químicos que solo brindan soluciones a corto plazo.  Ya se ven plagas resistenes a los más usuales fitosanitarios, y también plagas que han generado resistencia a algunos transgénicos.  La solución de estos cráneos es crear productos (Venenos) más potentes y manipular más cantidad de genes, a fin de combatir esta resistencia… lo que es como apoyarse una pistola cargada en la sien, porque a la larga o a la corta, siempre va a producirse resistencia.  A la vez, estas maravillosas corporaciones también manipulan los cultivares para que no puedan ser reproducidos; es decir, se les quita a los países y productores la independencia alimentaria.  Siempre van a tener que recurrir a estas 6 o 7 empresas.  Así que no solo tenés una pistola en la sien, sino también una granada sin el seguro entre las piernas… sí, ahí donde los tipos tenemos las pelotas.

Aunque quizás lo de la granada tan estratégicamente ubicada  sea una bendición encubierta, a fin de cuentas.

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