La promesa del mundo

Prefiero las tetas pequeñas.

Esa sería la síntesis de esta entrada, en serio.  No hay más que eso.

Ojo, no tengo absolutamente nada en contra de las grandes, voluminosas y tersas tetas en las que uno puede perderse durante horas y días y hasta usar de almohadas y que desbordan los escotes aunque la chica esté usando cuello a la base.

Pero me encantan las tetas pequeñas.  No digo que no me gusten las tetas grandes, nada que ver.  También me gustan mucho, pero no es de ellas de las que quiero hablar.  Sino de las pequeñas. No inexistentes, porque no habría nada para que le gustara a uno, pero pequeñas; como peras, firmes y jugosas y dulces, esas que apenas llenan la mano o poco más.

El motivo es sencillo: las tetas pequeñas sugieren.

Es tanta la magia, que aunque las tenga enfrente y bien a la vista, no puedo dejar de preguntarme cómo se sentirá acariciarlas… aunque las conozca!  Una remera holagada, de esas que no buscan para nada ser sexys, de esas pensadas para ser cómodas, casi totalmente asexuales, de esas en las que apenas se insinúa una puntita de vez en cuando como si fuera un iceberg tímido que trata de salir a la superficie, hace estallar la imaginación.  Uno de esos tops infernales que usan algunas mujeres para salir a correr, bien ajustados, disparan una batería entera de preguntas juguetonas.  Pero la palma se la llevan los escotes.

Amy Smart  00Paah!  Un escote bien profundo, de esos que parecen que en realidad es el vestido que se está rajando al medio, sólo deja al descubierto el nacimiento de los pechos, o acaso un sutil valle.  En esa sutileza está la promesa del mundo, people!  Es el impulso que nos ha llevado a todo lo largo de la Evolución!  La Pregunta, el Anhelo de conocimiento: ¿serán esas tetas tan hermosas como parecen?; o si no, los otros, los escotes ajustados, esos que en el caso de las tetas grandes hacen que éstas quieran  salir explícitamente despavoridas, en el caso de las tetas pequeñas las favorecen, parecen aumentarlas y tensarlas, radiantes faros de felicidad; y allí quedan ellas, erguidas y orgullosas; felices tetas esperando ser liberadas.

No me extrañaría que nuestra salida de la era de las cavernas se haya debido a un cavernícola pajero que salió en pos de una chica cuya vestidura estaba hecha, afortunadamente, con un cervatillo que resultó ser sencillamente demasiado pequeño.

Después vino el invento del fuego, la rueda, la bomba atómica y demás boludeces.

El MEV guarde a los pajeros… y a los cervatillos que son, sencillamente, demasiado pequeños.

 

 

Anuncios

Una respuesta a “La promesa del mundo

  1. Pingback: De series | 42

Comenta! Comenta, very now!

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s