A quién? A tún.

En la pescadería de los viernes vi atún fresco.  Y como nunca había probado, compré un poco a ver qué onda.

Es espectacular!  Viene en trozo, como si compraras una cola de cuadril, o un pesceto, así que es muy fácil cortarlo en medallones del grosor que quieras.  Es una carne grasa al tacto, suave hasta el punto de resultar sedosa, consistente.  La Cuchara de Plata dice que si no tenés idea de qué hacer con él, lo podés cocer igual que a una carne: estofada, al horno, a la plancha o como se te cante.

No es tan barato, te digo como contra, pero como en Uruguay de todos modos a cualquier pescaducho te lo cobran como si curara el cáncer e hiciera desaparecer las cataratas en un solo paso, 200 mangos el kilo no es para tanto y es bastante rendidor.

En el caso de mi cocina, y a falta de una receta específica, todo lo que se prueba por primera vez, va a la plancha.  Es un tema de ver los tiempos de cocción, reacción a la temperatura y oportunidad de probar la consistencia de la carne, además de poder disfrutar del sabor con tantos o tan pocos agregados como se quiera.  El primer paso fue marinarlo en jugo de limón unas 6 horas, dándolo vuelta cada par de horas, más o menos.  No tengas miedo a que quede limonudo.   En realidad, la marinada le saca cualquier olor fuerte que pueda tener y le deja apenas un perfume a la carne.

Una vez marinado, se escurre bien, se espolvorea con harina por ambos lados y se va a la plancha bien caliente, donde vas a tener un hilo de aceite en el que habrás dorado unos dientes de ajo.  Lo dejás que se cocine a fuego medio unos minutos hasta que veas que el cambio de color de la carne pasa de la mitad y lo das vuelta para cocinarlo otro tanto.

Estaba probando con cuatro medallones, así que al darlos vuelta los condimenté por encima de formas distintas: uno sin especias y solo con sal, el segundo con jengibre en polvo, otro con curry, y el último con coriandro molido, para ver qué tan buena amistad trababa con las especias.

Queda bien de cualquiera de las maneras,  aunque el jengibre y el coriandro fueron mis favoritos.  Quizás con jengibre fresco quedaría de rechupete.  La carne en sí, no tiene nada, NADA, pero ABSOLUTAMENTE NADA que ver con el atún en lata.  Es una carne de delicado y muy placentero sabor y una textura perfecta que casi se desahace en la boca.

Realmente, un hallazgo.  La próxima vez pruebo a ver cómo queda con una salsita muy ligera de aceituas, alcaparras y cherrys.

Ya.

Cocina con alegría y buen provecho!

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