Flashes de realidad /06

memoSi no fuera por mí, que estoy para acordarme de todo —le dijo la madre de mi amigo Guillermo, a su marido—, no sé qué sería de vos, Roberto.

En ese punto y pese a lo trágico del momento, Guillermo tuvo que irse a la cocina a reírse a solas; su mamá tiene alzheimer.

bada Estuvimos conversando un rato con Guillermo, a quien hacía tiempo no veíamos.  Entre sus hilarantes historias (su vozarrón y forma de contarlas hacen que sean todas hilarantes, aun las trágicas), nombró un par de veces a “La Abombada” de al lado.  Guillermo vive en una casa de altos cuya ventana del living da a un balcón, que a su vez está pegado al balcón de la vecina, La Abombada.  Nosotros largamos la risa y preguntamos, obviamente, el porqué de tan poco halagüeño epíteto.

—Resulta que mi vecina se llama igual que mi Silvia, mi esposa —nos dijo como si eso explicara todo.
—¿Y entonces?
—Bueno, eso.  Cada vez que estaba la ventana abierta y llamaba a Silvia, ella se asomaba a ver qué precisaba… y después de algunas veces no me quedó otra que decirle “a vos no, abombada, le hablo a mi mujer!”  Y ‘ta.  Así que ahora, Silvia es mi esposa, y la vecina es la Abombada… finalmente nos entendemos de maravilla!

kiss A la vuelta vi una escena muy linda.  Parecía sacada de una película italiana, o quizás francesa, de hace 20 0 30 años.

Íbamos llegando a Ecilda a eso de las 5 de la tarde y el sol estaba casi en la hora mágica, esa hora en que pareciera que la naturaleza se viste con sus galas de colores más intensos.

El abuelo, un viejo gastado de manos nudosas, iba vestido con un pantalón de tela marrón, zapatos gastados, camisa blanca y un delgado saco azul abotonado. Iba pedaleando afanosamente en su bicicleta de piñón único, exhalando nubecitas de aliento en forma de vapor; sentada sobre el manillar, con una sonrisa apenas esbozada y moña al viento que se entreveraba con los cabellos, iba una niña recién salida de la escuela.

Pese a que parecía un ritual cotidiano, con la estabilidad y deliberación que da la práctica, todo rezumaba tosca ternura.  Quizás por eso era tan bello.

Anuncios

Comenta! Comenta, very now!

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s