La Guerra Larga

Conseguí en inglés la segunda parte de La Tierra Larga, llamada The Long War.  La conseguí legal desde Amazon, que serán unos mercenarios pero me tocó una oferta especial y pagué solo uno de a dólar con 99 centavos; una ganga o qué?

Es un poco más denso que su predecesor, pero abre el abanico de opciones, explorando ecosistemas posibles; líneas alternativas de la evolución con mundos en donde los perros son la especie sapiente dominante, y otros en donde  lo son los reptiles;  y hasta realidades en las que algún cataclismo literalmente borró a la Tierra del sistema solar, no existe, no está, o, como diría un viejo alemán de otro libro, en una de mis expresiones preferidas de todos los tiempos: restlos vernichtet, completamente destruida.  Esto último es especialmente interesante, ya que poner en órbita una nave es facilísimo: primero porque no está la Gravedad de la Tierra para vencer, y segundo porque al cruzar una sonda o nave no férrica de la Tierra anterior a este espacio vacío, ya va con el impuslo de la rotación terrestre, por lo que sale disparado con cero gasto de combustible.  Esto dará pie para el tercer libro:  El Marte Largo, o The Long Mars.

Y también está el tema, a partes iguales subsidiario y central, de la Guerra Larga que da nombre al libro.  EEUU quiere que las personas que están en los equivalentes de ese país en las miles y millones de copias de Tierras de la Tierra Larga, paguen impuestos, como ciudadanos que teóricamente son y se sometan al gobierno central.  Pero a cientos de miles de mundos de distancia, qué sentido tienen estos impuestos?  Y cómo controlar una cantidad virtualmente infinita de colonias diminutas y desparramadas?  Por lo que se forma un análogo al Tea Party que en su momento fue el punto de quiebre entre Gran Bretaña y sus colonias rebeldes.  Ya puestos, también tienen la idea de que son dueños y señores de todos esos mundos y sus criaturas y recursos.  De que son la especie dominante, los Amos.  Muy humano, todo.

Hay un párrafo que me parece muy interesante al respecto y que me hace pensar en muchas situaciones de nuestra vida cotidiana:

But look at this current situation with the trolls – pleasant, helpful and trusting creatures – of course we must dominate them, enslave them, kill them. Look at the tension over Valhalla and its quiet rebellion. I can’t leave you to get on with your life, even a million steps away. I must tax you, control you!

Pero mira la situación actual con los trolls – criaturas agradables, útiles y confiables – por supuesto que debemos dominarlos, esclavizarlos, matarlos.  Mira la situación en Valhalla y su tranquila rebelión.  No puedo dejar que sigas con tu vida, ni siquiera a un millón de mundos de distancia.  Debo cobrarte impuestos, controlarte!

No es tan fantástico como el primer libro, pero aun así, es muy bueno.  Hay dos o tres perlas por el estilo que compensan lo suficiente cualquier pasaje tedioso que puedas encontrarte.

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Una respuesta a “La Guerra Larga

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