Lúculo desayuna, muy aromáticamente, con Lúculo

Hoy es un sábado huevo.  Los días “huevos” son aquellos que salen de lo habitual y pueden desacomodarte la rutina.  En este caso, ayer fue el Artalicio de Natigas, feriado laborable que, como era de esperarse, un montón de gente se tomó libre.  Así que hoy, sábado, no solo arrancamos el día más tarde, sino que estamos en la oficina solo El Boss y yo, un rato, como retén de guardia, por si surge algo.

Como sea, en este sábado huevo quise probar algo nuevo que tenía en el tintero desde hacía meses.  El día comenzó intensamente frío pero con el sol asomando por la ventana, como presagiando tibieza.  El estar solo y con un poco de tiempo me dio la oportunidad perfecta para experimentar. Porque hay cosas que uno debe probar en soledad, primero… en la cocina.  O sea, en la parte de cocinar.   Se entiende?  Es decir, uno tiene que asegurarse que cuando lo haga con otra persona, a la otra persona le va a gustar.   O al menos, refinar mínimamente el invento para tener las mejores chances de que a la otra parte le guste lo que vos le querés hacer.  Lo que le querés hacer en la cocina… pero desde el punto de vista culinario.  Bien, dejemos el tema, te parece?

Café.  Café al estilo turco, aromatizado.  Café al estilo turco armatizado, con dátiles.  Café al estilo turco aromatizado, con dátiles rellenos de ricotta… especiada.

Eso es.

Café aromatizado al estilo turco, con dátiles rellenos de ricotta especiada

Café con dátilesTodo muy sencillo y rápido.  Cargado de perfumes y olores y sabores y texturas.  Un desayuno sensual, casi hedonista, que sorprende por lo poco habitual, y la vez lleno de energía para comenzar el día.

A ver…

Para el café:

Medio litro de agua; 30 gramos de café molido fino; tres cucharaditas de azúcar blanca (opcional); una vaina de cardamomo con sus semillas, aplastada; un trozo de vaina de vainilla de unos dos centímetros de largo, abierta longitudinalmente (o un par de gotas de extracto, si no tenés la de verdad).

Para el relleno de los dátiles:

Esta pequeña preparación es originaria de Oriente Medio y saqué la receta del libro Especias, de Manisha Gambhir.  Calculá unos 6 a 8 dátiles de los comunes, sin carozo, por persona, o 3 o 4 si son de la variedad Medjoul, bastante más grandes.  Los Medjoul suelen provenir de Israel, así que si estás en la campaña BDS, podés optar por los más pequeños; acá no se consiguen los Medjoul, así que no hay conflicto alguno.

Volviendo al tema, dos cucharadas abundantes de ricotta; una cucharadita de miel; una cucharadita de azúcar; nuez moscada recién rallada al gusto.

Elaboración:

Poné el agua y el azúcar a calentar en un cazo, si fuera de cobre mejor, aunque no es especialmente necesario.

Mientras el agua se calienta, batí la ricotta con la miel, el azúcar y la nuez moscada hasta obtener una pasta casi lisa, sin los grumos de la ricotta y sin el granulado del azúcar.  Dosifica lentamente la nuez moscada, para que su perfume y sabor no invada toda la preparación.  Aquí en Uruguay, te recomiendo usar la ricotta Talar, ya que es más húmeda y pastosa que las otras que vienen presentadas como un quesito al vacío; es mucho más sencillo batirla. También me resulta menos ácida, cosa que es más de mi agrado.

Cuando el agua rompa a hervir, retirala del fuego, agregá la vainilla y el cardamomo y luego el café.  Agita ligeramente hasta que veas que se forma una espuma de consistencia cremosa.  Dejá reposar unos segundos y luego llevalo al fuego bien bajo de nuevo, hasta que rompa el hervor una vez más; retira del fuego, agita muy levemente, dejá reposar otro momento y llevalo al fuego bien bajo una última vez, hasta que vuelva a romper el hervor.  La idea es conservar un poco de esa espuma.  Si batís mucho o si dejás hervir del todo el café, se perderá.  Retirá el café del fuego y agregá en el centro del cazo, dos cucharaditas de agua fría.

Mientras el café baja un poco de temperatura, volvemos con los dátiles.  Todos tienen un tajo en el centro, por donde sacan el carozo, si tus dátiles son grandes y pueden ser rellenados, hacelo y dejá un buen copete de ricotta por encima; si son pequeños o el tajo no es suficiente, aplastalos un poco con el pulgar (para que no se volteen) y cubrilos con un buen copete de la mezcla de ricotta.

Rellenos quedan visualmente espectaculares y suculentos.  Como de costumbre, hacemos lo que podemos, con los materiales que tenemos.  Si vas a compartir y querés volarle la cabeza a la otra persona, el copete puede ser muy prlijo con una manga pastelera con pico fino… ya, rizar el rizo hasta la estratósfera!

Serví el café con los dátiles de acopañamiento sin tardanza.  El agua fría ayuda a asentar las partículas de café, aunque además, uso un colador fino al servir, para que el poso no sea tan abundante.

Estamos en Ramadán!  Si sos musulmán, tomá este desayuno antes de que salga el sol!

Cocina con alegría y buen provecho!

Salam aleikum!

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2 Respuestas a “Lúculo desayuna, muy aromáticamente, con Lúculo

  1. Sos un hedonista total, Pancho! Me hiciste anorar mis dias en Palestina tomando ese café!! Pero allá se llama café árabe y no café turco. Y vainilla no le ponen. Solo cardamomo. Y lo toman con unas galletitas rellenas de dátiles, que se llaman mamoul, te recomiendo las pruebes

    http://www.recetashalal.com/maamoul-galletas-arabes-rellenas-de-datiles/

    salam aleikum!
    Ana

    • Hedonista yo? Trato! Te prometo que trato! 🙂
      Qué bueno lo que contás! Me alegra especialmente porque significa que no ando desencaminado. La vainilla fue un antojo mío 🙂
      Vamos a tener que reeditar nuestros ágapes!

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