El vacío detrás del poder de un guerrero de nivel 90

Hace muchos años descubrí los juegos de rol (RPG por sus siglas en inglés).  Básicamente son juegos de estrategia con componentes de azar y matemáticas envueltos en un paquete de fantasía con un moño en forma de una historia que se va desarrollando a medida que jugás y tomás decisiones (magos, guerreros, dragones, espectros, armas legendarias, hechizos y conjuros, gestas épicas, etc.).

No tuve oportunidad de jugarlos a fondo hasta que se popularizaron y masificaron con la llegada, popularización y masificación de Internet.  No es lo mismo ni mucho menos, ya que en realidad no hay tanto así como una historia a desarrollar, pero sacan las ganas.

El poder de un personaje y lo que puede hacer está dado, entre otras cosas, por su nivel.  A mayor nivel, más poderoso es.  Empezás a jugar en el nivel 1 y por medio de batallas, misiones y tareas específicas tu personaje va ganando experiencia que le permite ascender de nivel.  Con el aumento de nivel aumenta su fuerza, habilidades, inteligencia y agilidad, lo que paulatinamente lo hace más competitivo.

Esos aumentos de nivel se acompañan con equipamientos que refuerzan un rasgo específico.  La Espada de Fuego, aumenta en tantos puntos la capacidad de ataque; los Zapatos Ágiles aumentan la agilidad en tal proporción; la Torre de Cristal aumenta la capacidad de curación en un 50%; el Sombrero del Hechicero aumenta el poder mágico en tantos puntos.  Y así con decenas de implementos, vestimentas, armas y amuletos.

Vos tenés que elegir qué misiones llevar a cabo para conseguir determinados equipos, que dependerán del personaje y la habildad que necesites fortalecer.

A mayor nivel de personaje, mayor es la dificultad y cantidad de equipos que necesitás.  Muchas veces una pieza de equipamiento está formada por decenas de otras piezas, por lo que el proceso para obtener cada cosa se va volviendo cada vez más largo.

En inglés a esas tareas se les denomina “farm”, como “cultivar”.  Tenés que laborar en las misiones para ir cosechando las recompensas.  Al proceso se le denomina “grind”, como “machacar”, porque tenés que volver a las misiones una y otra vez para ir recolectando las piezas.  Curiosamente otra definición de “grind” es “tedio”.

Yo siempre quise tener un personaje de nivel 90.  Un guerrenoventa, como decíamos hace 15 o 20 años, con otros enfermitos.  Solía fantasear con lo genial que sería tener un guerrero nivel 90, poderoso, casi invulnerable.

Finalmente y después de mucho resistirme, ya que es necesario dedicarle bastante tiempo para poder avanzar, me enganché en un juego para Android que parecía interesante, llamado Heroes Charge.  No tenés un solo personaje, sino como 60.  Y no jugás con uno solo, sino con cinco a la vez, y en ocasiones con 3 equipos de 5 integrantes cada uno.  Tenés que elegir cuáles usar, ya que hay veces que se dan sinergias y complementos entre las habilidades de distintos personajes.  El proceso de obtener tus personajes (ya que comenzás con solo 5) y hacerlos evolucionar puede ser emocionante.  Hay  comunidades enteras en la web dedicadas a discutir el tema, con guías de estrategias a seguir y recomendaciones.

Vas avanzando y trabajando con lo que tenés, contrarrestando las habilidades del contrario con alguna combinación adecuada de tus diferentes guerreros, que no son exactamente los que necesitás, o no son tan fuertes, o no tienen tal pieza clave de equipo.  Y sentís la emoción de la caza, de alguna manera, mientras pensás cómo neutralizar a ese zoquete que te da trabajo en la Arena (un ámbito donde combatís directamente contra otros jugadores) o cómo vencer en las Pruebas (misiones específicas con un grado de dificultad definido por el sistema) con solo 3 de los 5 personajes que son necesarios para superarlas.  Y mientras, vas pensando cuál otro personaje conseguir y cómo equiparlo para ir llenando los huecos.  Salvando las distancias, es una especie de ajedrez (disculpas por la licencia) dinámico.  Y eso está bien.

Hasta que llega un momento, un día fatídico, en que más o menos tenés lo que necesitás y alcanzás un nivel aceptable. No tenés todos los personajes y los que tenés probablemente no están todos equipados y nivelados por completo, pero contás con una tropa interesante y potente: pocos pero buenos.  Y ese día te das cuenta de la trampa implícita que no habías visto o que deliberadamente habías ignorado: no hay final.

Cuando lográs tener tus equipos armados, con los niveles al máximo, completamente equipados, poderosos entre los poderosos, luego de recorrer un camino de meses, llegás al punto en que apenas necesitás pensar, y a veces ni siquiera esforzarte.  Llegás a un techo y luego solo resta… el tedio.  Machacar y machacar para llegar a la próxima promoción que volverá a aumentar otro poco el poder de los macacos y así poder mantenerte, cosechar pieza tras pieza de equipo, realizar las misiones una y otra vez… pero ya no hay objetivo.  Podrías conseguir más personajes, pero es implicaría más grinding y más farming por equipos.  Para qué más, a fin de cuentas, si con lo que tenés te alcanza para llevar a cabo el 80% de todo lo que hay por hacer y el 20% restante realmente no vale la pena el esfuerzo.

El poder de tu equipo es tal que son pocos los que pueden desafiarte, y las pruebas de dificultad preestableciada ya no ofrecen ningún desafío, porque ya las pasaste, ya sabés qué funciona y qué no.

El juego no tiene un final.  Solo una progresión de niveles.

Un guerrero nivel 90 tiene un gran poder pero, a diferencia del Hombre Araña, no hay una gran responsabilidad.  Solo el vacío.  Eso y la pregunta: ¿y ahora, qué?

Todo lo que resta es conseguir más poder para continuar machacando a los otros equipos.  El poder por el poder.  Poder para mantenerte, pero también para avanzar en la lenta escalera hasta los primeros puestos del ranking.  Pero hasta eso tiene un límite, ya que siempre habrá jugadores que dedican mucho más tiempo y dinero, ya que invirtiendo fuertes sumas de dinero directamente podés comprar más equipos y experiencia.  Entonces, si no estás dispuesto a gastar cientos y hasta miles de dólares, finalmente te asentás en una franja del ranking.  Fluctuás 50 puestos más arriba o más abajo y ya sabés que ahí no hay nada más por hacer, porque siempre hay alguien más poderoso, un poco más invulnerable.

Así que tu poder va aumentando para seguir en esa franja, porque el resto de la gente también está en la misma.  Arrancás en el lugar 3500 o 5000 y vas trepando hasta llegar, digamos, a la segunda centena.  Esa franja entre el 101 y el 200 puede ser muy movida, porque adelante están los más pro y la competencia puede ser feroz, y tenés a los de atrás, que presionan con ganas y se van acercando a tu nivel.  E incluso eso termina por estabilizarse: no podés vencer a los de adelante, y los de atrás no pueden vencerte, no de manera decisiva al menos.  Una vez más, el tedio.  Como cantaba BB King, the thrill is gone, baby!

El poder se retroalimenta.  Es camino, incentivo y objetivo todo en uno.

Y surgen interrogantes vitales a raíz de esta minucia, de este juego insignificante, de esta cuestión trivial y vana: Cuántas personas perseguirán lo mismo en este mundo real?  Cuántos individuos-jugadores machacan al de al lado para conseguir tenues hebras de poder temporal?  Cuántos comienzan con un objetivo que creen legítimo y lo pierden de vista promediando el nivel 42?  Cuántos comienzan con el objetivo de llegar al poder por el poder mismo y siguen por ese camino tortuoso y largo y solitario?  Cuántos son capaces de contemplar el vacío?

Cuántos creerán que vale la pena?

3 Respuestas a “El vacío detrás del poder de un guerrero de nivel 90

  1. Pancho te entiendo del todo! Yo sigo jugando a los RPG sin tregua. Ahora estoy metida en un juego en dodne jugás a que sos un guerrero/o guerrera de Esparta, te lo recomiendo, Spartan Wars, para Android y para Iphone. Voy en el novel 23 y el juego no tiene final le ponen mas dioses mas armas mas tropas…
    Yo empece con Ultima Online, el primer RPG grafico de la historia, despues lo deje por Everquest que me engancho mucho, alli llegue el nivel 52 con una shaman de cara tatuada parecida a Conar por lo musculosa🙂
    Despues me meti en Wars and Warcraft pero ahi me aburri un poco. Uno es adicto nomas, hay que reconocerlo🙂

  2. Jajaja… totalmente! Y eso que solamente es un jueguete! No imagino, aunque tampoco me atrae, lo que debe ser el “poder de verdad”. La adrenalina de estar en esa posición por un lado, y luego la ansiedad por mantenerse a flote el máximo tiempo posible.

  3. Pingback: Lecturas 2015 | 42

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