Temblando de ansiedad, sentí un grito

Es sencillo identificarse con “El Grito” de Munch.

El taller de Barravento, dictado por el profesor y autor Víctor Hugo Ortega C. abre el juego y los ojos a una realidad de potenciales excitantes.  Buenos tipos, Víctor Ortega y Alejandro Arístides.

La oportuna llamada de un amigo, al día siguiente, con la posiblidad de panes y pastelería y quién-sabe, me llena de un entusiasmo eléctrico.

¿Qué saldrá de todo esto?  ¿Seremos infelices o dichosos?, como dice la vieja canción.  El panorama es incierto pero el optimismo le gana, por una vez, al miedo.

Es lindo tener ganas.  Y proyectos nuevos.  Y miedo, ¿por qué no?  El miedo a veces es un aliado útil porque te hace esforzarte para no cagarla.

Quizá sea que empecé a practicar tai chi de nuevo.  La energía se mueve.  El cuerpo se mueve.  Y el movimento arrastra al mundo, cambiándolo.

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