Animalidades existencialistas

Io sono una tartaruga, dijo el erizo en una de las declaraciones más misteriosas del reino animal. Porque ¿dónde, cómo y bajo qué circunstancias puede haber aprendido italiano un erizo? Por lo demás no hay demasiado misterio. En contra de lo que podría pensarse, no es raro ver en estos simpáticos aunque puntiagudos animalillos este tipo de trastornos de la personalidad. Así que es perfectamente comprensible y no llama la atención que el erizo se crea una tortuga.

Es más, por lo que sabemos de estas fascinantes criaturas, en especial de su espiritualidad y grado de iluminación, no es del todo descabellada la idea de que el erizo bien haya podido ser una tortuga en una existencia previa.

Otra hipótesis que explicaría esta idea del erizo es la de transferencia utilizada en psicoanálisis.  Por mayores explicaciones sobre esta hipótesis hable con su psicoanalista de confianza, cuéntele que un erizo que habla y se expresa en italiano se siente una tortuga (genérica) y que eso puede deberse a que el erizo está pasando su carga existencial a una tortuga (específica), quizá por sentimientos afectivos no correspondidos. Dígaselo así, textualmente, y luego vea qué pasa.

La tartaruga non legge, sentenció con aplomo el erizo poco después, lo que le granjeó extraños gestos y ceñudas miradas de su familia. Una vez más, la incruenta censura se debe solo a su tozuda idea de expresarse en el idioma de la madre patria sin estar en ella. Por lo demás los erizos son bastante aplomados en condiciones experimentales estándar: dado un erizo perfectamente esférico y sin rozamiento, a una temperatura ambiente de 23 ºC y en el vacío, si (cuidadosamente) se le ata una cuerda a la cintura y se lo suspende de la misma, esta quedará en perfecta vertical perpendicular a la superficie, por lo que empíricamente podemos afirmar que el erizo está aplomado.  Esto es así para cualesquiera cantidades de erizos ideales y al menos el 97% de los erizos reales, ya que se han corrido todo tipo de experimentos en n+1 erizos ideales y en el 97% de los erizos reales a nivel global en un esfuerzo de investigación solo superado por el del grado de alfabetización de las tortugas.

Por otro lado, la afirmación de que la tortuga no lee tampoco sorprende, ya que el 97% de las tortugas reales y n+1 tortugas ideales, enfrentadas a cualquier tipo de texto, sin que importe el idioma en que se presenten, extensión o complejidad, son incapaces de leer una puta letra (o ideograma). Este dato se obtuvo mediante una ardua tarea de investigación y experimentación a nivel global sin parangón en la historia, no superada ni siquiera por la investigación sobre el aplomamiento del erizo.

Ambos estudios, los del aplomamiento del erizo y el analfabetismo de las tortugas, dan que sí. Es decir que los unos y las otras son aplomados y analfabetas respectivamente.

Esto no implica ningún tipo de cuasalidad, correlación ni nada que se le parezca. Es de puro pedo, en serio.

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