Ausencia de turbación

Cuando en la secundaria descubrí a Epicuro, se me dio vuelta la cabeza. El placer como forma de obtener la felicidad. La tranquilidad como camino hacia el placer. Tener lo justo y necesario como herramienta para obtener la tranquilidad. Alejarse y no procurar lo innecesario, tanto material como intangible. Algo así. La fama es efímera, los honores y el poder son vanos y pasajeros. Los grandes lujos generan grandes trabajos para conseguirlos y preservarlos, al tiempo que la preocupación por ellos nos angustia y turba.

La ética epicúrea me resulta especialmente atractiva y aun hoy me aferro a ella contra las tentaciones del consumismo y lo superfluo.

En La Rebelión de Epicuro, Benjamin Farrington dice que “Su época exigía de la filosofía que fuera capaz de proporcionar al hombre una norma de conducta en su vida mientras el mundo era presa de una gran convulsión social.”

“Todo placer es bueno, pero esto no quiere decir que se deban desear todos. Todo dolor es perjudicial, pero no todos los dolores se podrán evitar. Por lo general, lo que es necesario es fácil de alcanzar, y lo inútil suele resultar costoso. Acostúmbrate a una vida moderada y disfrutarás de perfecta salud; debes estar siempre alerta y dispuesto a cumplir con todas las obligaciones ineludibles de la vida. De esta forma, gozarás plenamente de tu tiempo de ocio imprevisto.

«Si consideras estas cosas día y noche, junto con aquel compañero con quien congenies, te librarás de toda angustia y vivirás como un dios entre los hombres, porque un hombre que vive bajo las bendiciones celestiales deja de ser un simple mortal.» Este fragmento es de una carta a Meneceo que resume muy bien las principales doctrinas.

La ataraxia, literalmente “ausencia de turbación”, es lo que conduce a la felicidad. Esta ausencia de turbación, esta tranquiliad, se obtiene, entre otras cosas, aceptando que la muerte es inevitable, no temiendo a los dioses que de existir están lejos y a los que les chupamos un huevo, rodéandose de buenos amigos y afectos, y considerando que los bienes materiales que uno necesita en realidad son pocos y simples.

Ataraxia. Un término sencillo en su definición, pero más complicado de llevar a la práctica, pero al que vale la pena acercarse cada día un poco más. Así llegamos a lo que motiva esta entrada: una talla. La primera del 2018 y la primera en no sé cuántos meses. Un recordatorio. Una roca en medio de aguas turbulentas. Un punto fijo al que dirigir la mirada cuando todo gira alrededor.

Todavía no está terminada, pero es una buena aproximación.

3 Respuestas a “Ausencia de turbación

  1. Ah, Pancho, gracias por esto 🙂

  2. Pingback: Tempus fugit | 42

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