Torrejas celestiales

Las torrejas son asunto serio. No hago a menudo porque no tengo límite ni autocontrol. Hay que usar pan del día anterior, porque está más duro (y consistente) y ha perdido humedad, por lo que aprovecha mejor su “baño”.

Las hago con el método tradicional, tal como puede verse en esta receta de Gastronomía y Cía. La única modificación que le hago es mezclar la leche con el huevo, así mojo el pan una vez sola.

¿Qué es lo celestial de estas torrejas? El pan. No compré pan (puaj), ni usé una receta de pan común para hacerlas, que funciona, y muy bien. Tampoco hice pan del denominado “pan para torrijas”. No. Hacía tiempo que venía fantaseando con una idea. Una idea gorda y pecaminosa que en mi mente tenía tintes de brillante épica y de oscura lujuria. Hice pan de brioche. Torrejas. De brioche.

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Photo by Nancy Stadler
Ta-ráaan!

El domingo de noche estaba desvelado así que a la una de la matina me puse a amasar. Refrigeré todo como corresponde y al otro día hice un precioso pan de molde con mi masa de brioche. Utilicé una budinera de las largas, como de 30 cm. Aunque podría haber usado dos budineras de las comunes de 20 y habría resultado en rodajas más manejables. Como sea: quedó espectacular. Esta semejante hogaza lo horneé a 170 ºC durante cerca de media hora. A los 25 minutos hice la prueba del palito y todavía salía húmedo.

Lo dejé al aire durante el día (aunque debería haber esperado más, lo sé) y a la noche lo corté en rodajas gorditas, de 1.5 a 2 cm de espesor, las mojé en la super mezcla de G&C (preparé solo media receta) y de cabeza a la sartén. De las 17 rebanadas sobraron 5 sin mojar; esa era la idea de preparar solo la mitad de la mezcla: no hacer una cantidad atronadora de torrejas. A esas cinco rebanadas las congelé para algún eventual sanguchito. El resto llenó un fuentón para el postre luego de una pasta a la bolognesa y del que comimos tres personas golosas y sobraron para el desayuno del otro día.

Al ser un pan extremadamente tierno lo más complicado fue encontrar el tiempo justo de remojado. Muy poco tiempo y no llegaría al centro de la rebanada; demasiado y se desintegraría. Al final solo perdí una sola. El resultado colmó las expectativas. Con miel quedan deliciosísimas. Y se me ocurre que para la próxima también voy a preparar un poco de crema montada. Porque pa’ hacerla, la hacemo’ bien

Fuimos felices.


Las fotos están como salieron. Cero filtro. Cero retoque. Mi monitor está destruido, mi tablet es un castigo para editar. Sorry, not sorry. El MEV me ampara.

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