Archivo de la categoría: 42 cosas absurdas

Tragicomedia en un solo acto

[Se abre el telón y vemos un puesto de venta de pescado fresco con 4 personas haciendo fila para ser atendidos.

Los dos últimos son conocidos que hace tiempo no se ven.]

—Hola, Samuel, ¿cómo estás?

—Bien, ¿y vos? ¿Todo en orden?

—Ahí vamos, Samuel.  Bastante bien.

—Ah, sí, está complicada la cosa, pero yo siempre digo que respirando y pudiendo pagar las cuentas, es suficiente.

—Bien. Yo problemas respiratorios no tengo ninguno.

[¡Chan! Suenan risas. Baja el telón.]

Canciones infantiles

Peguemoslé a Raulito
Mientras lo importante no está.
¿Lo importante está?

¡Lo importante se está poniendo la seguirdad pública!
Peguemoslé a Raulito
Mientras lo importante no está.
¿Lo importante está?
¡Lo importante se está calzando la violencia contra la mujer!
Peguemoslé a Raulito
Mientras lo importante no está.
¿Lo importante está?
¡Lo importante se está anudando el déficit fiscal!
Peguemoslé a Raulito
Mientras lo importante no está.
¿Lo importante está?
¡Lo importante se está abotonando la educación!
Peguemoslé a Raulito
Mientras lo importante no está.
¿Lo importante está?
¡Lo importante se está subiendo el cierre del país productivo!
Peguemoslé a Raulito
Mientras lo importante no está.
¿Lo importante está?
¡Lo importante se está encasquetando el costo del estado!
Peguemoslé a Raulito
Mientras lo importante no está.
¿Lo importante está?
¡Lo importante está concediendo permiso para más plantas de celulosa!
Peguemoslé a Raulito
Mientras lo importante no está.
¿Lo importante está?
¡Lo importante le está regalando aguas territoriales a los chinos!
Peguemoslé a Raulito
Mientras lo importante no está.
¿Lo importante está?
¡Lo importante está viendo asombrado y cagado de risa el caos que se generó en las estaciones de servicio porque durante un puto día no hay entrega de combustibles!

O sea… otra vez llevamos una semana más hablando de cómo el imbécil este agarra una pala o si gastó bien o mal 300 dólares en un año.

No deja de ser gracioso, pero ¿me estás jodiendo? Para mí que es el escudo de la realidad perfecto. Primero que parece ser el inútil sin referencias por antonomasia, ese al que miramos para sentirnos mejor con nosotros mismos, y segundo juegan con nuestra innata capacidad para ver el pasto largo en el jardín del vecino mientras cuidadosamente ignoramos el techo que se cae a pedazos en nuestra propia casa.

Somos unos vivos bárbaros, campeones de América y el Mundo.

Misterio resuelto

Tengo un matorral de ajíes puta parió. Desde un tiempo a esta parte algunos aparecían comidos. Eso es raro, porque el extremo picante (y estos son unos verdaderos hijos de puta) mantiene a raya a los insectos.

Bueno, no es ningún insecto. Un zorzal se come mis ajíes. Pequeños milagros de un feriado. Todavía no lo puedo creer.

Y el anormal incluso posó para la foto. Ojalá le pique al entrar y le arda al salir.

Actualización del 7/7/17: Acabo de enterarme de algo: los pájaros y gallinas serían inmunes al picante. Es un mecanismo que beneficia a ambos, ya que el pájaro además de alimentarse, dispersa las semillas. Hay que joderse.

Mira con qué facilidad corre!

Vi esto en un restaurante, y no puedo dejar de preguntarme en qué pensarán ciertos diseñadores.

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Pura y corrediza. Foto dedicada a la españolidad que pasa por esta casa 🙂

Si tu cabeza está llena de ratas…

Ante los cientos de mensajes que más o menos venían a preguntar qué carajos tenía en la cabeza, la prestigiosa Universidad Neuropastafari de Yuendumú, en Australia, luego de conducir numerosos estudios y aplicar revolucionarias técnicas en el área, ahora tienen la respuesta!

Morrones.

Chávez tenía en la cabeza cuarentaydos plantines de pimiento morrón.

chavez-ecologico

 

No son de extrañar, entonces,su expresión ligeramente extraviada, ni sus pensamientos bastante más idem.

Un pedazo de tela sin importancia, que da para cortar mucho

Vos te das cuenta de que la inmensa mayoría de los imbéciles que joden con el burkini son tipos?  Es tan arbitrario, autoritario y carente de lógica que te revuelve las tripas.

A alguno se le ocurrió preguntarle a la mina que usa el burkini qué piensa ella?

Estos franceses me enferman loco, hablando de libertad y lucha contra la opresión nada más que para conseguir réditos políticos a la vez que intentan defenestrar una religión y un sistema de creencias.

Por suerte en algunos lugares parece que se van dando cuenta de la inutilidad, la injusticia y la humillación que eso representa, pero en otros siguen tercos y regodeándose en su propia porquería.

Como si la mujer que va a la playa hubiera planeado ella sola todos los atentados que unos enfermos llevaron a cabo. Y ya de paso, le dan, o le siguen dando, combustible al fanatismo.

Qué mierda les importa cómo vaya vestida? Eso es represión pura y llana. Claro, como son unos impotentes de porquería para prevenir, minimizar y capturar y desbaratar los atentados y a quienes los llevan a cabo, la toman con los más débiles, que no tienen capacidad de réplica y que nunca han sido amenaza para nadie.
Y no, no defiendo al islam, pero tampoco lo condeno. Condeno y me avergüenzo de las personas, no de las ideas.

Las ideas están buenas, muchas de ellas, dentro de muchas religiones, sistemas de pensamiento y filosofías.  El problema de las ideas es que están llenas de gente; que las retuerce y las dobla y las pervierte para satisfacer sus ambiciones de poder y sed de controlar y oprimir a los demás.  Porque creen, o nos quieren hacer creer que creen, que su Hombre Invisible es mejor y mea más lejos que el Hombre Invisible de los demás.

Entonces terminás con las ideas infectadas de gente, como si tuvieran tumores que nunca son benignos.  Y solo ves la enfermedad que las cubre como pústulas, y te parece que todas las ideas, distintas a las tuyas, claro está, son feas como esas ambiciones que las cubren. Dejás de ver lo que eran en su origen y te quedás con esa cosa corrompida y asquerosa que te causa rechazo y miedo.

Y no te parás ni un segundo a pensar de que a lo mejor es justo eso lo que se busca: que te espantes, porque si te espantás dejás de pensar, y así es más sencillo controlarte y manipularte.  Es como con las fronteras, ¿te acordás?  Ellos y Nosotros.  La misma porquería.  Exactamente la misma.

Me enferman.

Quedarse corto es inevitable

Vi la película The Big Short, basada en el libro homónimo que explica la crisis inmobiliaria de 2008 en EEUU y que afectó a todo el mundo.

Es loquísimo, porque la película trata de explicar la crisis usando un lenguaje medianamente comprensible, pero toda la situación (real) fue tan delirante, de la acepción 2: disparate insensato, que la adaptación es bastante confusa.  Por lo que tuve que buscar una review que más o menos explicara la película basada en el libro que explica la crisis.

Muy someramente, el sistema financiero se puso a jugar con las hipotecas de las casas que compraba la gente.  Como los bonos que negociaban los bancos y fondos de pensión eran un reflejo de esas hipotecas, entonces los precios de la vivienda se dispararon.  En un principio, las hipotecas calificadas como AAA y AA, eran super confiables, garantizadas.  Se consideraban inversiones estables, en la creencia de que la gente siempre paga su hipoteca.

Pero el número de hipotecas sólidas es finito y el negocio era muy bueno, por lo que empezaron a tomar en cuenta otras menos sólidas, calificadas como A, B, BB y BBB, siendo estas últimas, hipotecas sin respaldo crediticio, sin chequear ingresos o antecedentes, y sujetas a lo que luego sería determinante: tasas de interés variables, es decir, que vos pagabas un tanto de plata por mes, pero en cualquier momento podían subirte el tipo de interés y podías llegar a tener que pagar más de 3 veces ese importe.

Eran hipotecas de alto riesgo.  Por lo que cuando no podían meterse en transacciones habituales, se empaquetaban mezcladas, como para que pareciera que tenían mayor valor y solidez.  Humo.  Todos vendían y compraban humo, y hasta llegaron a basar la economía en el humo, porque nadie deja de pagar sus hipotecas, verdad?

Un tipo brillante se da cuenta de esta burbuja, de esta situación artificial.  El tipo fue Michael Burry y vio una oportunidad.  Primero avisó, pero como nadie le dio pelota, inventó algo llamado Credit Default Swap.  Una especie de seguro.  Si la hipoteca X era pagada regularmente, él tenía que pagar a los bancos que la tenían una determinada cantidad de dinero, pero si la hipoteca dejaba de pagarse, entonces el banco tenía que pagarle a él un montón de plata, el premio de ese seguro.

Eso va en conjunción con lo que da el nombre a la película: vender en corto (short), en donde vos tomás prestado algo de mucho valor, lo vendés caro, cuando baja volvés a comprarlo (para poder devolver eso que tomaste prestado y que ahora no vale nada) y te quedás con la diferencia.

La debacle llegó cuando empezó el tema de los tipos de interés variables, a pesar de que un par de años antes ya se daban casos cada vez más frecuentes de impagos de hipotecas.  Cuando las hipotecas más riesgosas empezaron a fallar, cuando se llegó a una masa crítica, toda la estructura se vino abajo.  Y como esos paquetes eran productos financieros que podían usarse, y se usaban, en transacciones a nivel global, el blop! (onomatopeya de la burbuja al hacer blop) repercutió en todos los bancos del mundo, dando lugar al quilombo por todos conocido y que arrastramos desde entonces.  Las hipotecas que formaban esos paquetes que conformaban esos productos financieros y que fueron compradas caras pasaron a valer bleh!, así que los bancos que pensaban tener un montón de plata, en realidad terminaron con un montón de bleh!

La línea final es la de siempre, en estas situaciones: al sistema bancario lo rescató el Gobierno, los responsables no solo no terminaron en cana, sino que cosecharon sus bonos por “productivadad” y de 6 a 8 millones de personas (solo en Estados Unidos) perdieron su casa, su trabajo, o las dos cosas.  Perdieron sus casas porque las compraron carísimas, y al reventar la burbuja (el blop!) pasaron a valer lo mismo que un tarro de hongos en escabeche.  Así que las casas valían una fracción del precio inicial, pero las hipotecas eran las mismas.  Los bancos no tuvieron que pagar, pero la gente sí.  En resumen: a tomar por culo, cabrón.

Las actuaciones son sólidas, la peli es impresionante y la historia sería increíble de no saber que realmente sucedió.  Como bonus, me conseguí el libro de Michael Lewis en el que se basa la peli.  A ver si en algún momento logro entender de verdad qué carajo fue lo que pasó, porque mi explicación se queda, irónicamente, muy corta.

Un día más, en la Tierra Media.