Archivo de la categoría: 42 Grandes Interrogantes

Harad

Siempre me pregunté qué habrá sido de los haradrim.

Fueron muchos los elementos de peso que cambiaron. Sauron fue eliminado, y con él, la consecuente reducción de los Espectros a meras sombras.  Gondor y Arnor restituidos en su poder y dignidad.  Umbar y sus corsarios diezmados. Quizá con el linaje de los númenóreanos renegados diluido y caído en desgracia, o al menos seriamente debilitados.  Khand quedó desprovisto de los variags, muertos en los Campos de Pelennor, lo mismo que las belicosas tribus del norte y el sur fueron desprovistas de sus guerreros.

Mapa Tierra Media

No tenemos muchos datos de esa extensa porción del mundo al sur del Río Poros, llamada Harad. Podemos estimar que las gentes de esas regiones vivían subyugadas, cuando no directamente esclavizadas ya que al promediar la Tercera Edad estaban bajo el control de Sauron.

Así llegamos al final de la Tercera Edad, y no puedo dejar de preguntarme qué habrá sido de esa gente.

Luego del desastre que significó para ellos la culminación de La Guerra del Anillo, ¿cómo ajustarse a la nueva realidad?  ¿Que tipo de cataclismo social puede haberse producido en esas regiones?  Dejados de lado por las expediciones civilizadoras de Númenor, primero.  Sometidos por los númenóreanos negros después, que los despreciaban y solo querían poder.  Constantemente en guerra entre sí por sepa el MEV qué agravios.  Vecinos del Khand, no menos beligerante que ellos mismos.  Luego sometidos, aún más si cabe, por los Reyes Brujos y los primeros Anillos, en la Segunda Edad.

Siglos y milenios de esclavitud y miedo, violencia y guerra, oscuridad y odio.  Y de un día para el otro, literalmente de un día para el otro, eso desaparece.  Todo de golpe. Quienes los subyugaban desaparecen en un parpadeo.  Y los destinatarios de su odio feroz, los señores de Gondor, convertidos en magnánimos vencedores.  Y sin siquiera los recursos humanos para proseguir sus rencillas.

Debe haber sido terrible. Terrible pérdida. Terrible desamparo. Terrible miedo. Terrible incertidumbre. Una mezcla a partes iguales de alivio y pavor.  ¿Qué hacer? ¿Dónde ir? ¿Cómo seguir? ¿Quedaría el deseo de venganza, perduraría el odio, una vez deshecho el embrujo del Ojo?

¿Se habrán reunido? ¿Habrán avanzado? ¿Se disolverían en las arenas del tiempo, olvidados, paralizados por la enormidad de lo sucedido y perdido todo propósito?

¿Qué habrá sido de los haradrim?

¿Y del Pompa Borges?

Mossack Fonseca

Estoy leyendo y desayunándome con todo el tema de las compañías off shore fantasmas en Panamá.

Veo escrito que estas supuestas empresas que existen solo documentalmente, ya que no producen nada, no tienen activos y, por supuesto, pagan poco o nada en impuestos, no necesariamente son criminales.

Y yo, desde mi modesto lugar (económico), y mi escaso (tirando a nulo) conocimiento en finanzas internacionales me pregunto: además de lo inmoral o éticamente reprobable, ¿es ilegal esta práctica?  Porque los mecanismos están, aunque sean turbios, así que técnicamente es legal establecer o formar parte de estas corporaciones (si tu abogado es un buitre de los buenos y no teme retorcer el cogote de las leyes lo suficientemente fuerte).
Así que el gran interrogante, en definitiva, es:  ¿Qué pasa ahora con estos conocimientos?  ¿Pueden derivar en procesamientos por malversación, evasión impositiva o similares?  ¿Se obligará a estas personas, famosas y algunas muy poderosas, a tributar lo correspondiente al dinero desviado?  La Justicia puede actuar de Oficio para hacer indagaciones y de hecho hay países que están comenzando a hacerlo.  ¿Existirá voluntad Política para ir hasta el final?  ¿Te acordás de Mujica con su cantinela de “lo jurídico está por debajo de lo político”?  Él lo dijo en voz alta y clara, pero ¿cuántos otros gobernantes y líderes lo hacen sotto voce?

Porque de lo contrario, si nada de fondo sucede, será como de costumbre: todos diremos “Qué vergüenza!” y todo seguirá igual… salvo que Mossack Fonseca reforzará su seguridad.

Y no parece haber gente importante del mangante magnate del norte, cosa que es un poco rara.  ¿No?  O sea… se ve que son a) impolutos o b) más astutos que la abuela del Diablo.

Luxemburgo y Suiza están entre los primeros 4 lugares en el volumen de intermediación… si alguien tirara de la enredada punta de la madeja que apunta a esos lugares…

Pero qué estoy diciendo!  Nada de eso va a pasar, sobre todo porque en los otros dos lugares están Hong Kong y Reino Unido.

Me hace acordar a aquel fascinante juego de reyes, el Antón Pirulero.

Mi cinismo a prueba de balas me tira de la manga y me dice que “el Público”, las personas que leen la prensa y ven las noticias, en general tienen, tenemos!, la misma capacidad de atención que un cachorrito de perro de un mes con TDAH,  por lo que dentro de tres meses, solo será una anécdota…
-Te acordás cuando destaparon todos los chanchullos de las empresas off shore?
–Sí, claro.
-¿Cómo era que se llamaba el estudio? ¿Mosad Rebecca?
–No, m’hijo!  Era Mossack Fonseca!
-Ah, cierto, cierto.  Che, en qué quedó eso?
–Ni idea… querés un té?

Y la vida sigue…

Indignación en polvo

Hoy fui a la tienda de productos naturales a buscar harina integral para hacer un poco de pan.  En general no suelo usar la harina integral comprada, sino que hago mi propia mezcla, con harina 000 para panadería, salvado de trigo y avena (15 a 20 % de la cantidad de harina), germen de trigo (un 3% de la cantidad de harina) y cuando hago pan integral, suelo añadir algunos puñados de semillas diversas (sésamo, lino, girasol, chía, amaranto).  A propósito de esto, el salvado de avena le da al pan una dulzura y un aroma sutil y delicioso a partes iguales.

Por qué me molesto en hacer esa mezcla en lugar de comprar la harina integral ya lista?  Porque a veces parece harina integral, pero otras parece que le hubieran echado un puñado de salvado a la harina, y en el peor de los casos, el salvado realmente parece paja, cosa que me llena de suspicacia; con este auge en la alimentación sana y los productos orgánicos y qué sé yo cuántas boludeces más, la gente compra porque cree que se está cuidando, y muchas veces es estafada sin escrúpulos por gente que se aprovecha de la ignorancia del consumidor desprevenido.

Hoy llegó al colmo, cuando al tomar el paquete y leer la etiqueta (una actividad tan deprimente como leer las noticias del diario), veo que la harina integral decía, como primera línea de la etiqueta: Producto chino.

Chino.  Harina integral china.  En un país famoso por sus dorados trigales ondulantes, parte de la fértil región conocida como el Granero del Mundo, traemos harina integral china, un país famoso por el arroz. ¿Vos has visto un trigal, alguna vez, aunque fuera de rebote, en China?  Bosques de bambú, sí.  Arrozales, sí.  Montones y montones de gente a cagarse, sí.  Pero trigales? No.  Ni en pedo.

Es como con los tomates enlatados: producidos en Italia.  En un país donde en plena temporada los productores a veces tiran literalmente los tomates porque no compensan los gastos, nuestro país importa los tomates perita, pelados y despepitados, desde Italia.

O los duraznos en almíbar, que vienen de Grecia.

Estamos mal, loco.  Hay algo fundamentalmente erróneo en estas cosas.  Traer algo que está a 20’000 kilómetros de distancia, con el flete marítimo, más el terrestre, y los impuestos y los costos de Aduanas y los intermediarios y qué sé yo, te sale más barato que cultivarlo acá y darle vida al campo.  Aberrante.

Lo del trigo, sobre todo, me resulta tan, tan incomprensible e ilógico.  Porque veamos, el procesado de la harina de trigo se lleva a cabo separando el pericarpio (el salvado) y el germen (de donde saldría el brote de la nueva planta si enterraras la semilla), del endospermo, que es la parte interna, blanca, con mucho almidón y proteínas  (como la glutenina, de la que se forma el glúten necesario para la fermentación y leudado).  A su vez, el endospermo es tratado con productos químicos (a menudo compuestos clorados) para blanquear la harina, porque… bueno, porque la gente es bastante estúpida y prefiere una harina blanquísima pero hecha mierda, que una harina un poco más oscura pero mejor y nutricionalmente más equilibrada.

Pero a lo que voy es: para hacer la harina integral no se necesitaría ninguno de los pasos intermedios.  Agarrás el grano.  Lo molés.  Lo molés otra vez, más finamente.  Ahí tenés.  Harina integral.  Ni separación de pericarpio y gérmen, ni blanqueado, nada de eso.  Final feliz del tipo de comer perdices con un rico pan integral.  Pero no.  Traemos la harina integral de otro lado.  De las antípodas.  Desde China.  Imbéciles de mierda.

Un chijete.

Las respuestas a tantas preguntas… 13000 años después

Estoy fascinado y asombrado. Y sorprendido.  Y hasta con un poquito de amargura; o quizás sería mejor decir con un sentimiento ligeramente amargo.

Terminé de leer el increíble libro Armas, Gérmenes y Acero, de Jared Diamond.  Es un libro de investigación histórica, pero ese tronco se ramifica con amplitud para generar interrogantes y buscar respuestas en otras ciencias, tales como la genética, la antropología, la datación por carbono 14, etc.

En él se plantean muchas preguntas gigantes, tales como:  ¿Cómo surgieron las civilizaciones?  ¿Cómo pasaron los cazadores-recolectores de la antigüedad prehistórica, a los cultivadores-ganaderos-guerreros-fundadores de imperios?  ¿Por qué fue Europa la que conquistó y masacró a los pobladores de América y no a la inversa?  ¿Por qué, si China estuvo tantos siglos a la vanguardia tecnológica, no fue esa gente la que desembarcó primero en las costas occidentales de América?  ¿Cómo es posible que los exploradores Europeos del siglo XVIII hayan encontrado, al arribar a los archipiélagos e islas de Oceanía, sociedades que todavían estaban en una etapa evolutiva casi calcada del paleolítico? Fijate que los Europeos llegaron con sus armas de fuego, para encontrarse con pueblos dispersos que usaban útiles de piedra sin pulir, talladas.  Cinco mil años de atraso relativo, por lo menos.  ¿Por qué las enfermedades diezmaron el 95% de la población indígena de América en poco menos de 200 años a partir de la llegada de los primeros exploradores?  ¿Eran esos pobladores originales más débiles?  ¿Eran biológicamente “defectuosos”?  ¿Eran mejores, en cuanto a capacidades, los conquistadores? ¿Más inteligentes? ¿Mejores?  ¿Por qué si el Hombre anatómicamente moderno surgió en África, fue el conjunto de Eurasia quien evolucionó más rápidamente?  ¿Por qué el trigo, por ejemplo, tras pocos siglos podía encontrarse tanto en lo que hoy es Francia, Oriente Medio y China, separados cada uno de ellos más de 7000 kilómetros, mientras que el maíz originario del actual México demoró miles de años en llegar a lo que hoy es California, a poco más de 1200 kilómetros?

En este último caso, para citar un ejemplo, el proceso descrito es fascinante.  Los ejes continentales son determinantes.  Eurasia corre de este a oeste, lo que quiere decir que de un lugar a otro separado 10’000 kilómetros, es probable que la latitud sea muy similar, por lo que los climas en general en ambos lugares serán similares, por lo que un cultivo aquí, podrá adaptarse allí sin problemas.  Es decir, la propagación es rápida y natural; por eso un cultivo puede encontrarse en Francia, en Jordania y en China casi sin cambios y en lo que demora en llegar la semilla de un lugar a otro.  América, en cambio, tiene un eje de norte a sur, y esto también es determinante.  El maíz, uno de los pocos granos autóctonos del continente, crece de una manera en el Yucatán, pero 1000 kilómetros al norte el clima y el terreno cambian radicalmente, y mil kilómetros más al norte, las condiciones ambientales y el clima vuelven a cambiar.  Una planta de maíz aclimatada a Yucatán no puede crecer de igual manera, o hacerlo en lo absoluto cerca de Canadá.  La propagación es lenta; tan lenta como el tiempo que le lleve a los cultivadores (de varios miles de años atrás) dar con las cepas resistentes a cada variación del clima, volver a cultivarlas y poder sacar la simiente de las próximas generaciones.  Además, las zonas de influencia de las principales culturas de América tenían serios problemas para mezclarse.  La selva amazónica separa al centro del sur, mientras que el desierto de Chihuahua separa el centro del norte.  Eso no solo complica de manera increíble la aclimatación y propagación de cultivos, sino que también dificulta los intercambios culturales: no pueden intercambiarse herramientas, ganados, conocimientos o las técnicas que de ellos se derivan.  Fiajte que los mayas usaban la rueda solo en algunos juguetes para niños… no tenían animales de tiro!  Eran los incas quienes tenían lo más parecido a un animal de tiro, la llama.  Cada cultura en América estaba prácticamente aislada de las demás, los recursos y medios estaban muy delimitados y eso resintió su progreso, su tecnología, su comercio y casi todas las facetas de la vida.

Preguntas!  Armas, Gérmenes y Acero plantea decenas de preguntas!  Preguntas que marean por lo enorme de sus implicaciones.

Y luego explora las posibles respuestas de una manera asombrosamente clara.  Las causas primordiales, que llevaron de una cosa a otra pueden resumirse, a nuestro nivel, con un lacónico: pura suerte, chabón.

En fin, en la poco autorizada y totalmente subjetiva escala de valores de 42, Armas, Gérmenes y Acero se lleva un 9 rotundo, por los conceptos manejados y la forma de hacerlo y por cómo está escrito, que es un placer.  Hay capítulos de los que sencillamente no podés desprenderte.

Lo dejo para descarga:
mediafire.com/download/fd48ufmgpheix54/AGA.rar

La contra es Pompozo

El vacío detrás del poder de un guerrero de nivel 90

Hace muchos años descubrí los juegos de rol (RPG por sus siglas en inglés).  Básicamente son juegos de estrategia con componentes de azar y matemáticas envueltos en un paquete de fantasía con un moño en forma de una historia que se va desarrollando a medida que jugás y tomás decisiones (magos, guerreros, dragones, espectros, armas legendarias, hechizos y conjuros, gestas épicas, etc.).

No tuve oportunidad de jugarlos a fondo hasta que se popularizaron y masificaron con la llegada, popularización y masificación de Internet.  No es lo mismo ni mucho menos, ya que en realidad no hay tanto así como una historia a desarrollar, pero sacan las ganas.

El poder de un personaje y lo que puede hacer está dado, entre otras cosas, por su nivel.  A mayor nivel, más poderoso es.  Empezás a jugar en el nivel 1 y por medio de batallas, misiones y tareas específicas tu personaje va ganando experiencia que le permite ascender de nivel.  Con el aumento de nivel aumenta su fuerza, habilidades, inteligencia y agilidad, lo que paulatinamente lo hace más competitivo.

Esos aumentos de nivel se acompañan con equipamientos que refuerzan un rasgo específico.  La Espada de Fuego, aumenta en tantos puntos la capacidad de ataque; los Zapatos Ágiles aumentan la agilidad en tal proporción; la Torre de Cristal aumenta la capacidad de curación en un 50%; el Sombrero del Hechicero aumenta el poder mágico en tantos puntos.  Y así con decenas de implementos, vestimentas, armas y amuletos.

Vos tenés que elegir qué misiones llevar a cabo para conseguir determinados equipos, que dependerán del personaje y la habildad que necesites fortalecer.

A mayor nivel de personaje, mayor es la dificultad y cantidad de equipos que necesitás.  Muchas veces una pieza de equipamiento está formada por decenas de otras piezas, por lo que el proceso para obtener cada cosa se va volviendo cada vez más largo.

En inglés a esas tareas se les denomina “farm”, como “cultivar”.  Tenés que laborar en las misiones para ir cosechando las recompensas.  Al proceso se le denomina “grind”, como “machacar”, porque tenés que volver a las misiones una y otra vez para ir recolectando las piezas.  Curiosamente otra definición de “grind” es “tedio”.

Yo siempre quise tener un personaje de nivel 90.  Un guerrenoventa, como decíamos hace 15 o 20 años, con otros enfermitos.  Solía fantasear con lo genial que sería tener un guerrero nivel 90, poderoso, casi invulnerable.

Finalmente y después de mucho resistirme, ya que es necesario dedicarle bastante tiempo para poder avanzar, me enganché en un juego para Android que parecía interesante, llamado Heroes Charge.  No tenés un solo personaje, sino como 60.  Y no jugás con uno solo, sino con cinco a la vez, y en ocasiones con 3 equipos de 5 integrantes cada uno.  Tenés que elegir cuáles usar, ya que hay veces que se dan sinergias y complementos entre las habilidades de distintos personajes.  El proceso de obtener tus personajes (ya que comenzás con solo 5) y hacerlos evolucionar puede ser emocionante.  Hay  comunidades enteras en la web dedicadas a discutir el tema, con guías de estrategias a seguir y recomendaciones.

Vas avanzando y trabajando con lo que tenés, contrarrestando las habilidades del contrario con alguna combinación adecuada de tus diferentes guerreros, que no son exactamente los que necesitás, o no son tan fuertes, o no tienen tal pieza clave de equipo.  Y sentís la emoción de la caza, de alguna manera, mientras pensás cómo neutralizar a ese zoquete que te da trabajo en la Arena (un ámbito donde combatís directamente contra otros jugadores) o cómo vencer en las Pruebas (misiones específicas con un grado de dificultad definido por el sistema) con solo 3 de los 5 personajes que son necesarios para superarlas.  Y mientras, vas pensando cuál otro personaje conseguir y cómo equiparlo para ir llenando los huecos.  Salvando las distancias, es una especie de ajedrez (disculpas por la licencia) dinámico.  Y eso está bien.

Hasta que llega un momento, un día fatídico, en que más o menos tenés lo que necesitás y alcanzás un nivel aceptable. No tenés todos los personajes y los que tenés probablemente no están todos equipados y nivelados por completo, pero contás con una tropa interesante y potente: pocos pero buenos.  Y ese día te das cuenta de la trampa implícita que no habías visto o que deliberadamente habías ignorado: no hay final.

Cuando lográs tener tus equipos armados, con los niveles al máximo, completamente equipados, poderosos entre los poderosos, luego de recorrer un camino de meses, llegás al punto en que apenas necesitás pensar, y a veces ni siquiera esforzarte.  Llegás a un techo y luego solo resta… el tedio.  Machacar y machacar para llegar a la próxima promoción que volverá a aumentar otro poco el poder de los macacos y así poder mantenerte, cosechar pieza tras pieza de equipo, realizar las misiones una y otra vez… pero ya no hay objetivo.  Podrías conseguir más personajes, pero es implicaría más grinding y más farming por equipos.  Para qué más, a fin de cuentas, si con lo que tenés te alcanza para llevar a cabo el 80% de todo lo que hay por hacer y el 20% restante realmente no vale la pena el esfuerzo.

El poder de tu equipo es tal que son pocos los que pueden desafiarte, y las pruebas de dificultad preestableciada ya no ofrecen ningún desafío, porque ya las pasaste, ya sabés qué funciona y qué no.

El juego no tiene un final.  Solo una progresión de niveles.

Un guerrero nivel 90 tiene un gran poder pero, a diferencia del Hombre Araña, no hay una gran responsabilidad.  Solo el vacío.  Eso y la pregunta: ¿y ahora, qué?

Todo lo que resta es conseguir más poder para continuar machacando a los otros equipos.  El poder por el poder.  Poder para mantenerte, pero también para avanzar en la lenta escalera hasta los primeros puestos del ranking.  Pero hasta eso tiene un límite, ya que siempre habrá jugadores que dedican mucho más tiempo y dinero, ya que invirtiendo fuertes sumas de dinero directamente podés comprar más equipos y experiencia.  Entonces, si no estás dispuesto a gastar cientos y hasta miles de dólares, finalmente te asentás en una franja del ranking.  Fluctuás 50 puestos más arriba o más abajo y ya sabés que ahí no hay nada más por hacer, porque siempre hay alguien más poderoso, un poco más invulnerable.

Así que tu poder va aumentando para seguir en esa franja, porque el resto de la gente también está en la misma.  Arrancás en el lugar 3500 o 5000 y vas trepando hasta llegar, digamos, a la segunda centena.  Esa franja entre el 101 y el 200 puede ser muy movida, porque adelante están los más pro y la competencia puede ser feroz, y tenés a los de atrás, que presionan con ganas y se van acercando a tu nivel.  E incluso eso termina por estabilizarse: no podés vencer a los de adelante, y los de atrás no pueden vencerte, no de manera decisiva al menos.  Una vez más, el tedio.  Como cantaba BB King, the thrill is gone, baby!

El poder se retroalimenta.  Es camino, incentivo y objetivo todo en uno.

Y surgen interrogantes vitales a raíz de esta minucia, de este juego insignificante, de esta cuestión trivial y vana: Cuántas personas perseguirán lo mismo en este mundo real?  Cuántos individuos-jugadores machacan al de al lado para conseguir tenues hebras de poder temporal?  Cuántos comienzan con un objetivo que creen legítimo y lo pierden de vista promediando el nivel 42?  Cuántos comienzan con el objetivo de llegar al poder por el poder mismo y siguen por ese camino tortuoso y largo y solitario?  Cuántos son capaces de contemplar el vacío?

Cuántos creerán que vale la pena?

Gran interrogante

Yo me pregunto, y no es necesario que contestes nada; es pura retórica porque me resulta francamente imposible de entender:

Qué carajo vino a hacer Amodio Pérez al Uruguay de nuevo?
Pensó que lo iban a recibir como al hijo pródigo?
Creyó que por haber escrito tres boludeces y encuadernarlas estaba todo perdonado?
Que fue el único al que apretaron mal y que eso justificaba todo?

Otrosí digo: no soy experto en jurisprudencia… bah, en realidad solo soy experto en no ser experto en nada, pero me parece a mí o ese procesamiento es un chijete?  Digo, tiene más tufo a revancha que a Justicia.

Ta.  Listo el tema Amodio en 42.  Como dijo Confucio: Atomarporculocabróooonnn!

Cómo es el tema?

Esta pequeña entrada llega  por el pequeño revuelo que surgió a raíz de los comentarios de un periodista sobre un jugador de fútbol.  No trata específica y exclusivamente sobre este hecho, pequeño en el gran esquema de las cosas, pero significativo si lo ponemos en contexto con la masacre de París (salvando las casi infinitas distancias) y algunos otros sucesos más o menos nuevos.

Es algo que me llama mucho la atención desde hace mucho tiempo, en realidad.

Si yo, en pleno uso de mis facultades mentales y, haciendo gala de mi derecho constitucional a la liberté d’ expression, digo una barrabasada, cualquiera, con o sin fundamento, contra cualquier persona, grupo o institución… está bien? Es admisible? Es automáticamente respetable?

No me caés bien, no te respeto, tu actitud/dichos/acciones me ofenden, discrepo profundamente con tus ideas, lo que sea, entonces puedo enchastrarte públicamente, masivamente, jugar con cosas que pueden joderte la vida impunemente.  Es así como funciona?

Básicamente la pregunta es: Tengo derecho a decir cualquier cosa, aunque sea una estupidez o una hijaputez?

O sea, la liberté d’ expression me da carta blanca y luz verde para mandarme cualquiera?  Y si alguien me censura puedo indignarme al grito de “Catón!  Catón!” y hacer ver que el que está mal es el otro, que es un intolerante de porquería?

La libertad es libre o no lo es… si lo es, entonces no hay cortapisa? Con ese criterio, no hay límite alguno?  Puedo mandar fruta indiscriminadamente y si alguien me llama al orden haciéndome ver que la verdulería está cerrada, con pedir disculpas alcanza? Así nomás?

Está bien, no digo que haya que coaccionar, prohibir, ni suprimir, o condenar, ni que los comunicadores sean censurados o que se coarten a sí mismos, porque en definitiva, puedo elegir escucharlos o no, y si los escucho, puedo considerar lo que dicen con más o menos seriedad y todos en paz.  El mor a la libertad elimina la responsabilidad?

Porque lo que se dice, lo sé muy bien, dolorosamente bien, no puede desdecirse.  Las palabras, verdaderas o falsas, pueden hacer mucho daño.  Hacen falta muchas buenas obras para construir una buena reputación y solo una mala para destruirla, decía Benjamín Franklin. Y dónde queda el derecho a que no te dañen frente al derecho a la libre expresión?

A veces me imagino que es como atar una tostada con la manteca hacia arriba al lomo de un gato y tirarlo desde un sexto piso para ver de qué lado cae.

Y alguien puede decir que esa es la receta perfecta para la antigravedad, pero lo cierto es que una vez que el gato llega al suelo, en el entrevero del espachurre, no se puede distinguir qué parte es gato y qué parte es tostada con manteca, y con pedir disculpas no solucionamos nada ya que lo que habría que haber hecho era pensar un poco antes de defenestrar el gato.

A propósito, “defenestrar” es una palabra prodigiosa!  Significa “tirar algo o alguien por la ventana”.  No es fantástica?

A ver, quién quiere defenestrar al Toto?  Naaah… todo bien, era jodita.  Perdón.  No lo vuelvo a decir máh!

 

Otrosí digo: “habría que haber hecho”… es admisible, o un atentado violento al pudor de la gramática?  Hay una manera más elegante de decir lo mismo?  “Lo que había que hacer, era pensar antes de revolear el gato”, por ejemplo?  Pero de esa manera se altera la fluidez del tiempo verbal…

Fluidez del tiempo verbal… ta, cerrá y vamos.