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Banderas

Me preocupa la situación en España, donde tengo tantas amistades y afectos, con todo el tema Catalán. No tengo una posición tomada. No podría, ni me corresponde elegir un bando. Sí soy partidario de dejar que la gente se exprese y rechazo la violencia contra personas desarmadas y con los brazos en alto. No hay justificación en un estado que se dice democrático y de derecho. También rechazo la provocación y la coacción y el tildar de traidor a quien piense distinto.

He visto gestos y palabras y acciones muy mezquinas de ambos lados de este conflicto, tanto de las personas de a pie como de los dirigentes que deberían velar por el bienestar de su gente y tratar de desactivar el conflicto en lugar de inflamar los ánimos. Luego, a ninguno de ellos se los vio en las calles, tan gallitos que son por cadena nacional. Pero ese es otro tema.

Hoy, ahora, recién, acabo de darme cuenta de algo simplísimo: las banderas.

Si vas a Wikipedia y escribís “Bandera de España”, “Bandera de Cataluña”, o “Estelada” te aparecen las imágenes de las susodichas.  En todos los casos, franjas horizontales rojas y amarillas con algún eventual chirimbolo al medio. Lo más gracioso es que en la Estelada, dependiendo del color, el chirimbolo puede ser de izquierda o de derecha. ¡Qué estupidez, por el MEV! ¿En serio hacen esas distinciones en lo que algunos piensan que debería ser la enseña nacional, apartidaria y totalmente desideologizada? ¿Y entonces qué? ¿Luego de independizarse, si se diera el caso, van a pelear entre ellos para ver qué color de chirimbolo debe aparecer en al bandera?

Después de estudiar concienzudamente las banderas me pregunto: la discusión entre la Bandera de España y la de Catalunya, ¿a qué se debe? ¿Al ancho de la franja, o al color con el que empieza? En esencia son iguales, amarillo sobre rojo o viceversa. Varias finitas o unas pocas bien anchotas. ¿Qué dilema, no?

Dejate de nacionalismos e ideologías por un momento y acercate hacia el lado de lo prosaico: ¿te das cuenta de que hay personas dispuestas a matarse por el ancho de la franja? ¿Vos sacrificarías a tus seres queridos, a vos mismo, por el color inicial? ¿En serio vale la pena sufrir por ver tres franjas o nueve en una bandera?

¿No se dan cuenta? Cientos de años han pasado como para estar anclados a ellos, para dejarse definir por ellos, por los años. Ya están juntos, los pueblos. Están todos al lado, mezclados desde hace generaciones. ¡Desde hace siglos! Sí, tienen rasgos culturales distintos y a veces hasta opuestos, pero no poder buscarle la vuelta y llegar a un acuerdo es como pretender cambiar de apellido porque a tu hermana no le gustan las aceitunas y a vos sí… y que además las llama “olivas”, la maldita. No mentira, mi hermana es un sol maravilloso aunque no le gusten las aceitunas.

Los que fundaron Catalunya están muertos. Los que fundieron Catalunya con el reino de Aragón están muertos. Los que fusionaron los reinos de Castilla y Aragón y Navarra están muertos. Y eso fue todo mentira. Uniones mediante matrimonios. Trasiego de gentes y vasallajes como quien pasa ganado de corral. A nadie se le debe nada. No hay imperativo histórico que valga. Eso también es todo mentira. El pasado son cosas que pasaron. La Historia son cosas que pasaron hace mucho. ¿Qué importa, a fin de cuentas? ¿Qué sigue? ¿Volver a separar los reinos de Castilla y Aragón? ¿Resucitamos a Fernando y a Isabel? ¿Otra guerra civil? Hay un montón de hijos de puta que parecen atraídos por la idea, por lo que se lee y escucha. Pero son pocos, poquísimos; el puñado de fanáticos de toda la vida. ¿Los vas a dejar ganar?

Perdoname si no soy sensible con tu sentimiento español o catalán. No llego a comprenderlo, de la misma manera en que no puedo comprender los fanatismos en los partidos políticos o los cuadros de fútbol. Cuando empezás a desmenuzar las cosas resulta que todo es mentira. Todo es mentira.

No sé, será que a mí los nacionalismos y las fronteras no me van. Son todos constructos de las élites, manipulaciones para que los soretes de siempre se enriquezcan como siempre, mientras los de a pie se pelean entre sí, como siempre. El río revuelto y los pescadores y esas cosas. Fijate a ver qué investigaciones pasaron a segundo plano, qué escándalos se silenciaron, qué dinero cambió de manos mientras están todos pendientes de qué bandera es la más linda.

Váyanse al bar a tomar una mientras conversan, quieren? Es lo más provechoso que pueden hacer. Y no pongan las sillas paralelas, ¿quieren? Las sillas paralelas son lo peor.

Molerse a palos y matarse entre ustedes es terrible para la salud.

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Gente de maíz. Gente de petróleo.

Conocí el nombre de Michael Pollan gracias a una excelente serie documental de Netflix llamada Cooked.  Pollan es un escritor estadounidense (y activista y periodista y profesor) que ha publicado algunos libros sobre la comida (en uno de los cuales se basa la serie).  Cómo la conseguimos, cómo la combinamos con otros elementos, cómo la cocinamos y cómo la comemos. Es realmente fascinante.

Hace unos días, María Luisa cayó en casa con uno de sus libros de regalo. Se llama El Dilema del Omnívoro y por un momento temí que se arrepintiera, porque estaba tan entusiasmada con la lectura que pensé que iba a llevárselo a su casa sin dejarme tan siquiera abrirlo.

El libro se construye sobre la pregunta, engañosamente simple, de “¿qué vamos a comer hoy?” y se divide en tres secciones bien diferenciadas: producción industrial de comida, producción ecológica de comida, y el proyecto del autor de preparar una comida de la que él con sus propias manos ha conseguido todos los ingredientes. En este último capítulo arma una intensa discusión consigo mismo, explorando la muerte de los animales para consumo y los dilemas sociales, filosóficos y morales de los omnívoros (carnívoros) y los vegetarianos.

Estoy promediando la primera parte, que trata sobre la producción de alimentos a nivel industrial en EE.UU., país por excelencia en estas cuestiones.  Al igual que me pasó con Historia de los bombardeos, me siento por  igual aterrado y asqueado.

El maíz es un producto de la humanidad.  Librado a sus propios medios no podría sobrevivir, ya que perdió su capacidad de reproducirse a sí mismo cuando nosotros lo domesticamos.  El maíz es uno de los cereales de mayor rendimiento por lejos.  Un grano de maíz puede dar otros 150 a 200 granos, frente al trigo, por ejemplo, que por cada grano produce unos 30 o 40.  A su vez, nosotros somos un producto del maíz. Medramos gracias a él y dependemos de él, sobre todo los yankis y gran parte del mundo industrializado.  Más que del trigo, aunque es este cereal el que suele estar en el imaginario colectivo. El maíz depende del petróleo.  El maíz ES petróleo. Y no imaginarías todo lo que de él depende.

Pollan nos lleva de la mano por un camino plagado de horrores.  Nos cuenta cómo EEUU y gran parte del mundo, pasó de una agricultura sustentable, basada en rotaciones de cultivos, al monocultivo intensivo de unas pocas especies vegetales: básicamente maíz y soja, o incluso solo maíz. Nos cuenta de cómo un chabón llamado Fritz Haber, en 1909 descubre una manera revolucionaria de producir amoníaco (cuya base es el nitrógeno) y con él, nitrato de amonio. Nos cuenta de cómo los excedentes del nitrato de amonio usado para hacer explosivos al final de la Segunda Guerra Mundial sentaron las bases de la gigantesca industria de los fertilizantes químicos.  De cómo esos fertilizantes químicos por un lado desintegraron la agricultura sustentable, ya que el maíz de las granjas estaba asociado con otros cultivos, que nutrían la tierra y alimentaban al ganado, cuyos desechos orgánicos luego alimentaban una vez más, al cultivo. Los fertilizantes químicos permitieron que los agricultores pudieran sembrar enormes superficies de maíz, en densidades pocos años antes imposibles de imaginar, y se desconectaran totalmente de las rotaciones y la dependencia a la fertilización natural.  Claro que el proceso de obtención de los fertilizantes químicos consume cantidades gigantescas de energía, es decir, petróleo, sus derivados y gas.  Es decir que el maíz se sustenta en combustibles fósiles, en lugar de hacerlo en el sol, renovable y gratuito, pero lento.  Y como la producción de maíz se disparó, entonces el precio del maíz se fue a pique, lo que motivó la intervención del Tío Sam, que antes hacía préstamos, pero que luego pasó directamente a subsidiar a los granjeros.  Así que si lo que producían no valía nada, el gobierno los cubría, por lo que siguieron produciendo, y siguen, cada vez más, creando unos excedentes cada vez mayores y disparatados, con precios cada vez más ridículos, lo que los lleva a plantar más superficie para llegar con los números.  Sumado a esto, tenemos el hecho cierto de que prácticamente todos los productores fertilizan en demasía.  Ese fertilizante que no aprovechan las plantas es arrastrado por las lluvias hasta los ríos, alterando las condiciones ambientales, o encuentran su camino hasta las capas freáticas, donde está el agua que tomamos.  Es una espiral descendente, ya lo dije, aterradora.

El ganado se alimentaba de pasturas, pero las pasturas se cambiaron por maíz, así que el ganado se fue de las granjas.  Se fue a feedlots, corrales de engorde, en donde son alimentados con… maíz.  Hay que hacer algo con todo ese maíz, ¿no? El problema es que el ganado está diseñado para comer hierba, no maíz, así que al comer maíz, enferma, por lo que hay que darle antibióticos, y sumplementos proteínicos, y hormonas…

El ganado sigue teniendo desechos, pero como ya no está en las granjas, nadie necesita el estiércol, por lo que se acumula.  Y de todos modos no podría ser utilizado como fertilizante, porque está contaminado con hormonas y antibióticos y un montón de bacterias que cuando el ganado comía pasto no eran problema, pero que ahora sí lo son, razón por la que le dan antibióticos.  Así que el ganado come maíz, que es petróleo.  Así que la carne también es petróleo… junto con otro montón gigante de mierdas, entre la que están los restos de antibióticos, que también pasan a nosotros y son un riesgo potencial para la salud humana a largo plazo, ya que bajas dosis de antibióticos, crean resistencia bacteriana.

Y el maíz, además de alimentar al gando va al resto de la industria alimentaria: harina de maíz, claro, pero también las hojuelas del desayuno, el almidón de maíz, el jarabe de maíz de alta fructosa, la maltodextrosa, la goma xantana, los espesantes de alimentos, varios ácidos orgánicos, el aceite, los alcoholes que sirven tanto para elaborar bebidas, como para manufacturar combustibles que hacer funcionar vehículos, adhitivos varios y hasta plástico.  Porque descubrieron que si al maíz lo tenés unos días en ácido y luego lo molés, podés sacar el germen para aceite, la cáscara para suplementos vitamínicos y colorantes, y el gigantesco endospermo, puro almidón, para usarlo en un montón ENORME de otras cosas.  Ese almidón, formado por largas cadenas complejas de carbohidratos, luego de algunos procesos específicos, se puede romper en decenas y DECENAS, de otros compuestos. Muchos de esos compuestos, incluso mezclados entre sí, forman parte de mucha de la comida procesada.  Cuanto más procesada, más subproductos del maíz tendrá y menos reconocibles como tales serán.  Además, para lograr esos subproductos también son necesarias cantidades gigantescas de energía.  Por cada caloría de alimento que se produce, se necesitan unas 19 de energía.  Habitualmente esa energía también es petróleo.

Es un espanto, pero también es fascinante.  La pluma de Pollan es brillante.  Hila ideas, concatena procesos, desmenuza causas y efectos en una lectura que es tanto atrapante como un manifiesto a nuestra locura como especie, ya que al hacernos dependientes de un solo cultivo (maíz o soja es indistinto a estas alturas), que a su vez depende de combustibles fósiles, estamos abocados a un aterrizaje estrepitoso.  Liquidamos la diversidad, los ciclos naturales, el equilibrio ecológico, nuestra salud y sustentamos la potencial sobrevivencia de nuestra especie a un recurso escaso que, irónicamente, no es sustentable.  Porque esa sobre o super abundancia de alimentos, o materias primas, permitió que la población mundial explotara.  ¿Qué pasará cuando los combustibles fósiles que son las bases sobre las que asienta la producción mundial de alimentos, se agote? Una locura que fue propiciada por políticas públicas para favorecer a un puñado, un mero puñado, de corporaciones cuyo único interés es mantener y aumentar continuamente sus dividendos inmediatos.  Incluso si con eso nos vamos todos al carajo, ellos incluidos.

Somos unos imbéciles.  Y el mayor problema que tenemos, además de nuestra atronadora deficiencia mental como especie, es que somos un montón de personas en el mundo.  No me canso de repetirlo.  Nuestro “éxito” como especie es nuestra mayor debilidad.  La naturaleza tiene mecanismos para controlar la población de las especies que habitan en el planeta.  Si alguna se dispara, el método de control más efectivo es cuando la fuente de alimento que sustenta a esa especie se agota, o baja a límites mínimos. La población descontrolada se desploma y todo vuelve a encarrilarse… más o menos.  Pero nosotros no tenemos esa limitante, hasta ahora.  Los fertilizantes químicos han propiciado una producción casi ilimitada de alimentos, lo que ha permitido una explosión demográfica inaudita e imposible en condiciones normales.

Somos como un virus letal que en su paroxismo reproductivo mata al huésped en el que vive.

Perspectiva

Hace unos días terminé de leer el libro de Mark Manson “The subtle art of not giving a fuck”, que podría traducirse como “El sutil arte de no dar un carajo”.

No darle importancia, no dar un carajo, a un montón de nimiedades que nos complican la vida.  No se trata de no dar un carajo por nada, así a lo imbécil, sino de elegir a qué darle un carajo, establecer prioridades, un sistema de valores que nos permita ir avanzando.  Si vos basás tu vida en llegar a tener tu casa, si eso es todo por lo que das un carajo, o a llenar tu guardarropa de prendas carísimas, el día que lo obtengas, vas a encontrarte con que no hay más metas.  Tu “misión en la vida” está completa… y ahora?  Si pretendés llenar tu vida de positivismo, si pensás que todo pasa por alguna razón y que todo es un regalo del Universo, entonces probablemente la mierda te explote en la cara en algún momento.  Porque las cagadas suceden y no todo es positivo y está bien que así sea, porque uno a veces tiene que aceptarlo y ya.  Es, de alguna manera, un anti-libro de autoayuda en donde el chabón te caga a pedos, te dice que no sos importante, ni especial, que problemas tenemos todos, y que más te vale que encares por algo que valga la pena, porque en realidad el universo no conspira contigo, porque… bueno, porque no le importás un carajo, ni te debe nada, y que al final te vas a morir.

Es bastante genial.

También estoy leyendo un libro sobre el andar; se llama “Andar.  Una filosofía”, de Frederic Gros.  Habla sobre caminar, sobre como, luego de cierto tiempo caminando, uno no está de paso en el paisaje, sino que habita en él, es parte de él.  Una visión muy interesante del tema.  También habla sobre grandes pensadores y personajes de nuestra Historia que se sentían encerrados en sus escritorios y que necesitaban de las largas caminatas para que las ideas, pensamientos y creaciones pudieran surgir.  Rimbaud, Rousseau, Thoreau, Kant.

De esta lectura, ya de paso, conseguí el libro “Walden”, de Henry Thoreau, que ya en 1854 comentaba eso de que cuando comprás algo, no estás pagando con plata, sino con tiempo de vida; con el tiempo que pasaste trabajando para tener el dinero con que comprar cosas.  Así que si pensás que el Pepe Mujica es muy crá por decir eso a cada rato, sabé que este viejo plaga no inventó nada.  Un yanki lo dijo antes y mejor que él hace más de 160 años. A propósito, si podés darle una hojeada a “Walden”, hacelo.

Igual, no es de los libros, ni ciertamente de Pepe, de quien quiero hablar.  Eso es solo un encadenamiento de ideas y temáticas que me lleva a lo central de esta entrada, si es que en alguna entrada de 42 podés encontrar una idea central, del concepto de perspectiva que está por título.

Hoy fuimos al cementerio con un amigo.  Él tenía que realizar un trámite bastante amargo y me preguntó si quería acompañarlo.  Llegamos juntos, aunque por caminos separados, a las 3 y 25 de la tarde.  Fumamos un cigarrillo mientras mirábamos a una pareja joven que estaba a los besos en uno de los bancos que están frente al cementerio.   Está justo debajo de la espesa sombra de un ciprés, y el lugar se adivina fresco y cómodo.  Están juntos y se quieren y, lo más importante, están del lado de afuera del cementerio.  Con el horizonte desplegado ante ellos.  Potentes.  Vivos.  El contraste, de la pasión frente a las puertas del cementerio, es lo suficientemente poderoso como para disparar una reflexión.  Te pone las cosas en perspectiva aunque no quieras.

Entramos y vamos a la oficina, donde nos espera Julián, el capataz encargado.  Lo saludamos y nos precede hacia la otra punta del camposanto.  En la mano izquierda, agarrada con dos dedos, como con asco, lleva la “urna” en donde van a colocar al padre de mi amigo.  Es una caja de plástico delgado, blanca, torcida y medio enclenque.  Escrito con un marcador indeleble se lee el nombre, la fecha de defunción y a qué nicho tiene que mudarse, ya que lo sacaron de la fosa que supuestamente sería el lugar de su último reposo.  El contraste, entre los sentimientos por nuestros seres queridos y lo infame que resulta la cajita de plástico (de unos 50x30x20 cm aproximadamente), es lo suficientemente poderoso como para disparar una reflexión.  Te pone las cosas en perspectiva aunque no quieras.

Vamos caminando por el camposanto, entre sombras frescas y soles abrasadores, en el silencio lento de siesta de las tardes de verano, y conversamos con mi amigo.  Ochenta años de vida, un poco más en realidad, para terminar en una cajita de plástico, mancillado. En el camino Julián se encuentra con un operario y le indica que vaya a buscar los guantes.

Llegamos a unas puertas desvencijadas.  El capataz deja la “urna” sobre un banco, abre las puertas y, también agarrada con dos dedos, saca una bolsa de residuos con… cosas.  Las deja sobre el banco, junto a la “urna”, con un tintineo de sonajero.  El contraste, entre el tabú de la muerte en nuestra cultura y la bolsa gris de residuos, es lo suficientemente poderoso como para disparar una reflexión.  Te pone las cosas en perspectiva aunque no quieras. Nos miramos, mi amigo y yo.  No será la última vez.

A los minutos llega el operario, don Hernández, con sus guantes.  Abre la bolsa.  Lo primero que aparece y ubica en la “urna” es el cráneo.  Luego los huesos largos.  El proceso lleva un buen rato, con ocasionales chasquidos de hueso quebrado y con toda la ceremonia que implica ordenar un cajón de herramientas.  Es raro.  Movilizador pero como en una distancia.  Bromeamos como defensa contra lo incontenible e insondable. El contraste, entre lo santo del cuerpo -ese templo del alma- y la ignominia, es lo suficientemente poderoso como para disparar una reflexión.  Te pone las cosas en perspectiva aunque no quieras.

A la salida vamos en plan turista.  Le muestro a mi amigo el lugar donde estoy enterrado: aparece una lápida con nombre y apellido, pero sin fecha.  Recorremos los callejones mirando las criptas, con mármol y fechas anteriores a 1850, y capillas de cerca de 10 metros de altura, con los revoques desconchados y las puertas oxidadas, de vitrós con figuras tristísimas, y cruces redentoras cubiertas de verdín.  Estatuas y grandes monumentos que, en definitiva, nada significan.  El contraste, entre el deseo de permanencia, esa especie de intento de inmortalidad del recuerdo, y el paso inexorable del tiempo,  es lo suficientemente poderoso como para disparar una reflexión.  Te pone las cosas en perspectiva aunque no quieras.

¿Porque para qué nos apuramos? Enloquecemos trabajando para pagar los impuestos y la luz y el agua.  Y no tenemos tiempo de tomarnos una cerveza en una tarde de sol.  Y hacemos grandes planes.  Planes a largo plazo.  Que a veces nos llevan media vida… siempre que tengamos una vida lo suficientemente larga.  Y nos llenamos de cosas.  Y si no son cosas, son obligaciones y compromisos.  Y nos perdemos a nosotros mismos en esa vorágine, esa casa de locos que llamamos vida moderna.  Y elegimos olvidarnos de que, como dice Manson, al final te morís.  Te morís y no te llevás nada.  No te queda nada, ni quedás en nada. Un puñado de huesos y unos pelos y un par de chasquidos, mientras don Hernández, que hace 20 años que está en eso, te cuenta que una vez redujeron un cuerpo y al abrir el cajón en vez de cabeza, había una foto carnet.

La casa y la ropa y las cosas, se las van a disputar tus familiares, si acaso, luego de llorarte un poco.  Las obligaciones y los impuestos los pagará otro, o no. La tarea que para vos era trascendental, causante de tus afanes y desvelos, tiene serias chances de que en cuanto no estés, haya cinco personas más que la van a hacer mejor que vos y más barato.

Y vos sin amar (a alguien, lo que hacés o mismamente a vos), sin salir a caminar, sin habitar el paisaje, sin tomarte un respiro, sin ser feliz, o conformándote con menos felicidad de la que podrías conseguir.  Porque no te la merecés; para la felicidad no hay merecimiento que valga.  La felicidad no está colgada de los árboles, como las pelotitas que sirven de adorno en los putos árboles de navidad.  Y es impermanente.  No podés decir: ya tá, la tengo a mi felicidad, la voy a poner en mi mesita de luz pa que me alumbre todos los días.  Hay momentos felices. Pero podés conseguir más felicidad, más momentos, si tenés la suficiente perspectiva y ganas de laburar.  Ser feliz es un laburo.  Es quizá lo que queda.  El recuerdo, feliz, si tenés suerte, que dejás en la gente que te rodea cuando das el gran salto.

Solo esto y nada más, como dijo Poe.

Váyanse todos a cagar, como reza el mantra tibetano.

Un pedazo de tela sin importancia, que da para cortar mucho

Vos te das cuenta de que la inmensa mayoría de los imbéciles que joden con el burkini son tipos?  Es tan arbitrario, autoritario y carente de lógica que te revuelve las tripas.

A alguno se le ocurrió preguntarle a la mina que usa el burkini qué piensa ella?

Estos franceses me enferman loco, hablando de libertad y lucha contra la opresión nada más que para conseguir réditos políticos a la vez que intentan defenestrar una religión y un sistema de creencias.

Por suerte en algunos lugares parece que se van dando cuenta de la inutilidad, la injusticia y la humillación que eso representa, pero en otros siguen tercos y regodeándose en su propia porquería.

Como si la mujer que va a la playa hubiera planeado ella sola todos los atentados que unos enfermos llevaron a cabo. Y ya de paso, le dan, o le siguen dando, combustible al fanatismo.

Qué mierda les importa cómo vaya vestida? Eso es represión pura y llana. Claro, como son unos impotentes de porquería para prevenir, minimizar y capturar y desbaratar los atentados y a quienes los llevan a cabo, la toman con los más débiles, que no tienen capacidad de réplica y que nunca han sido amenaza para nadie.
Y no, no defiendo al islam, pero tampoco lo condeno. Condeno y me avergüenzo de las personas, no de las ideas.

Las ideas están buenas, muchas de ellas, dentro de muchas religiones, sistemas de pensamiento y filosofías.  El problema de las ideas es que están llenas de gente; que las retuerce y las dobla y las pervierte para satisfacer sus ambiciones de poder y sed de controlar y oprimir a los demás.  Porque creen, o nos quieren hacer creer que creen, que su Hombre Invisible es mejor y mea más lejos que el Hombre Invisible de los demás.

Entonces terminás con las ideas infectadas de gente, como si tuvieran tumores que nunca son benignos.  Y solo ves la enfermedad que las cubre como pústulas, y te parece que todas las ideas, distintas a las tuyas, claro está, son feas como esas ambiciones que las cubren. Dejás de ver lo que eran en su origen y te quedás con esa cosa corrompida y asquerosa que te causa rechazo y miedo.

Y no te parás ni un segundo a pensar de que a lo mejor es justo eso lo que se busca: que te espantes, porque si te espantás dejás de pensar, y así es más sencillo controlarte y manipularte.  Es como con las fronteras, ¿te acordás?  Ellos y Nosotros.  La misma porquería.  Exactamente la misma.

Me enferman.

Invirtiendo tornas

Uno de los guachos de acá se está divorciando.  Se separó de la mujer en setiembre y desde octubre del año pasado está en vueltas de abogados, juzgados, papeles, trámites, llamadas, idas, venidas y dinero.  Bastante dinero.

Hay cosas que para mí son incomprensibles.  Por ejemplo, el divorcio más barato es el de común acuerdo… pero el proceso lleva casi un año, ya que la pareja tiene que ir a las llamadas “instancias de reconciliación”.  Y si una de las personas falta a una de las sesiones, el proceso se alarga aún más.

El divorcio más rápido, que lleva dos o tres meses, creo que es el de riñas y disputas, pero ahí ya hay que presentar testigos que indiquen que sí, que la pareja riñe y tiene disputas, con lo que involucrás a tus amigos en el puterío.  También es el más caro de todos.

Lo intermedio es por propia decisión del hombre o de la mujer, siendo lo más barato, cuando es por decisión del chabón.  Igual cuesta entre 15 y 25 lucas, según el abogado que te atienda.

También eso es una transa.  El chabón de acá tiene que ir 6 veces al juzgado a firmar actas y papeles, una vez al mes.  Cuál es el puto objeto de esto?  Si ya está.  Es inapelable.  Es cosa hecha y juzgada. Por qué es necesario dilatarlo durante más de medio año?  Al preguntarle a su abogada el por qué de semejante sinsentido, la respuesta de la abogada, previsible por demás fue: porque la Ley está hecha así.  Y ya.  No hay un solo razonamiento que avale semejante procedimiento.  Está hecho así.  Es así.

Entonces yo, reflexionando concienzudamente sobre el tema, concluyo que debería invertirse el orden de complejidad.  Si te fijás, cualquier imbécil se casa con cualquiera y a los 3 meses están divorciados y a las patadas.  Ni hablar de un casamiento por la Iglesia.  Eso de hasta que la muerte los separe es la paparrucha más infame de la Vida, el Universo y Todo Lo Demás… si no contamos eso de que lo que Dios une, no lo separe el Hombre, que dicho sea de paso, habla bastante bien de la omnipotencia del Señor, para que cualquier pelafustán separe de buenas a primeras lo que Él tan bien unió.  Como sea, lo medular es que cualquier boluda se casa con cualquier boludo casi sin requisito alguno y por menos de 500 mangos.

Una estupidez soberana.  Debería ser exactamente al revés: los requisitos máximos y la mayor trillada de gónadas deberían presentarse a la hora de contraer matrimonio.  Viste eso de que cada casa es un mundo?  Bueno, si para irse a otro país te hacen un chequeo de antecedentes brutal, para fundar tu nuevo mundo debería hacerse otro tanto.

Y por qué se quieren casar?
Cuánto hace que están de novios?
Ya están conviviendo?
Ella está embarazada?
Están seguros de casarse?
Por qué no siguen en pareja en lugar de casarse?
Cómo piensan resolver la cuestión económica?
Ambos son trabajadores?
Se quieren?
Dónde van a vivir?
Van a realizar separación de bienes?
Si sí, por qué sí?  Es que no confiás en tu pareja?
Si no, por qué no? Acaso tienen el convencimiento de que funcionará por siempre?
No les parece que necesitan más tiempo para conocerse antes de casarse?
Las familias respectivas se llevan bien con su yerno o nuera?
Conocen a las amistades de la otra parte?
Ellos y ellas, qué opinan de su plan de vida en común?  Ellos ven, ellas saben.  En serio.
Ya resolvieron cómo pagarán las cuentas?
Qué hacen con los sueldos?
Planean tener bebés?  El presupuesto alcanza?  Cuántos hijos o hijas pueden permitirse?
Practican alguna religión?  Son gente de Fe?
Qué opina el guía religioso de su Iglesia al respecto?
Cuáles son sus diferencias?  Las hay, en serio.
Pueden sobrellevar esas diferencias?
Cuáles son sus cosas en común?  Por favor, no me digan que los polvos son fantásticos; eso está muy bien y me alegro, pero les prometo que no alcanza.
Pueden sus cosas en común sobrepasar y anular el peso de sus diferencias?  Piénsenlo.  Esta parte es importante.
Se quieren?
Tienen un plan?  Tener un plan es importante.  No sean pelotillas.
Ah, no tienen un plan, pero se casan porque ya hace tiempo que están de novios?  Por el MEV!  Esa no es una razón para casarse!
Se casan por presiones sociales?  Por Gordjazz!  Eso tampoco es un motivo para casarse!
Se quieren?
Cómo ha sido su relación?
Ha sido puesta a prueba de alguna manera?  Cuál?  Cómo pasaron esa prueba?
Alguno de ustedes es profesional?
Pueden vivir con un solo salario ante la eventualidad de perder el otro?
Si una parte es profesional  y la otra no, sufre la relación por ello?  Piensen!  Quién gana más?  Cuánto más?  Hay celos ante el éxito ajeno?  Piensen!
De quién es la casa donde vivirán?
Van a alquilar?  Quién pone las garantías?
Tienen algún vehículo?  De quién es?
Hay cuentas hipotecarias o bancarias en común?
Se quieren?
Es suficiente con quererse?
Se quieren mucho?
Con seguridad?
Hay enfermedades de por medio?
Se van a cuidar mutuamente?  En una enfermedad larga también?  Vos sabés lo que es cuidar a alguien que no está bien de salud, ya sea física o mentalmente?
Se quieren?
Han sido infieles? Cómo superaron el tema? Lo superaron?
Ya pensaron qué van a hacer si resulta que el futuro bebé es down o tiene malformaciones o lo que sea?  No los juzgo, ni voy a decirles qué hacer o decidir… pero ya lo pensaron?  Lo discutieron?  Eso es parte de tener un plan, sabés?
Qué opinan del aborto?  Una vez más, no los juzgo ni voy a influir en sus opciones, pero eso también es parte de tener un plan.
Se quieren?
Doy por sentado que si se casan, en algún punto querrán tener hijos.  Es así?  Quieren tener hijos?  Si te casás pensando que eventualmente la otra parte cambiará de idea, que podrás cambiar su forma de ver las cosas, te estás equivocando.
Se quieren?
Quieren fiesta de casamiento?
No se plantearon hacer la fiesta porque sí, porque desean compartir su felicidad con la familia y los amigos y ya, en lugar de casarse? La gente la pasaría igual de bien y hasta se ahorrarían los regalos!
Se aman?
No prefieren comprarse una moto y salir a recorrer Uruguay y América, que es tan linda?  Piénsenlo!  Una buena moto para cada uno… eh?  Ta bueno, en serio.  Con las chaquetas reforzadas y los cascos haciendo juego.  Yo qué sé… parece divertido.
ESO es un plan, por ejemplo.

Y así los tenés a los casamenteros, tres o cuatro meses por lo menos.  Con todas las preguntas en distinto orden repetidas tres o cuatro veces por sesión, sin mala leche, pero sin apasaionamiento.  La idea es que la primera puesta a prueba del matrimonio sea la soberana y contundente rotura de huevos de tener que casarse, cuestión de que ese ESCOLLO, porque la intención es que sesa UN ESCOLLO, con mayúsculas y negritas, sea una prueba lo suficientemente dura como para que después no se divorcien por un minucia.  Es un filtro para los que se casan por casarse, porque son un par de pelotudos que piensan que puede estar bueno eso de tener otra libreta además de la del almacén.  La idea es confrontarlos con la realidad para que al menos piensen un poco antes de mandarse la cagada.

Porque si dejás casar así nomás a cuanta pareja ande en la vuelta, luego no está bien que les rompas las pelotas para dejarlos separarse.  Finalmente, la culpa no es del chancho, sino de quien le rasca el lomo.  Si los casás sin saber y sin que te importe lo que pase con esa pareja, la culpa es tuya.  Reconciliación?  Dejame de joder!  Si están gastando guita y tiempo y esfuerzo en divorciarse, es porque ya no queda más nada que reconciliar, ni arreglar, ni nada.  O acaso sabés más vos desde tu estrado que la pareja que ha pasado las mil y una en esta última temporada y ya no pueden más?  No pueden convivir más, se acabó el amor, ya no existe la pareja, ‘tendés?  Y eso en el mejor de los casos, lo más probable es que se odien hasta las tripas y se tiren las cosas a la cabeza, posiblemente acicateados por amigos y familias.

No sé qué más decirte, la verdad…

Vivan los novios?

Competencia

Competencia desde varias acepciones:

Me gusta la competencia, el enfrentamiento y el contraste entre partidos políticos e ideologías.

Me gusta lo competentes que son quienes las exponen… o me gustaría que quienes las exponen fueran competentes, en todo caso.

Y me gustaría que lo hicieran con pasión, claridad, coherencia y criterio, porque les compete y porque es su misión, como futuros líderes y encargados del derrotero que sigue una nación, defendernos a nosotros, ciudadanos, con pasión y al máximo de sus capacidades.

Con una competencia sana entre sistemas de ideas robustos, y con personas competentes defendiéndolas, solo el mejor puede prevalecer, ya que sus contrarios y la gente, La Gente, se lo exigen.  Cómo?  En la forma de programas concretos e ideas para brindar soluciones definidas a los problemas presentes.  También por políticas inclusivas, ya que alienar a una parte del electorado se traduce en votos perdidos y cedidos que ninguno debería darse el lujo de poder perder.  Obviamente, en sistemas de ideas robustos, la gente se decantará por uno u otro y será inevitable perder un porcentaje de votos, pero no se perderán por incompetencia o burdos errores de cálculo, sino simplemente porque las personas piensan distinto.  Tampoco se buscaría polarizar el espectro, ya que, como son sistemas de ideas robustos, la meta no sería dividir a las personas, sino gobernarlos a todos, sin marcar fronteras ni delimitaciones.

Sin embargo hace mucho tiempo que eso no se ve aquí y me da mucha pena.  Porque quien gana lo hace, no gracias a sus méritos, que obviamente existen y son reales, sino principalmente por sus oponentes, que son burros y retrógrados y parecen no tener ni idea de lo que hacen y por contraste son simplemente una opción bastante paupérrima y calamitosa imposible de elegir.

Quien vence no necesita esforzarse, ni mejorar, ni limar las asperezas que puedan faltarles.  Con un poco de impulso inicial, casi ni necesitan hacer campaña, ya que les basta quedarse quietitos y en silencio para que la oposición se hunda miserablemente a sí misma… y son terriblemente buenos en eso!

No hablo específicamente del Frente Amplio aquí en Uruguay, porque en realidad también estoy pensando en mis amigos y conocidos españoles que ven el ascenso meteórico del grupo Podemos frente a las dos opciones “tradicionales”, el PSOE y el PP que, envueltos en ineptitudes, negligencias y corrupción criminal flagrante (si hay que prestarle atención a las noticias), se han sumido en el descrédito y parecen dirigirse raudamente hacia el abismo, acompañados de la indignación de tres cuarta parte de España, que ven en ellos las dos caras de una misma y lamentable moneda.

Sin esa competencia, es imposible saber qué tan bueno es en realidad un sistema de ideas.  Eso me da un poco de miedo y me causa zozobra, porque no da chance a hacer un voto crítico, fruto de una comparación meditada, si no que la opción es clara por descarte.  Peor todavía, a veces parece fruto de quien tiene la mejor máquina propagandística, lo que es lo mismo que votar de acuerdo a quien tenga los espejitos más coloridos.

Elegir por descarte, o desde la ira y la indignación, no es lo mejor.

Reflexiones pos electorales y un comentario sobre gastos inútiles y evitables

Soy Colorado.  Desde que tengo uso de “razón política” me he identificado con el Batllismo.  Soy una de las 3 personas que votaron a Jorge en su momento… aunque no me explico cómo llegó a ser presidente, ya que parece ser que no lo votó nadie más.  Sigo pensando que fue un buen presidente, y que podría haber sido uno de los mejores presidentes que tuvo Uruguay, pero que le tocó bailar no sólo con la más fea, sino que estaba calzada con zapatos claveteados y que lo curiteron a pisotones.  Con todo, también creo que cuando vino la debacle y el derrumbe, sostuvo y contuvo los pedazos mejor de lo que pudiera haberlo hecho nadie más, a fin de que pudieran reconstruirse las cosas luego.  Pero esa es solo una opinión, basada en una observación imperfecta.

Como sea, el Partido está desmantelado desde y a raíz de ese infausto momento que fue trágico y duro para tanta gente, mi familia incluida.  Bordaberry, a pesar de haber sido un niño cuando comenzó la dictadura, carga con los pecados del padre.  Con o sin razón, supongo que estará asociado de por vida con eso, y eso le jugará eternamente en contra.  Trece por ciento.  Horrendo resultado.  Arrastramos el karma de todas las crisis que golpearon a Uruguay en el cambio de siglo y que eran indetenibles estuviera quien estuviera en el gobierno… solo que estaban los Colorados.  Es inevitable.   A pesar de la estupidez que dijo Pedro cerca de un micrófono cuando fue a prestar apoyo a los Blancos, me da pena.  No mucha, tampoco; es como una pena resignada.

Los Blancos, por su parte, están perdidos.  No por un nombre que es nefasto en el imaginario popular, sino por falta de capacidad, creo yo.  LP no tiene lo que se necesita, le falta experiencia, que no es tan grave; pero sobre todo, le falta sensibilidad y conocimiento de las realidades y padeceres de la gente, del manoseado Pueblo.  Ah, y calculo que el que se le note a la legua que ni lo sabe ni le importa también le debe jugar un poco en contra.  Un poco.  Sus asesores parece que tampoco son tan versados en el tema, ya que nadie fue capaz siquiera de hacerle proyectar una imagen mínimamente vendible.

En conjunto, creo que Blancos y Colorados tienen que poner las barbas en remojo y empezar a pensar y trabajar para reconstruir y reestructurar sus partidos.  Generar ideas concretas y proyectos serios.  La propaganda sensiblera, pegadiza y ambigua puede captar muchas simpatías al principio, y lo hizo, pero la ambigüedad es contraproducente a la larga, y lo fue, ya que tener solo un slogan para ofrecer, es ofrecer humo y la gente puede ser estúpida, pero tampoco tanto.

El día antes de las elecciones se me ocurrió buscar la definición de sanata, el adjetivo con que calificó, justamente, Gabriel Pereyra a los dichos de Lacalle Pou en la entrevista que le hizo:

sanata
  1. nombre femenino

    Arg Urug coloquial
    Discurso extenso que resulta tedioso y aburrido debido a su contenido intrascendente, repetitivo e insolvente.

Intrascendente, repetitivo, insolvente.  Mejor definido que eso, es imposible.  Imposible.  Nada, en la Historia del Mundo, ha sido mejor definido que el discurso de los Blancos con UNA sola palabra: sanata.

Bueno, y qué hacer entonces?  Lo primero debería ser darse un baño de realidad y ver, por lo menos, que un país no se construye con frases vacías, ambigüedades, ni respuestas retóricas.  A partir de ahí, analizar el resto no debería ser tan difícil.

Y el Frente Amplio?  Bueno, ya todos sabíamos que iba a tener la mayoría.  Era un divague, una incoherencia y vivir totalmente por fuera de la realidad pensar lo contrario.  Quizás no tanta gente imaginaba que fuera a votar tan bien… o los otros tan mal.  Más de un dieciseis por ciento de diferencia con el segundo.  Eso es muchísimo!

Lo que me lleva a un razonamiento que la mayoría debe haber hecho a estas alturas: ¿es realmente necesaria una segunda vuelta?  ¿Perder tiempo, esfuerzo y un montón de dinero en otras elecciones nacionales? Es un ejercicio totalmente fútil e improductivo, creo.  Porque vos fijate, el PI va a votar en gran medida a Tabaré, lo mismo que el PT y UP.  A la vez, muchos colorados no van a votar ni en pedo a Lacalle Pou (entre los que me incluyo); ponele que tampoco voten ni en pedo a Tabaré (entre los que me incluyo).  La suma de la oposición, aun contando con condiciones ideales, no puede llegar ni en sueños a hacerle fuerza al Frente, ni hablar de ganar las elecciones.  Eso lo sabemos todos, desde el militante más recalcitrante al indiferente más cínico, ya que es una cuestión de matemáticas básicas:  31 + 13 = 44.  Ya.  Qué más precisás?  Contratar un ingeniero?  Salvo que traigas medio millón de chilenos, por decir algo, para que voten por el partido Blanco y lleves el total de votantes a un 130% del padrón electoral.

Creo, no estoy seguro, que son Argentina y Brasil quienes tienen un mecanismo por el estilo para dirimir el tema sin recurrir a una segunda vuelta electoral innecesaria a base de sacar dos cuentas simples.  Eso sí que sería un buen proyecto de Ley para analizar, a fin de reformar la Constitución o lo que venga siendo que regule las votaciones.

Como punto final: muy buena jornada cívica por parte de todos.  Si no contamos a los dos candidatos a Premios Darwin que se electrocutaron colgando una bandera, toda la fiesta transcurrión en paz.  Eso está muy bien, independientemente de cualquier resultado.