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Bancarización y falta de garantías

Hoy veo la noticia de que la Intendencia Municipal de Montevideo multó con unos treinta y cinco mil pesos a un conductor de una de las aplicaciones de transporte que están funcionando en Uruguay.  La reglamentación indica que los viajes solo pueden pagarse por medios electrónicos, sin la utilización de pago en efectivo, que fue lo que hizo este conductor, incurriendo en la falta.

La persona que recogió esta noticia se preguntaba qué pasa si uno no quiere tener una tarjeta. ¿Es injusto? Sí. ¿Es una cagada? También. ¿Hay algo para hacer al respecto? Tiene razón, pero marche preso.  Bueno, si no querés tener tarjeta, usá un taxi de los de toda la vida, que siguen cobrando en efectivo.  Y si pretendés usar Uber, Easy o Cabify, aunque te sientas violentado, tenés que tener una tarjeta, de crédito o débito.

Por esta última es que escribo ahora.  Hace bastante tiempo que vengo masticando broncas con el tema.  El gobierno, en su afán de control, obliga a cada vez más gente a usar alternativas al pago en efectivo en cada vez más situaciones.  Una de ellas es el pago de sueldos, por ejemplo, que las empresas realizan por intermedio del banco.  Traslada el dinero correspondiente a los haberes desde su cuenta corriente a la caja de ahorro o cuenta corriente de cada funcionario. El funcionario, munido de su tarjeta de débito, puede extraer efectivo de los cajeros (ATM) o pagar directamente por bienes y servicios en los comercios que acepten esas tarjetas (casi todos, hoy por hoy).

Lo que me molesta y preocupa es la falta de seguridad y garantías a la hora de usar las tarjetas de débito.  Es bastante lamentable todo y la explicación que he podido colegir es muy simple.  Para utilizar una tarjeta de crédito tenés que presentar tu documento de identidad, ingresar un PIN personal de 4 dígitos, un código de seguridad de 3 dígitos presente en el reverso de la tarjeta y finalmente firmar, firma que es revisada por la persona que te está cobrando y cotejada con la que aparece en el documento de identidad. Y está bien que sea así, ¿verdad? Evitás, en cierta medida, que alguien que no sea el titular, o sea vos, utilice tu crédito. Básico. Aunque esto es una mentira en toda regla. En realidad las empresas, tanto la entidad emisora de la tarjeta, generalmente un banco, como quien te vende el bien o servicio, no quieren correr el riesgo de perder dinero.  Vos y tu crédito les importan un carajo, pero como el pago es diferido, si denunciás el robo o pérdida a tiempo, el débito por la compra se invalida y no perdés el dinero.  Lo pierde alguien más, probablemente los bancos.

¿Pero qué pasa con la tarjeta de débito? ¡No te piden nada de eso! Como el pago es igual a que si pagaras con efectivo, a nadie le importa una mierda.  En la inmensa mayoría de las transacciones no te piden documento, ni PIN; da lo mismo que la tarjeta la pases vos o el punga que te la robó mientras viajabas en el bondi. Una vez que pasaste la tarjeta ya te debitan el importe, así que cagaste.  Teóricamente también podrías reclamar ante un uso fraudulento, al igual que con la tarjeta de crédito, pero si te desfondan la cuenta los problemas inmediatos pueden escalar rápidamente.  Cheques sin fondos, servicios impagos, sobregiros en la cuenta bancaria, si la tarjeta está asociada a una cuenta corriente. La lista es amplia y desagradable.

¿Y por qué pasa eso?  O mejor dicho, ¿porqué no se piden esos requisitos básicos de autenticación para el uso de la tarjeta de débito? Sencillísimo: porque son unos hijos de puta. Agarran la plata en el momento, por lo que no les duele en el bolsillo, así que podés reventar tranquilamente. Solo les importa tenerte agarrado de las pelotas y tener todo bien controladito. Que vos literalmente puedas perder un montón de plata les trae sin cuidado, no es su plata.

Ah, sí. Muy lindas las tarjetitas del orto.

How do you like them apples?

Así, no juego más…

Me engañaron.  Me robaron.  Me estafaron.  Se aprovecharon de mi buena voluntad para destrozar mis ilusiones!

Me prometieron antigravedad, coches voladores que circulan por autopistas elevadas que ni siquiera están trazadas, colonias en la Luna, la colonización de Marte, robots que iban a mejorar las vidas de todos, ciudades de cristal, la cura de las enfermedades con un toque de varita mágica, hiperespacio, comunicación por ansible, y una enciclopedia galáctica.

Me prometieron tantas cosas más…!

Y qué recibo, 30 años después?  Mil millones de fotos de mascotas en Facebook, billones de citas al pedo de Buda, Cristo y Araceli González que ellos nunca dijeron y mensajes pelotudos grabados en el telefonito del orto, para que otro pelotudo los escuche, grabe su respuesta y la mande.  Guasap y la concha de tu madre!  Ya no sirven ni para hablar por teléfono, forros!  La comunicación es en cuotas!

Para eso querían tecnología?  Para volvernos más idiotas?

Hijos de puta!  Denme mi futuro!

Cuántos son Nigeria?

Un montón fueron Charlie… pero pocos se han visto que sean Nigeria o Baga, el pueblo que el grupo terrorista Boko Haram incendió  y quemó vivas a 2000 personas.

Nigeria

Será que eran negros y pobres y que no vivían en París?  O porque no dibujaban?  Capaz que ni lápices tenían, como reza en esa viñeta fabulosa que tan poca repercusión tuvo.  Lo cierto es que no hay presidentes condoliéndose, ni miles marchando, ni una gran repercusión en las redes sociales, ni noticias ni muchos titulares en la prensa.  Nada.  Arreglarse como poderse, morochou!

Cuánto fayuto anda en la vuelta!

Mención honorífica: Alta Orden 42

He recibido un “premio”!  Las comillas son porque en realidad es un reconocimiento a mi larga y brillante trayectoria, mi humanidad, mi entrega y sacrificio en la lucha para aliviar las penurias de los desposeídos, mi empeño en mantener a ultranza los más puros y nobles ideales y, no un detalle menor, un saludo y homenaje a mi proverbial modestia sin tacha.  Un detalle para con mí, podría decirse.

Y es tan lindo y me ha conmovido tanto, que 42 va a adoptar esa imagen como símbolo; una medalla, una condecoración con la que brindar un justo reconocimiento a aquellas personas, personajes e instituciones que, por sus acciones, dichos o méritos, se merezcan más que una palabra de apoyo y una palmadita de aliento.

La Alta Orden 42, o premio Andáka-Gáh.  Derivado del antiguo vocablo sumerio Ama-Gi, que significa “libertad”, Andáka-Gáh podría traducirse como “seguí así que vas bien, valor”.

Y para inaugurar este nuevo espacio, concedemos nuestra primera Alta Orden 42 a todos aquellos comités, clubes y propagandistas políticos que, desoyendo y desobedeciendo inescrupulosamente la Veda, se paseaban alegremente con sus camiones y camionetas con zorras empapeladas y embanderadas y llenas de listas para las próximas elecciones nacionales.  Específicamente, los partidarios de este muchacho cuyas iniciales recuerdan a los viejos discos de larga duración o Long Play, que fueron los únicos que se vieron violando la veda en Colonia.

dedoAndáka-Gah!

Sigan así que van bien, valores!  Fuerte ese aplauso!

Otra vez sopa

Empezó ESA época en que todo lo que podés ver en la tele, TODOS los días, a TODA hora, son películas pedorras sobre la navidad.  O series con reposiciones de los capítulos de navidad.  O dibujos animados sobre la navidad.  O recetas de cocina para servir en navidad.  O recetas de tragos para compartir en navidad.  O propagandas para comprar los regalos de navidad.  O imbéciles hablando de lo linda que es la navidad.  Y todo lo que te llega por correo son los catálogos con las ofertas para navidad.  Y al mail también.  Y todos los comercios empiezan a adornar las putas vitrinas con nieve falsa.  NIEVE!  Hijos de puta!  Tenemos 33 ºC a la sombra!  Y siluetas del hombrecitos de genjibre!  Me estás jodiendo?  Hombrecitos de genjibre cuando no sos capaz de hacer una puta galletita de maizena?

Saben qué?  Me tienen las pelotas llenas.  Saben dónde pueden meterse la navidad, empezando con la estrella del árbol?

Lo saben?  BIEN!  A buen entendedor pocas palabras.

Salten, si quieren…

There’s no place like home

Hace tiempo que no escribo.  No siento la necesidad de escribir, ni de crear, en general.  De todos modos tengo una carencia casi absoluta de ideas.  Sólo siento la urgencia de completar la casa.

La plata es una porquería… cuando no se tiene.

Lo peor de no tener casa y estar viviendo de prestado, dejando de lado los roces de convivencia de gentes con hábitos distintos, es la falta de la cocina propia.  Creo que eso, de manera inexplicable, es lo que más me cuesta asimilar.  El hecho de tener que revolver entre cuatro o cinco cajas diferentes simplemente para encontrar un par de condimentos a la hora de cocinar, es apenas comparable a tener a La Capataza, mejor conocida como Madre, encima del hombro viendo qué, cómo y dónde ensucio o salpico.  Eso sumado a las recomendaciones sobre el cuidado de sus ollas y sartenes, hacen de la añoranza por mi propia cocina una fuerza irresistible.  Es casi como sufrir de síndrome de abstinencia.

Con un poco de suerte y gracias a los buenos oficios de familia y amor, la obra seguirá la semana que viene, si el MEV quiere, ya sin interrupciones hasta el final… momento para el cual espero contar con la puta plata del préstamo.

Podés creer?  Los perros me piden escrituras y planos de las propiedades en garantía de 30 años para atrás!  TREINTA AÑOS!  Hijos de puta!  El motivo? Según la Ley, ese es el plazo durante el que dueños y propietarios anteriores pueden presentar embargos, por lo que las financieras se aseguran de tener sus garantías bien agarradas de las pelotas.  Eso aunque en cada transacción realizada hayan intervenido los escribanos de rigor, con sus comprobaciones y certificaciones de rigor.  Una estupidez.  Seis meses hace que vengo juntando papeles.  Los obreros todos prontos, la casa a medio armar y yo rampando como un pobre imbécil por unos documentos de mierda que al final ni siquiera serán necesarios.  Mal rayo los parta!

Y eso que pedí tres mangos!  Claro, como uno es un pobre pascual, rompen los huevos por el Campeonato Mundial.  Si fuera a pedir 30 millones de dólares que no pensara devolver, seguro que no me piden nada y encima me dicen que vaya tranquilo y se los pague cuando pueda.

Me hacen calentar, putos!  Yo quiero cocinar en mi cocina, hijos de la gran chingada!  Larguen la tarasca!

Para terminar, unos cortitos sobre feos:

  • Era tan pero tan feo, que de niño su padre amenazaba al Cuco con el nene
  • Era tan pero tan feo, que hacía llorar a las cebollas
  • Era tan pero tan feo, que su mujer iba con él al trabajo con tal de no darle un beso de despedida
  • Era tan pero tan feo, que en el zoológico los monos le tiraban galletitas
  • Era tan pero tan feo que al mirarse en el espejo, su reflejo le daba vuelta la cara.
  • Era tan pero tan feo que un día tiró un bumerang y nunca volvió

Ya.

Minería a cielo abierto en Uruguay: Por qué no debe realizarse

Un video…

y una carta abierta al presidente de la república.

Todos sabemos que Aratirí será nefasta.  Cualquiera que busque información al respecto en internet se da cuenta que las únicas beneficiarias de estos emprendimientos son las empresas que finalmente procesas, refinan y dan valor agregado a los minerales extraídos.  Incluso quienes no tengan un conocimiento cabal y acabado, calculan en su fuero íntimo que tener una megamina a cielo abierto destripando nuestro territorio no puede ser una buena idea.  Y sin embargo se persiste en seguir adelante con este proyecto criminal.

Quiénes persisten?   Los genuflexos de siempre.  Los que, impulsados por necedad o codicia, pretenden velar por el sufrido y manoseado Pueblo mientras hacen todo lo posible por sumergirlo, perpetuando la Historia de expoliación que ha marcado a estas tierras desde que el mogólico de Colón llegó con su maldito barco.

Estoy harto de pagar platos rotos ajenos; harto de que cada uno que sube al Gobierno siga trabajando a brazo partido para que sigamos siendo una república banenera; harto de que tiren alegremente el dinero que me cuesta tanto ganar y que vuelco a impuestos; harto de pagar servicios a precios astronómicos para subsidiar tiburones corporativos (con perdón de los legítimos escualos) que nada dejan al país, salvo saldos en rojo.

Harto, y cansado, de mentiras.   No de las mentiras en sí, hay mentiras ingeniosas; estoy harto de que me enchufen a lo guapo mentiras de este tamaño por el gañote.

Hablando de todo un poco:  Cómo juega al casín Ignacio Stolkin!  Tiene que haber sido un mostro como docente.