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Señores de Blem

Por este medio me dirijo a ustedes para informarles que gracias a esta pauta publicitaria/propaganda/reclame:

He dejado de comprar y usar TODOS sus productos.

La “estrategia” utilizada para promocionarlos me parece un mensaje retrógrado, cargado de estereotipos y totalmente sexista.

Y pongo la palabra estrategia entrecomillada, ya que vuestros “creativos” siguen perpetuando un modelo y haciendo uso de una estructura que al menos viene de 1950.  Los tiempos, afortunadamente, cambian… cosa de la que no parecen haberse enterado

Y pongo la palabra creativos entrecomillada, ya que esas personas no están creando nada.  Cero originalidad.  Cero innovación.  ¿De verdad que no existe otra manera, otro camino?  Seguir machacando con eso es francamente ridículo, por no decir molesto.

Los ojos desorbitados del jopende están muy bien, sin embargo.

Los saluda atentamente,
Pancho.

El miedo, esa fuerza incontenible

Hoy se cumplen dos años de la muerte de José Luis Sampedro, el escritor y economista español.  Con él se fue un humanista gigante.

Dejo este video que no conocía y que una amiga compartió hace unos días. Gracias, Cristina!

Así hablaba Sampedro a sus 84 u 85 años, con una lucidez y una erudición con la que solo puedo soñar. Medido en sus dichos, pero contundente más allá de toda duda, buscando provocar con todo cariño.  Hay que provocar en el que escucha, dice Sampedro en su libro Escribir es vivir, que piense por su cuenta… para que salte por encima de mi y lo haga mejor todavía.

Dejo el enlace a este libro, considerado una autobiografía, que consiste en una recopilación de conferencias. Escribir es vivir nos deja ver un poco de la cabeza y el alma de este viejazo. Tan grande. Tan grande.

Realmente una pérdida difícil de suplir.

Tiranos Temblad: Especial Verano 2015

Una de las entregas más impactantes que he visto de este ciclo maravilloso de “periodismo verdad”

Blue

Un videito con música de Lisandro Aristimuño y dibujos de Liniers.  Después probá de ver solo los dibujos.  Y después probá de escuchar solo la música.

 

Gracias, Daina!

Y aquel que bien se enceviche, buen encevichador será

Esta pequeña entrada y receta, está dedicada al Maestro Marcelo Montenegro, con mucho aprecio y respeto.  Mucho mucho Respeto, sobre todo.  Y la promesa de que la próxima vez que venga, no sé si tendremos ceviche, pero pisco sour para brindar va a haber seguro!

Cevichare necesse est vivere non est necesse

Un comentario en el que exponía mis cuitas por un deseo avasallante por comer ceviche y lo difícil, casi imposible, que es conseguir limones lo suficientemente ácidos, dio como resultado un intercambio muy interesante, en donde mi amigo e instructor Roberto se comprometía a conseguir los limones verdes, si yo lo invitaba a comer.  Lo gracioso era que él nunca había comido ceviche y yo nunca había preparado ceviche. Qué resultaría?

Pero no me amilanó el desafío, porque como dice el chef peruano Wong, el ceviche no tiene secretos siempre que la materia prima sea fresca y de buena calidad.

A propósito, al final del video hay una receta para pisco sour, que está de muerte.

Persevera y te encevicharás

El ceviche, plato estandarte de la gastronomía peruana, es maravilloso.  Fresco, potente, digestivo, lleno de matices y muy sencillo de realizar.

En Perú tienen una variedad de limones verdes llamados limones sutiles, bastante más ácidos que los limones comunes, en cuyo jugo y de alguna manera, se cuece el pescado. Este se mezcla luego con cebolla morada cortada en pluma bien fina, ají limo (picante) y cilantro fresco bien picados, pimienta recién molida y sal, y se acompaña con boniatos hervidos o al horno.  La combinación del ácido y el picante del ceviche, se atempera y complementa con el dulzor y untuosidad del boniato, creando algo único que toma los sentidos por asalto.

Las dificultades para preparar este plato aquí, sobre todo fuera de la capital en donde la variedad de verduras es mucho mayor, estriban en conseguir dos de los ingredientes principales: el ají limo y el limón sutil.

En Uruguay, país con una escasa tradición en picantes, hay que conformarse con el ají de turno: jalapeño, cayena, catalán, guindilla o lo que tenga tu verdulero, si tiene… y si no, vas al super y te agenciás un poco de salsa tabasco o a tu especiero y sacás un buen pellizco de ají picante en hojuelas, que no será lo mismo ni mucho menos, pero hay que trabajar con lo que se tiene.

Y ni hablar del limón sutil.  Aunque leí por ahí que históricamente se preparaba con naranja agria, relativamente más sencilla de conseguir.

Básicamente, hay que confiarse a la Providencia, al MEV y la Vida, el Universo y TodoLoDemás, para que las circunstancias se concatenen de la forma adecuada.

El tema es que Roberto consiguió, a falta de limones verdes peruanos, limones verdes comunes.  Bien comunes pero bien verdes, con una acidez casi óptima.  Y, lo que son las cosas, justo estaba ayer mi pescadero de confianza con lenguado razonablemente fresco (el chef Wong trabaja con lenguado que le dejan recién sacado del agua y así cualquiera), a la vez que conseguía en mi verdulería un par de ajíes picantes de algún tipo, anónimamente aunque incontestablemente frescos y picantes.

Hay muchas variantes de esta receta, con más o menos ingredientes y con otros pescados o mariscos, pero puede decirse que esta es un clásico.

Estos son los ingredientes para cuatro personas normales, para tres de buen comer, o para dos anormales:

Ceviche ing

900 gramos de filetes de lenguado (merluza, corvina, etc), lo más fresco posible
15 limones verdes, ácidos (su jugo)
2 cebollas moradas medianas cortadas en plumas muy delgadas
1 diente de ajo bien picado
2 cucharadas de cilantro fresco picado bien fino
1 cucharada de ají picante picado bien fino
pimienta y sal a gusto

Todo llega a quien se encevicha y no desespera

El boniato se pela, se corta en rodajas de un par de centimetros y se hacen al horno o hervidos.  Si las hacés al horno a unos 150ºC con un hilo de aceite de oliva, la relativa baja temperatura potencia su dulzura natural.  Luego de que estén bien cocidas y tiernas, reservalas a temperatura ambiente.

Si tu pescado tiene un poco de olor, antes de cortarlo, sumergilo unos minutos en agua con un chorro de vinagre blanco o jugo de limón y va a quedar casi soñado.  Este pequeño truco, que me enseñó mi mamá, sirve para cualquier pescado o marisco… dentro de lo razonable.  Si tu pescado viene de estar en un tenderete en la calle durante toda la mañana, el tufo no se lo va a sacar ni  Gordjazz en su mejor día.

La receta dice que el pescado debe cortarse en cubos de uno o dos centímetros de lado, pero en mi caso no me animé por dos razones: el pescado no era tan fresco como el del chef Wong, y mis limones no eran tan ácidos, por lo que tendrían mucha más dificultad para “cocer” un trozo de pescado grueso.  En lugar de cubos, corté el pescado en tiras largas de un centímetro de ancho, y luego al bies, en láminas de 4 o 5 mm de espesor, para minimizar el grosor y maximizar la superficie en contacto con el jugo de limón.

Esas láminas se colocan en un bol, se salan y se cubren con el jugo de limón, luego de lo cual se refrigeran unos 10 minutos bien tapadas.

Mientras el limón hace lo suyo, picamos el ajo, el ají, el cilantro y la cebolla.

Sacá el bol de la heladera y fijate en el color del pescado.  Tiene que pasar de esa tonalidad casi traslúcida del pescado crudo a un color uniformemente blanco (parecido al que se observa cuando se cocina al vapor).  Si ves que está blanco en los bordes, pero crudo al centro, dejalo unos minutos más.  Minutos antes de que el proceso se complete, agregá la cebolla, cilantro, un poco del ají, y salpimentá.  Entreverá bien todo y devolvelo a la heladera hasta que el pescado quede bien blanquito.

Si no conseguís limones ácidos, podés hacerlo con limones comunes y hasta con limas (que dicen le dan un sabor estupendo), pero la cocción va a llevar mucho más tiempo (quizás horas, dependiendo del tamaño de los trozos)

Serví en un platón con parte de su jugo (la famosa leche de tigre), poné aparte los boniatos, unos cuenquitos con más cilantro y ají para quien guste del extra, y a partirse la boca!

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Se puede acompañar de cerveza bien fresquita, o mejor aún, de un regio pisco sour.

Al que madruga, el ceviche lo ayuda

Comimos ceviche!  Lo acometimos!  Lo atacamos!  Lo devoramos! Y cuando nos llenamos, comímos más ceviche!  Lo paladeamos!  Lo degustamos!  Lo disfrutamos!  Y cuando ya no pudimos más, tomamos un poquito del jugo para bajar y comimos otro poquito. Nos saciamos!  Lo miramos!  Nos apenamos!

Y ahí quedamos, medios abombáus de tanto comer pescado, pero más satisfechos y felices que el Diablo.

El ceviche, sin embargo, tuvo en mí un efecto inesperado: no pude dormirme por las siguientes tres horas.  Los ojos como el dos de oro, lo prometo.

El sueño llegó bien después de las 2 de la madrugada, pero el despertador sonó como de costumbre a las 5:40.  Pero no me preocupé!  Porque del kilo de pescado y el medio kilo de boniatos que nos embocamos de una sentada con Roberto, había sobrado una pequeña porción con una rodajita de boniato: desayuno de campeones!!  Y te digo: nadie está preparado para un ceviche que queda de la noche para el día siguiente, con esos sabores concentrados y asentados.  Nadie!  Pah, bó-lúdo! Te hace abrir los ojos y apretar los dientes y quedás más acelerado que Jason Statham en Crank 2.

Ceviche rest

Y así pude sacarme, por fin y hasta el hartazgo, el feroz antojo que me carcomía desde hacía más de un mes.  Fuerte ese aplauso!  No quedó tal cual un ceviche peruano, por supuesto, pero te prometo que no estaba NADA mal, le hicimos todos los honores y fue despedido con pompa y estruendo.  Estoy seguro de que incluso el lenguado lo habría aprobado, y de que si pudiera, me diría con los ojos en lágrimas: “No tomes agua caliente nunca más!  Gracias por comerme de esta manera, Panchito.  Sos un excelentísimo ser humano!”

Ya.

Cocina con alegría y buen provecho!

De series

No estoy teniendo tantas satisfacciones en cuanto a pelis, y aún menos en cuanto a series.  No le emboco a una, ni por error.  Una gloriosa excepción fue la película “La bicicleta verde”, que fui a ver gracias a la continuada y vehemente insistencia de mi mejor mitad.  Gracias! No habría ido a verla si hubiera sido por mí.  Pero eso es tema de otra entrada

No sé; quizás a esta altura esté inmunizado contra ciertas líneas argumentales, o las series en sí no son realmente buenas, o el momento por el que estoy pasando mantiene mis niveles de tolerancia a las bobadas en marcas realmente bajas.  El tema es que, aun poniéndole ganas, a veces tengo que mirar un triste capítulo de 30 minutos en dos veces.

Primera decepción: Defiance.  Los aliens nos atacan!  Bueno, nos atacaron, alteraron radicalmente nuestros ecosistemas buscando adaptar nuestro mundo a sus necesidades, y después, de alguna manera, nuestra especie y las dos o tres especies alienígenas terminaron en tablas.   Empate técnico, que se dice, y terminaron viviendo entre nosotros.  Lamentablemente la serie no trata sobre esa guerra, sino sobre lo que pasa después.   Luego de una temporada medianamente interesante, con conceptos medianamente novedosos y toques de Mad Max, Maverick y Total Recall, la serie deviene rápidamente en lo de siempre: mafias y dinero y poder, pero matizado con algunos aliens muy feos y otros muy pálidos, pero de preciosas tetas.

Segunda decepción: Constantine, la serie. El piloto está en internet desde hace meses.    Un Constantine aguado, tibio, casi conversador, a quien inexplicablemente se le permite combatir demonios pero no fumar en cámara.  Un Constantine con parches de nicotina es como una Harley con silenciador.  No sé qué pasará con la serie, pero no tengo grandes esperanzas, para los que conocemos y abrevamos en Hellblazer, estso de ahora no llega a despertar curiosidad, siquiera.  En compración, la película de Keanu es un material para el Oscar.  Me encantaría equivocarme, sin embargo.

Tercera decepción: Crossbones.  Acá sí, me dije: la leyenda de Barbanegra, el grandioso y temible capitán Edward Teach, revisitada con un nuevo ángulo e interpretada por el no menos grandioso John Malkovich.  Qué puede fallar?  Bueno, después de un primer capítulo muy interesante, básicamente todo.  Guión, actuaciones, personajes y de a ratos, hasta la puesta en escena.  No es que sea mala, es que… le falta sucundún, ese algo que te mueve e impulsa a querer saber más.  El personaje de Malkovich, creo yo, o al menos de acuerdo a la visión que tenemos del famoso pirata, está subdesarrollada; con un Barbanegra astuto y manipulador, omnipotente de a ratos, pero limitado, carente de recursos, y que se justifica;  con la furia de los 7 mares, pero inexplicablemente contenido.

La tibia esperanza: Forever.  No es muy novedosa, la verdad.  Mezcla de Highlander el Inmortal, con la tristemente cancelada John Doe, muchos toques del Sherlock Holmes de Robert Downey Jr, y con una interacción con su contraparte femenina que parece directamente sacada de la serie Castle, cuenta con un gran punto a favor que, quizás, nos salve la petisa de morir empantanada: Ioan Gruffud, el actor que, entre otros roles muy conocidos, interpretó al entrañable teniente Horatio Hornblower.  De todos modos me da un poco de miedo, culpa del “antagonista”… un hilo conductor como este llevó a John Doe a un final muy injusto.  Espero que no sea este el caso.  Veremos, dijo el ciego.

Cuando la vida imita la ficción

Una tablet sin WiFi, igual que la sátira, es poco más que una tabla de picar la verdura con pretensiones.