Archivo de la categoría: 42 Videos

Caída libre

Hay algo fascinante en un objeto que cae.

En ese momento de equilibrio precario todo puede suceder. En ese momento que vos elegís como de incertidumbre, se condensan vidas y mundos. Vos sabés que va a caer, pero preferís pensar que a lo mejor no, que quizá se mantenga, que tal vez vuelva a su lugar de reposo. En tu mente las posibilidades engendran universos enteros donde el resultado es otro.

Pero no en este universo. El objeto cae y vos lo estás mirando. Con fijeza y sin parpadear. Casi adivinás las fuerzas que intervienen, que se lo disputan como amantes celosas tironeando de él. Ves el balanceo imperceptible y captás el momento exacto, majestuoso, en cámara lenta, en que el equilibrio finalmente se pierde. Contenés el aliento mientras te atrapa una inmovilidad marmórea, pero por dentro gritás lleno de gozo y adrenalina. No importa si lo que cae es algo diminuto o tan enorme como un glaciar, ese instante siempre es grandioso. Cuando la velocidad deja de ser cero para volverse grávida y el objeto se rinde. Se rinde y acelera más y más y más. Parece que no fuera a detenerse jamás. Sin parar, sin llegar a la velocidad terminal pero no por ello menos infinita.

Un objeto que cae tiene la fascinación de la irrevocabilidad.

Banda de sonido: Pretender, de Foo Fighters (en loop)

Anuncios

Pasa en la vida

Cuando logro cocinar algo y finalmente el resultado se ajusta EXACTAMENTE a lo que tenía en mente, en el alma, a la hora de comenzar, no puedo evitar empezar a los gritos y a las risas.

Como Al Pacino en Frankie y Johnny, pero con un plato de tallarines en lugar de Michelle Pfeiffer.

Por suerte eso se da raramente, lo que es una suerte. Sería horrible empañar semejante placer con la costumbre.

Un poco de ciencia…

…para terminar este 2016 como corresponde: con una explosión.

En realidad no es una explosión-explosión, con reacciones químicas y tal, sino una liberación repentina de energía mecánica latente (debido al stress de los materiales).

El video explora un objeto fascinante: Una Gota del Príncipe Ruperto.  Se le llama así a un gran gota de vidrio candente que es enfriada rápidamente en agua.

La cabeza de la gota es increíblemente dura y resistente, capaz no solo de soportar un disparo a quemarropa, sino de destruir la bala.  Pero si se fractura la cola, más delgada e infinitamente más frágil, se produce una reacción en cadena que literalmente hace estallar la gota entera.

Cuando el vidrio toma contacto con el agua, su superficie se solidifica al instante, mientras el interior sigue incandescente.  Cuando se va enfriando progresivamente, el interior intenta contraerse, pero el vidrio del exterior ya está sólido, por lo que su estructura se comprime (lo que le da su impresionante resistencia).  Al no poder contraer el exterior solidificado, el interior tira de sí mismo, enfriándose en esa posición de extrema tensión interna.  Cuando uno de los “eslabones” de esa cadena en tensión se rompe, la energía liberada hace explotar el resto.

El chabón de SmarterEveryDay ha capturado esta maravilla a 130’000 (sí, ciento treinta mil!) cuadros por segundo.

Imaginar que la PRD es el 2016, es bastante satisfactorio.  ¡Morite, 2016, año de mierda hijo de una gran puta!

Y como dijo Wolfgang Bogdanow: Happy Fucking New Year!

El nuevo Nuevo Testamento

Dios vive en Bruselas (esto es nuevo), es un imbécil (ya lo sabíamos) y siempre hay un Kevin (lo sospechábamos).

Quiero ver esta peli.

Marihuanas superpoderosas y orgasmos

Un fragmento de un show de Louis CK.

Sigamos hablando de pan

El pan!  El pan!  Esta historia podría llamarse En Búsqueda De La Baguette Perfecta.  Cuando te ponés a hacer pan, te vas.  Es un escape casi tan efectivo como tomarse un cohete a Marte.  Te vas del mundo.  O mejor dicho, tu mundo queda circunscrito al pan.

Hoy probé un nuevo método.  No lleva esfuerzo.  No lleva amasado, no de la manera convencional, al menos.  No lleva implementos mecánicos de ningún tipo, salvo el horno.  Lo que sí lleva, es tiempo.  Mucho tiempo en realidad, razón por la cual, probablemente, y sobre todo si estás en Uruguay, no vayas a encontrar algo parecido en ningún lugar habitual; calculo que debe ser complicado implementar un procedimiento industrial para esta maravilla.

En cierto modo hay una autolisis involucrada, ya que usa muchísima agua (un 80% del peso de harina) y al ser tan largo el tiempo de elaboración, la hidratación es completa.  Sin embargo, a diferenca de la autolisis “pura”, aquí se mezclan todos los ingredientes desde el principio.  El agua debe estar bastante fría (13º C), para que la actividad de la levadura no comience en el acto.

Seis horas para el primer kilo de harina (es lo que admite mi horno de una sola vez).  Si empezás a elaborar a las 6 de la mañana, vas a almorzar con pan humeante.  Lo bueno es que es relativamente fácil de escalar, ya que el proceso se divide en etapas de 20 minutos… muchas etapas.  En cada etapa tenés que hacer un pequeño trabajo sobre la masa, de no más de un minuto, así que perfectamente se puede compaginar con otras actividades de la casa o de la cocina, y a la vez, pasada la segunda etapa, podés comenzar con una nueva tanda.  Así que teóricamente, pasadas las primeras seis horas, si le ponés ganas sacás un kilo y medio de pan cada 40 minutos.

El resultado vale la pena.

photo_20161114_125148

photo_20161114_125158      photo_20161114_125240

Es liviano como la espuma, dorado, con una miga abierta increíblemente tierna y fragante, y con unos “ojos” más grandes que los de Bambi.  Al no tener mecanizado y gracias a la gentil manipulación de la masa, la red de gluten se forma perfectamente y a la vez es delicada.  Tan delicada como el ala de una mariposa.

photo_20161114_130612

Otra que Bambi… burbujas dentro de burbujas.  Tiene más ojos que Blinky, el pescadito de Los Simpson!

photo_20161114_130637

photo_20161114_133710   photo_20161114_130707

Sigo teniendo cosas por mejorar. Entre otras, puedo comentarte que los cortes antes de meter al horno son muy importantes, pero la masa es delicada y me di cuenta tarde de que el filo de mi hojilla no estaba a la altura del desafío.  Iba a rasgar la masa con riesgo de que se desinflara, así que salió sin tajos.   Lo otro es el vapor.  Necesito más vapor.  La vez anterior me pasé de vapor y quedó una corteza adecuada en grosor, pero con cierta “tenacidad”, media chiclosa.  Ahora me quedé corto y la corteza, aunque perfectamente quebradiza, quedó demasiado delgada.

Antes de meter al horno, rocío las piezas con un pequeño pulverizador.  Probablemente, a los 30 segundos de metidos al horno deba darles otra rociada.

Me llama mucho la atención la cantidad de agua que se usa en estos tipos de pan.  La proporción de la baguette tradicional es 60-2-2.  Es decir, que por cada kilo de harina, se usan 600 cc de agua, 20g de sal y 20g de levadura.  Este método es 80-2-2.  Y en Uruguay, la proporción es 50-2-4, aproximadamente.  Masas más sostenidas y fáciles de manipular, y con un reventón de levadura que acorta los tiempos de elaboración.  Sin embargo, el producto final sufre.  Hay panes, que más que pan parecen atentados terroristas.

Y no nos olvidemos del porno.  El porno con este pan, es muy importante: panceta crujiente, queso fresco cremoso, a la plancha, morrón fresco y un poco de manteca.  Tomá, macrobiótica!

photo_20161114_131409

El problema es cuando terminás.  Cuando apagás el horno y el pan está listo y ya lo probaste.  Cuando mirás el reloj de reojo y te das cuenta de que te están esperando en la oficina y que no te quedan escusas.  Te sentís posta vacío.

Lo triste es que voy a tener que esperar antes de seguir haciendo… se me llenó un poco el freezer.  Va a tener que caer alguna amistá para degustar el invento.

El método lo saqué de acá, y funciona de maravillas:

Viste qué lindo?  Un tip: antes de tocar la masa, mojate las manos.  La masa pegajosa no se pega a las manos mojadas.  De nada.

Ya. Cocina con alegría y buen provecho!

Pilar Sordo es mortal

Para vos, María Luisa.  Esta es la conferencia completa.  El fragmento que me pasaste está al final de todo.