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Lo mismo que hacemos todas las noches, Pinky /66

Uno de los peones es bajito. Muy. Así que el resto de los gurises no pierden oportunidad de hacérselo notar, por si no se ha dado cuenta. Esta vez le compraron su propio camión, para que se independice [sic].

Para la escala: esa cinta de la que está atado es fleje plástico estándar de 10 mm.

Noticias desde el Reino /010

No. No tengo idea.

No. No importa la pregunta. La respuesta es que no lo sé. Creo que… que tampoco me importa.

Hace casi un mes que casi no toco a nadie. Un día de la semana pasada le palmeé la espalda a Padre, con quien compartimos espacio de trabajo, y estoy con cargo de conciencia hasta hoy.

Hace dos días uno me saludó dándome la mano antes de que pudiera retirarme… salí de inmediato a lavarme las manos. También hace dos días una conocida del Hospital a quien no veía hacía tiempo me saludó con un beso. Pero cómo me vas a dar un beso, le recriminé, atónito. Se cagó de risa, dijo no pasa nada, dio media vuelta y se fue.

Sabía que el contacto era fundamental para mí, me encanta tocar, abrazar, besar, acariciar, compartir un mate. Así sea de pasada, con ML, mi familia, mis amigos, la gente cercana. Y eso se cortó de raíz. Nunca imaginé que me fuera a afectar tanto. El vacío. La tensión. La sensación de que algo, adentro, se va rompiendo de a poco.

No me puedo ni imaginar lo que debe ser estar preso. Si yo, pudiendo salir (aunque decida no hacerlo), con todas las comodidades a mi disposición, sin restricciones alimenticias y, muy importante, sin tener que estar alerta todo el día por si alguien quiere matarme o romperme el upite, me siento día sí y día no a medio camino de la locura, lo que vive y soporta una persona privada de libertad debe ser atroz. Sobre todo en ciertos establecimientos especialmente brutales, sobrepoblados, con carencias locativas y alimentarias, violentos, oscuros, claustrofóbicos, desolados. El auténtico horror. ¿Cómo pretender que no salgan convertidos en bichos rabiosos? Llenos de problemas físicos y mentales, rotos en el mejor de los casos.

No tenemos tiempo de plantearnos estas cosas, claro está. Estamos ocupados con el tema de la cuarentena decidiendo cómo entretener a los pibes, cómo encarar la videoconferencia, si usar blazer y calzoncillos o vestirnos completamente, qué cocinar, qué serie ver a continuación, si tomarme la cervecita ahora o a la noche, si hago flexiones o si mando todo a la mierda y salgo a correr. ¡Sí, porque mirá si voy a estar 15 días sin correr, macho! ¡Mi derecho a correr es inalienable! ¡Mi estabilidadmentaldependedeso! No importa que esté medio mundo guardado. Mejor, porque así puedo salir sin toparme con nadie. ¡No, egoísmo no, es astucia!

Pero si alguien tuviese un momento para pensarlo y las herramientas para encararlo, estaría bueno tratar de idear algo para solucionar el aislamiento y la brutalidad y el embrutecimiento, con todos sus nefastos resultados. ¡No el nuestro, bobis! ¡El de los presos! Vos bancátela, no es la muerte de nadie estar sin acariciar a otra persona por un mes. No, no te vas a enloquecer… más.

El angelito y las Brujas

Breve oda al placer

Noticias desde el Reino /009

Buscá la belleza en las pequeñas cosas.

Que el aislamiento no te ponga de cabeza.

De incógnito

Diario de misión. Día 242: La infiltración entre la población ha sido un éxito. Sigo con mis tareas de observación. Solo debo quedarme muy, muy quieto. Todavía nadie se ha percatado de mi presencia.

Es fundamental no perder la


Aunque esté un poco maltrecha

Este cielo no es el cielo de mi patria /19.2

Kraków

Equilibristas

Durante nuestro primer tour cruzamos el Vístula sobre el Puente del Padre Bernatek (Kładka Ojca Bernatk). Es un puente peatonal construido en 2010 usando las cabeceras de un punte previo construido entre 1844 y 1850, que a su vez reemplazó a un puente previo: el Puente de Carlos, destruido por una inundación en 1813.

Uno de los encantos principales del puente es que cuenta con una colección espectacular del escultor polaco Jerzy Kędziora. El chabón, que tiene trabajos en exposición desparramados por todo el mundo, es especialista en un curioso tipo de esculturas: trapecistas, atletas, bailarinas, funambulistas, se dan cita en delicado equilibrio logrado variando los centros de masa. El viento sopla, meciéndolas. Es realmente precioso.

También tiene los infaltables candados. ¿En serio te gusta el simbolismo de atar a tu pareja o que tu pareja te ate para toda la eternidad? La gente cambia, los sentimientos pueden mutar. No sean pelotillas, no pongan candados. Aunque la foto está buena.

Pero mi foto preferida por lejos, es esta:

¿Por qué? Porque enseña que la perspectiva lo es todo.

Espero que termines el 2019 con muchas más glorias que penas.